El deporte universitario tiene cada vez más peso en la información internacional. Los jóvenes deportistas han encontrado en este tipo de equipos formativos una gran vía para mejorar sus prestaciones. Es muy habitual que jóvenes promesas europeas, especialmente tenistas, golfistas, futbolistas o jugadores de baloncesto, emigren al otro lado del charco en busca de una oportunidad en equipos universitarios: formarse deportiva y académicamente es la gran ambición. Y, de paso, estar absolutamente monitorizados de cara al salto como profesionales, sobre todo en lo que al baloncesto se refiere. La NBA sabe que tiene en la
NCAA un importante caladero de jugadores a los que draftear y reforzar sus equipos, lo que ha provocado que muchos jóvenes lo vean como una de las grandes vías para convertirse en jugadores profesionales. De hecho, la explosión de jugadores españoles ha sido exponencial en los últimos años. Hasta ocho españoles han participado en el March Madness, el torneo donde se decide al campeón de baloncesto universitario.
Mario Saint-Supéry, Álvaro Folgueiras,
Rubén Domínguez,
Owen Aquino,
Conrad Martínez,
Victory Onuetu,
José Tachyn y
Aday Mara son los elegidos, pero uno de ellos ha roto la historia. El pívot aragonés será el primer jugador español de toda la historia en jugar una Final Four de la
NCAA, donde Michigan quiere hacer historia. Con 20 años y 218 centímetros de altura,
Aday Mara quiere seguir destrozando registros. Jugador fundamental de los
Michigan Wolverines, se ha convertido en pieza clave dentro del esquema de
Dusty May. Sin ir más lejos, el español se ha convertido en el primer jugador de toda la historia del equipo universitario en hacer 100 tapones en una sola temporada. Es el mejor reflejo de cómo ha explotado esta temporada y de por qué es uno de los jóvenes que centra todas las miradas.
Aday Mara tenía claro desde pequeño que se quería dedicar al deporte. Hijo del exjugador de baloncesto
Francisco Javier Mara y de la exjugadora de voleibol Geli Gómez, parecía claro que la actividad física iba a ser parte indivisible de su vida. Y así lo fue, aunque cuando solo era un crío, se volcó en el fútbol. Era portero y no lo hacía nada mal, pero sus casi 1,70 metros con poco más de 7 años le llevaron a probar en el baloncesto. No se equivocaba lo más mínimo. Pronto demostró que tenía cualidades para convertirse en un jugador de primer nivel. Tras jugar en el Levitec Huesca de LEB Oro en 2021, dio el salto a Casademont Zaragoza de Liga Endesa, donde comenzó a firmar números de jugador veterano. Solo duró un año al más alto nivel español, momento en el que decidió emigrar a Estados Unidos en busca de una oportunidad de nivel. Tras ofrecer un buen nivel en UCLA, ha sido este año en Michigan donde se ha consolidado. Ese jugador joven que prometía, pero al que había que pulir, se ha convertido en un verdadero vendaval con los Wolverines. No solo es un jugador realmente poderoso en la zona, tanto a nivel defensivo como ofensivo, sino que ha mejorado sus parciales de tiro y su visión de juego. Es un jugador fundamental en su equipo: 12 puntos, 7 rebotes y 2 asistencias son su media en la temporada y, ahora, tiene en sus manos pelear por el título de la
NCAA, aunque no será sencillo. Su equipo se enfrentará en semifinales a los Arizona Wildcats, los grandes favoritos a la victoria. Pero
Aday Mara no tiene intención de rendirse ahí y tratará de convertirse en el primer jugador español en salir campeón del March Madness. Y, a partir de ahí, por qué no soñar con dar el salto a la NBA y convertirse en uno de los jóvenes talentos del baloncesto mundial. La cantera española está en buenas manos gracias al gigante que ya es una leyenda en Michigan. El deporte universitario tiene cada vez más peso en la información internacional. Los jóvenes deportistas han encontrado en este tipo de equipos formativos una gran vía para mejorar sus prestaciones. Es muy habitual que jóvenes promesas europeas, especialmente tenistas, golfistas, futbolistas o jugadores de baloncesto, emigren al otro lado del charco en busca de una oportunidad en equipos universitarios: formarse deportiva y académicamente es la gran ambición.