La vida deportiva de la boxeadora
Tania Álvarez Alter (
Torrelles de Llobregat, 2002) ha pasado a cámara rápida: de ser la primera española que peleó en el
Madison Square Garden con solo 21 años (2023), a enlazar tres títulos europeos del peso supergallo en solo un año natural (2024-25), encadenar 14 victorias y una sola derrota, y colgar los guantes en el mejor momento de su carrera, cuando empezaba a buscar la corona mundial. “No podía más, peté”, se justifica con un deje de ansiedad la joven púgil, que por ahora no piensa volver a un cuadrilátero. Le sobran los motivos, asegura en una entrevista con
La Vanguardia.Gestionar el éxitoTania Álvarez ha pasado en menos de tres años de pelear en el Madison, enlazar tres títulos europeos y 14 victorias, a colgar los guantes angustiada por la vida que llevaba¿Cómo se encuentra?Todo el proceso de pasarlo mal ya está solucionado. Al principio no fue fácil.¿Cuándo fue el comienzo? El 12 de abril del 2025 se proclamaba tricampeona de Europa de boxeo, la más joven de la historia. ¿Qué ha pasado en este último año?Necesitaba un descanso. Me empezó a pesar mucho toda la presión de estar entrenando todos los días, la dieta, las bajadas de peso, no tener tiempo para mí, la familia, los amigos, para hacer otras cosas... Desde los 14 años no he parado, sin vacaciones, sin poder hacer otras cosas que no tengan que ver con el boxeo. Tania Álvarez en el combate contra
Katie Healy en el que ganó su tercer título de campeona de Europa en
Castellbisbal Miquel González / Shooting¿Cuándo colgó los guantes?Cuando acabé el último campeonato de Europa (abril 20225) sentí que necesitaba más tiempo de descanso, pero era la cuarta del ranking mundial y no podía parar. Reanudé los entrenamientos sin ganas. No tenía ganas de entrenar... Hice dos semanas de vacaciones, pero fueron para atender a los medios, patrocinadores, sesiones de fotos... Y desconectar, solo dos días, para un viaje a
Ibiza –que tuve que acortar para hacer una sesión de fotos-. Lo entiendo: tienes que atender a todo el mundo y ser agradecida. Pero en junio ya no podía más. Tenía muchísima ansiedad, empecé a tener ahogos, no podía respirar bien, no sabía qué me pasaba, no disfrutaba ni de entrenar ni de estar en casa. En junio peté.¿Se puso en manos de psicólogo?Sí. Iba a un psicólogo deportivo y cuando llegué a aquel punto empecé a trabajar con terapeutas emocionales. Me diagnosticaron ansiedad; aunque tenía síntomas de depresión: no me apetecía hacer nada, me pesaba mucho todo, no quería salir de casa, todos los días llorando... No me veía capaz de salir de aquel bucle negativo.Tania Álvarez esta semana en Cervelló Llibert Teixidó / Propias¿Qué es lo que más se reprochaba?Sentía que si no boxeaba no valía nada como persona. Por el hecho de haber sido campeona, si no continuaba era como si no existiera. Me costaba mucho aceptar que pudiera hacer vida más allá de mi rutina diaria.¿No considera que no ha sabido gestionar bien su estatus de campeona?Más que ser campeona, lo que me costó más gestionar era cómo llevar una vida en la que no puedo hacer nada que no tenga nada que ver con el deporte. Siempre he disfrutado de todo lo que me ha dado el boxeo y de ser campeona, pero aun así no me podía ganar la vida, tenía que seguir trabajando en otras tareas, seguir buscando patrocinadores, tuve muy malas experiencias con posibles agencias o patrocinios que te prometen cosas... Llegué a trabajar con OnlyFans porque me lo impusieron. Sentía que se me trataba como un producto y no como a una persona, y echaba de menos vivir como una persona.Se le juntaron muchas cosas.Estar quemada, la gestión del éxito, buscar patrocinios… Se me juntó todo. Y después, el tema de las dietas, las rutinas, los sacrificios, las bajadas de peso.¿Tuvo problemas con el peso por el boxeo?Para entrar en el peso de la categoría para un combate tenía que bajar 10 kilos, llegar a 55. La última vez llegué a estar en 66 kg, y, claro, tenía que bajar 11 de golpe. Eso me alteraba muchísimo emocionalmente. Los combates no me preocupaban, lo que me preocupaba era el momento del pesaje. Nunca he estado de acuerdo con este proceso. Si no lo haces, al día siguiente del pesaje, en el combate, te encuentras a una rival que quizás pesa 10-11 kg más y que te puede hacer más daño con sus golpes que con la bajada de peso.Tania Álvarez celebrando su último título europeo, en abril del 2025 Miquel González / Shooting / ColaboradoresUsted estaba en categoría del peso supergallo (55,38 kg). ¿No pensó en subir de categoría?Sí, sí, lo pensé muchas veces, pero tendría la desventaja de que la otra persona muy probablemente pesaría unos 3-4 kilos más que yo. Podría haber cambiado de categoría, pero se me juntaron muchas más cosas.¿Qué es lo que más pesó en la decisión de aparcar el boxeo?Lo que más me pesó fue que cada vez pudiera tomar menos decisiones, que no tuviera voz. ¿Cree que podría llevarlo de otra manera?Siempre me culpo a mí misma de no haber puesto límites cuando los tenía que haber puesto. No he sabido decir que no, plantarme, decir “otro día”. La culpa es mía. El problema es que ahora no tengo ganas de volver a competir. Pasado casi un año, ¿esta retirada la ve temporal o definitiva? La puerta no está cerrada, pero tampoco está abierta. Está medio-medio. Cuando lo dejé, no me quería ni poner unos guantes para entrenar. Ahora, al menos, hay momentos en que tengo ganas y me los pongo. He vuelto a entrenarme por mi cuenta, pero muy poco, una vez a la semana o cada 15 días.¿Y cómo se siente con los guantes de nuevo?Me gusta. Pero no me veo volviendo a entrenarme cada día, a la dieta tan estricta, a las bajadas de peso y volviendo a la rueda. ¿Y dedicarse de manera aficionada, sin la exigencia del profesional?Nunca se sabe. Quizá de aquí un año o dos ya he descansado, ya he hecho otras cosas, ya he vivido un poco y me entran ganas de volver a competir...Su primera derrota –y única-, en el
Madison Square Garden de Nueva York (febrero 2023) le sirvió “para despertar” -decía-, fue una motivación para continuar. ¿Cree que le habría ido bien perder en este último año (estaba 14-1)?Creo que me habría ido bien perder, pero no para despertar, sino para que me dejaran en paz un rato. Estaba ganando, y cada vez me posicionaba más arriba en el ranking. En cambio, si hubiera perdido, no se me habría dado tanta repercusión, o no habría tenido tantos compromisos como siendo tricampeona de Europa.¿Qué haría ahora diferente?Cambiaría sobre todo tres cosas: no bajaría tanto de peso; impondría mi tiempo de vacaciones; y volvería a hacer entrenamientos como al principio, con más gente, para tener más sociabilidad. Las preparaciones eran casi siempre yo sola, o con un sparring, y echaba de menos lo que me enamoró del boxeo: ir a entrenar con la clase llena de gente, poder compartir con más personas. ¿Cómo es ahora su vida sin boxeo?Tengo un centro de pilates con mi madre en
Castellbisbal, trabajo de administrativa en un instituto de enseñanza, ayudo con fotografías y vídeos en veladas de boxeo y de MMA, estoy colaborando en un documental y escribiendo un libro sobre mi experiencia. Y aparte he empezado a entrenarme en MMA (artes marciales mixtas), y hago heels (baile con tacones) como hobby. ¿Dónde quedó el sueño de ser campeona del mundo de boxeo?Lo tengo bastante aparcado. Creo que no lo necesito ya. Mi sueño es, simplemente, poder disfrutar de lo que estoy haciendo. Me gustaría destacar en alguna cosa, pero no necesito ser campeona del mundo. He sido tres veces campeona de Europa, he dado todo lo que tenía y más, y no soy mejor o peor por ser campeona del mundo. Lo principal es disfrutar de lo que estás haciendo.