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SAT · 2026-04-04 · 04:00 GMTBRIEF NSR-2026-0404-52050
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NSR-2026-0404-52050News Report·ES·Human Interest

Así se gestiona el sexo que ves en el cine: el rol del coordinador de intimidad después del ‘Me Too’

El artículo explora el rol del coordinador de intimidad en la industria del cine y la televisión, especialmente después del movimiento 'Me Too'. Estos coordinadores, como el equipo Intimact en España, trabajan para proteger a los actores durante escenas íntimas, incluyendo sexo, desnudos y situaciones de vulnerabilidad física.

Montse GironésLa VanguardiaFiled 2026-04-04 · 04:00 GMTLean · CenterRead · 8 min

                            Así se gestiona el sexo que ves en el cine: el rol del coordinador de intimidad después del ‘Me Too’
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El artículo explora el rol del coordinador de intimidad en la industria del cine y la televisión, especialmente después del movimiento 'Me Too'. Estos coordinadores, como el equipo Intimact en España, trabajan para proteger a los actores durante escenas íntimas, incluyendo sexo, desnudos y situaciones de vulnerabilidad física. Su labor comienza con el análisis del guion y la posterior reunión con todas las partes implicadas para definir cómo se representará la escena, respetando los límites de los intérpretes y la visión del director. A través de coreografías, protecciones y acuerdos previos, buscan crear representaciones más realistas, consensuadas y diversas de las relaciones y el deseo en pantalla. El objetivo es transformar la manera en que el cine y la televisión abordan la intimidad, promoviendo el consentimiento y la vulnerabilidad.

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Intimacy coordinators use choreography and genital protection, similar to how action coordinators create realistic violence scenes safely.

quoteTábata Cerezo
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Intimacy coordinators create a shared playing field that incorporates the director's creative vision and the performers' limits.

quoteTábata Cerezo
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Intimact breaks down scripts to identify intimate content, including sex, nudity, and vulnerable scenes.

quoteTábata Cerezo
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Intimacy coordinators protect performers and transform how cinema and television explain relationships and desire.

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The history of cinema is full of false promises of romantic love.

quoteSusana Ivorra
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Cada temporada de la serie Los Bridgerton es sinónimo de romance, pasión y sexo. Las escenas íntimas se vuelven virales en redes por su maestría de narrar en pantalla el deseo y los entresijos de las relaciones entre los personajes con suma vulnerabilidad. La cuarta entrega no ha sido de menos. La escena que sorprendió al público fue un detalle entre los protagonistas que apenas duró unos segundos: Benedict, el bohemio don Juan de la familia, desliza una almohada bajo la cabeza de Sophie, su interés romántico, para que esté más cómoda durante el acto. “Ese movimiento con la almohada, me temo que el coordinador de intimidad es un icono”, escribe una usuaria en X. Detrás del gesto de Benedict, subyace algo más que una coreografía planeada, refleja una nueva manera de contar la intimidad en pantalla.Las escenas de sexo se pactan, se coreografían y se ensayan, todo de la mano de los coordinadores de intimidad, una figura que nació para proteger a los intérpretes en el set, pero que también está contribuyendo a transformar cómo el cine y la televisión explican las relaciones y el deseo, en sintonía con la sociedad, quienes demandan representaciones más realistas y que apuestan por el consentimiento, la vulnerabilidad y la diversidad.Lo que hacemos es empezar a dibujar un terreno de juego conjunto donde quepa la mirada creativa de la persona que dirija y los límites de los intérpretesTábata CerezoIntimactEn España, uno de los equipos que se dedica a este trabajo es Intimact, fundado por las actrices y coordinadoras Lucía Delgado y Tábata Cerezo. Su labor comienza mucho antes de que las cámaras se encienden y empiecen a grabar. “Nos llega un guión, se nos propone incorporarnos a un proyecto, desglosamos el contenido que identificamos sobre lectura de lo que es contenido íntimo”, explica Cerezo. Ese análisis incluye desde las escenas de sexo, o desnudos, hasta escenas de especial vulnerabilidad física para los intérpretes, como partos o escenas escatológicas, que también requieren preparación previa.A partir de ahí se reúnen con todas las partes implicadas para definir cómo se representará en pantalla. “Lo que hacemos es empezar a dibujar un terreno de juego conjunto donde quepa la mirada creativa de la persona que dirija y los límites de los intérpretes”, señala Cerezo. En los ensayos y grabaciones se construyen las escenas, a partir de diferentes técnicas como las coreografías y el uso de protecciones genitales. Además, los acuerdos sobre límites preestablecidos permiten rodar con toda la información clara y generan seguridad para todas las partes implicadas. “Igual que un coordinador de acción consigue que escenas de violencia aparezcan realistas por cámara sin que nadie se haga daño, nosotras hacemos lo mismo con las escenas que requieren sexo simulado”, argumenta Cerezo.Como remarca Susana Ivorra, psicóloga y sexóloga, y autora del libro Luces, cámara...¡Amor! Desenmascarando las falsas promesas del cine romántico, “la historia del cine está llena de escenas eróticas que se filmaron sin el conocimiento y el consentimiento de alguna de las partes implicadas, habitualmente mujeres: tocamientos, violencia empleada, e incluso violación”. Durante años, las escenas de sexo se rodaban sin protocolos claros y a menudo se improvisaban en el set bajo jerarquías de poder que dejaban poco margen para cuestionar lo que ocurría delante de la cámara. La actriz Maria Schneider explicó que la célebre escena de violación con mantequilla en Last Tango in Paris se rodó sin que conociera previamente todos los detalles, mientras que Emilia Clarke contó que durante las primeras temporadas de Game of Thrones se sintió presionada para realizar escenas de desnudo cuando todavía estaba empezando su carrera.La historia del cine está llena de escenas eróticas filmadas sin el conocimiento de las mujeres implicadas: tocamientos, violencia e incluso violaciónSusana IvorraPsicóloga y sexólogaLa famosa escena de 'El último tango en París'Otras FuentesEstas situaciones empezaron a cuestionarse a raíz del movimiento #MeToo, que destapó los abusos sistemáticos dentro de la industria audiovisual y que replanteó los mecanismos de protección dentro de los rodajes. Como parte de ese cambio, en 2017 se introdujo de manera obligatoria la figura del coordinador de intimidad en producciones de cine, televisión y teatro en Estados Unidos y Reino Unido. La primera plataforma en hacerlo fue HBO en el rodaje para la serie The Deuce. Desde entonces, la forma de rodar estas secuencias ha cambiado notablemente. “El conocimiento y la intimidad nos proporciona seguridad”, subraya Ivorra.Lee tambiénEl trabajo de los coordinadores también tiene un fuerte componente creativo ya que “buscamos alternativas en las que narrativamente no se pierda el hilo de la historia cuando un actor no quiere hacer determinadas acciones concretas”, señala Cristina Vidal, una de las coordinadoras de SOMA, otro de los colectivos de la profesión con base en Catalunya y de la que también forman parte del equipo Lola Clavo, Sònia Pavón y Cristian Sitjas. De la misma manera, Tábata Cerezo de Intimact añade que es importante que estas conversaciones creativas se den entre todas las partes “para que el contenido íntimo esté muy bien integrado en la narración y en lo que está contando la historia en cada momento”.Cristina Vidal y Cristian Sitjas, coordinadoras de intimidad de SOMAAdemás, ambos, Intimact y SOMA insisten en que en su labor también son responsables de la gestión de las jerarquías de poder que se establecen en un rodaje, donde no resultan fáciles las conversaciones sobre límites para quienes tienen una posición más vulnerable dentro del set y, especialmente, con respecto a aquellos intérpretes que no cuentan con el mismo poder y privilegio que otros profesionales con un largo recorrido, experiencia y notoriedad dentro de la industria. En este sentido, Cristina Vidal enfatiza que estos diálogos ayudan a reducir tensiones o malentendidos y “mitigan dinámicas de poder” que forman parte de una industria con equipos jerarquizados, marcados por la incerteza y la precariedad laboral en la que parte de los profesionales dependen de contratos temporales. “No hay que tener miedo a las conversaciones”, remarca la experta.Cuando se cuestiona el rol del coordinador de intimidad: los casos de Mikey Madison (Anora) y Jennifer Lawrence (Die My Love)Jennifer Lawrence y Robert Pattinson, una pareja a la deriva en 'Die my love'MUBILucía Delgado de Intimact comparte la positiva experiencia que han tenido desde el principio en diferentes producciones donde “rápidamente nos volvían a llamar para repetir con nosotras”. Pero no siempre es el caso para todos los coordinadores de intimidad, la figura no está exenta de debate en el plano mediático debido a que algunas populares actrices de Hollywood han declarado públicamente que han preferido no contar con su apoyo. Durante la promoción de Die My Love, Jennifer Lawrence expresó cómo no sintió la necesidad de recurrir al coordinador durante sus escenas con su compañero Robert Pattinson porque se sentía segura con él ya que “no es pervertido” y que “está muy enamorado de [su mujer] Suki Waterhouse”. De la misma manera, la actriz Mikey Madison, ganadora del Oscar a mejor actriz por su papel en Anora, donde interpreta a una trabajadora sexual, admitió en una entrevista que tampoco decidió contar con un coordinador de intimidad durante el rodaje porque también se sintió “segura” con el proceso.Tábata Cerezo señala que es sorprendente que se cuestione tanto este rol cuando, en realidad, su función es crear un entorno de trabajo profesional y seguro en el set, y al final “no se polemiza sobre ningún otro rol en el cine”. Añade que una de las críticas recurrentes proviene del temor de que estos profesionales puedan limitar la libertad creativa, e incluso jugar con el papel de la censura, cuando su experiencia en los rodajes apunta precisamente a lo contrario. “Cuando los actores están cómodos, saben que hay un terreno de juego seguro, se han podido tener conversaciones, se ha podido compartir creativamente hacia donde queremos que vaya la escena, el contenido solo crece”, añade Cerezo.Además, los dos colectivos recuerdan que el objetivo de su trabajo no es solo asegurar la confianza de los intérpretes, sino establecer un marco profesional que proteja a todo el equipo, ya que como explica Cristian Sitjas de SOMA, “a veces hay secuencias que son una carga muy dura”. Su compañera, Cristina Vidal añade que al contar con un ritmo de producción marcado por la presión del tiempo y el presupuesto se generan altos niveles de estrés en el equipo técnico. Por eso, subraya que también es importante atender el impacto humano del trabajo en el set para que, al terminar la jornada, “todo el mundo vuelva a casa tranquilo”, explica.Generación ZLos jóvenes quieren menos sexo en el cine porque no toleran la falta de autenticidadEste cambio en la forma de rodar escenas íntimas también ha influido en cómo se escriben y se imaginan las historias. En unas declaraciones durante el festival de Sundance, la directora y actriz Olivia Wilde, explicaba que las nuevas generaciones “quieren ver relaciones reales, y quieren tener algo que se sienta más genuino”. Un estudio del Center for Scholars & Storytellers de la Universidad de California reveló que un 63.5% de los adolescentes prefieren que las historias se centren en amistades, mientras que 62.4% no consideran que el contenido sexual sea necesario como motor de la trama. La misma investigación mostró que no rechazan necesariamente las historias románticas o sexuales, sino que buscan representaciones más variadas de las relaciones desde vínculos platónicos, hasta personajes asexuales.Para la sexóloga Susana Ivorra, este giro tiene mucho que ver con el desgaste de ciertos modelos culturales. Explica que, durante décadas el cine y la pornografía han contribuido a fijar expectativas poco realistas sobre las relaciones y el sexo, en las que, de primeras, se parte de cuerpos normativos y que, además, dan lugar a escenas con orgasmos sincronizados en los que no hay lugar para diálogo o torpeza. Cuando esas representaciones se repiten una y otra vez, terminan convirtiéndose en referencia para la vida real, incluso cuando resultan dañinas o imposibles de sostener, de manera que “normalizamos aquello que vemos con frecuencia”, señala. Por eso, en su consulta observa cada vez más personas que buscan formas de relación “más honestas, más responsables y más cuidadosas”, un cambio que también empieza a reflejarse en la ficción.Un ejemplo reciente es la adaptación televisiva de la novela Heated Rivalry, donde dos jugadores de hockey, Shane Hollander e Ilya Rozanov, mantienen una relación secreta durante años. Las escenas furtivas con alta carga sexual no aparecen como interrupciones en la trama, sino que son los momentos clave que generan confianza y vulnerabilidad entre los dos protagonistas. Este tipo de representación responde a lo que los espectadores más jóvenes demandan y que es precisamente lo que les engancha, ya que las escenas están completamente integradas en la construcción emocional de la historia. “Afortunadamente es así”, explica Ivorra, y añade que no es un caso solo del público más joven, sino que “generaciones más mayores han reconstruido su manera de entender las relaciones. Too much, Nadie quiere esto, o Heated Rivalry han demostrado con su gran popularidad que existe un público muy amplio que desea ver otras maneras de relacionarse”.Como explica Cristian Sitjas, de SOMA, la coordinación de intimidad se basa precisamente en esa paradoja y la técnica que usan para construir escenas que “queden reales, que parezcan reales, pero que no lo sean”. Para Ivorra, esa combinación es lo que permite que aparezcan en pantalla dinámicas distintas a las que dominaron durante décadas. “Creo que en gran medida nos hemos cansado de buscar en la vida lo que veíamos en las películas, que esas dinámicas estaban llenas de mitos del amor romántico, insostenibles en el tiempo, dañinos a nivel emocional. Queremos ver representadas historias posibles y deseables en las que además de amor hay respeto y cuidado mutuo y no esas dinámicas de poder, de posesión”, argumenta la sexóloga. De la misma manera, Lucía Delgado señala que el reto pasa por “afinar la mirada crítica sobre las escenas de sexo” y encontrar nuevas formas de representar la intimidad que eviten los clichés que durante años han dominado el cine y la televisión.
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