Tomás Monsalve tiene 28 años, vive en
Albacete y es autista. Se lo diagnosticaron en la vida adulta, como ocurre en muchos casos cuando el autismo no va asociado a discapacidad intelectual. Como su autismo ‘no se nota’, algo que no le gusta nada que le digan, a menudo se tiene que enfrentar a situaciones que le hacen sentir mal, en las que se siente juzgado e incomprendido. Pero, como a todos, a Tomás no le gusta que lo juzguen, solo quiere que lo comprendan, que sean pacientes con él y con todas las personas con autismo, que se acerquen a ellos y que, si los juzgan, que lo hagan "con el corazón y no con los estereotipos". Para aportar su granito de arena en esta lucha contra los prejuicios a los que se enfrentan las personas con autismo, Tomás decidió participar en la campaña Menos juicios, más apoyos que la confederación
Autismo España ha lanzado con motivo del Día mundial de la concienciación sobre el autismo. En esta campaña se invita a que, en lugar de juzgar el comportamiento de una persona con autismo, o de cualquier otra cuya conducta no se ajusta a nuestras expectativas, nos preguntemos si necesita apoyo. O, al menos, que cambiemos nuestra mirada hacia ellos.Las piezas que encajanHasta 2019, con 21 años, Tomás no sabía que era autista. Antes del diagnóstico, logró terminar ESO y realizó varias formaciones profesionales en distintos ámbitos. Es decir, su vida había sido más o menos ‘normal’, pero cuando lo supo todo encajó. "Al principio, fue un shock enorme al que debes acostumbrarme, y eso que me dieron el diagnóstico con mucha calma, explicándome todo… pero, por otro lado, muchas cosas en mi cabeza empezaban a encajar", reconoce.El diagnostico llegó tarde porque el autismo de Tomás no se ve. Es una de esas discapacidades invisibles con, aparentemente, pocas necesidades de apoyo, pero que, a la hora de la verdad, limitan mucho, sobre todo en una sociedad poco amable para las personas neurodivergentes. Él lo nota sobre todo en entornos laborales y sociales. "No necesito ni dispongo de apoyos muy grandes, suelo romper muchos tópicos de persona con TEA, ya que alguna vez contada suelo usar cancelación de ruido", cuenta. "Las mayores barreras siempre son las laborales, ya que me cuesta mucho entrar en un mercado laboral y eso me limita a la hora de tener una independencia económica de la familia. Aunque si tuviera que recalcar la peor de las barreras yo diría que es el amor", asegura.Me siento juzgado por cómo soy en los círculos sociales, por cómo intento hacer amigos… Lo que peor lleva es sentirse juzgado, sobre todo por cómo se relaciona: "Sin querer, las personas autistas ‘rompemos’ normas sociales y la gente no entiende".Esta situación le ha llevado muchas veces a ponerse una coraza, a generar, como explica, "una autodefensa" para no sentirse mal. "Me retumba mucho cuando la gente me repite que mi autismo no se nota nada o es invisible. Toda esa gente que nos juzga debería pasar al menos unas horas con alguien con TEA y poder conocer su mundo, cómo nos comportamos, ecómo somos realmente. Se darían cuenta del potencial que tenemos, porque podemos hacer muchas cosas si nos lo proponemos".Él se ha propuesto ayudar a otras personas con autismo, pero para eso pide colaboración y empatía. "La sociedad debería crear espacios seguros para las personas con TEA, tener muuuuucha paciencia y usar más el corazón que los estereotipos", reivindica. Para los políticos también tiene unos cuantos recados: "Más apoyo a las asociaciones de autismo locales, que se reúnan con nosotros para conocer más nuestras necesidades, que pongan medios para evitar diagnósticos tardíos, que den formación en las escuelas e institutos, que las personas profesionales de la salud mental estén formadas en TEA… Tengo muchas cosas que soltar desde mis adentros, no cabrían todas", bromea.Mientras esos apoyos llegan, Tomás seguirá luchando por que la sociedad conozca más a las personas autistas. Personas que, como él mismo, "son diversas, desean ser visibles y tienen sueños que cumplir. Ojalá esta una campaña provoque una cambio real en el autismo en nuestro país y que cada persona autista que lea esto sepa que no está sola. Aquí hay un amigo fiel".