Cui Hongjian, destacado exdiplomático chino, una voz habitual en
China al analizar las relaciones con Europa y hoy director de investigación sobre la Unión Europea en la
Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín, pone sobre la mesa la visión
China de un Viejo Continente atrapado entre Este y Oeste. Las consecuencias, recita, están aún por verse, incluso por el papel en auge y cooperativo de los partidos de ultraderecha europeos.¿
China considera a la UE un simple mercado o también un socio estratégico?La percepción que
China tiene de la UE ha atravesado un largo proceso de cambio por la propia transformación de
China y su visión del mundo y por la evolución de Europa. Tras su gran ampliación hacia el este el 2004,
China dejó de ver a Europa solo como un mercado y empezó a verla como una fuerza estratégica, lo que llevó al rápido establecimiento de una asociación estratégica integral entre ambas partes.¿Se ha dado?Durante mucho tiempo lo más destacado ha sido la demanda económica de
China por parte de Europa, que ha sido además mayor a la dada desde otras regiones, en parte porque Europa muestra poca independencia real más allá de en ese ámbito económico. Los cambios geopolíticos actuales brindan a los europeos la oportunidad de conseguir la autonomía estratégica.
China ya ha expresado su apoyo y disposición a construir relaciones más estratégicas.La presidenta de la Comisión Europea,
Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo,
António Costa, saludan al president de
China,
Xi Jinping, en su último encuentro en Pekín Consejo Europeo / ACNVisto el tenso contexto internacional actual ¿la relación bilateral no puede preverse más que como un 'ascenso entre fricciones'?Incluso durante los periodos en los que las relaciones avanzaban de forma más fluida, las relaciones
China-Europa nunca fueron un ascenso sin fricciones. En aquel momento, ambas partes simplemente tenían mayor consenso sobre la cooperación a realizar con más paciencia y confianza para superar los roces.¿A quién considera el principal culpable del cambio en esta relación y del aumento de los choques entre la UE y
China?El principal motivo del aumento actual de fricciones es, en primer lugar, el cambio en el poder relativo y el estatus de ambas partes, que ha alterado sus percepciones mutuas. Al mismo tiempo,
China y Europa enfrentan ahora un entorno internacional más complejo con más desafíos, lo que debilita el consenso y reduce la confianza.Europa ha impulsado una cierta política de contención con
China en acciones como limitar la implantación de Huawei, etcétera. ¿Es esta una opción 'viable' para Pekín?Desde una perspectiva
China es claramente irreal excluir a empresas como Huawei, que pueden aportar beneficios de mercado y tecnológicos a Europa, en especial cuando muchos países europeos toman tales decisiones bajo la presión de EE.UU. Desde la perspectiva de algunos países europeos, dada su dependencia económica y de seguridad respecto a EE.UU., ceder ante la presión estadounidense y rechazar productos y tecnologías de empresas chinas se considera lo realista.¿Pekín ve a la UE débil y dependiente de Washington?
China desea ver una Europa más independiente y autónoma, no solo porque en términos prácticos no quiere afrontar presiones simultáneas de EE.UU. y de Europa en los ámbitos económico, político y diplomático, sino también porque si EE.UU. y Europa formaran un frente unido contra
China, esta se vería obligada a buscar sus propios aliados, lo que podría intensificar la formación de bloques enfrentados.En cambio, no son pocos los analistas que hablan de un juego a tres bandas en el que Europa estaría atrapada entre potencias a este y oeste.
China considera que el orden mundial avanza hacia la multipolaridad. La dirección opuesta sería continuar con una visión en la que EE.UU. y Europa se perciben como un bloque occidental y mantienen un orden internacional centrado en Occidente.Defiende que
China impulsa un orden mundial multilateral, ¿pero ya sea la posición
China sobre Ucrania como la última cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai con Xi, Putin y Kim Jong Un al frente no certifican precisamente uno de los bloques?
China no busca crear un orden completamente nuevo, sino promover la formación de un orden mejor a partir de la reforma del existente. Esta es la mayor diferencia entre
China y Rusia en cuanto a su visión del mundo y del orden internacional. Entiendo que las imágenes de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai han causado un fuerte impacto en la opinión pública europea, que las ha descrito como un “nuevo eje” contra Occidente. Esta visión parte del supuesto de que la confrontación entre Oriente y Occidente es inevitable. Pero desde el punto de vista de
China, el G-7 no es más legítimo que la cooperación entre
China, Rusia y Corea del Norte y
China no ha emitido ninguna declaración política conjunta con Rusia y Corea del Norte en contra de Occidente. Consolidar su entorno de seguridad mediante una política de vecindad amistosa es la interpretación más precisa y racional de este escenario.Contenedores y buques de carga en el puerto chino de Qingdao. El Gigante Asiático sigue siendo la fábrica del mundo y su conexión global se produce sobre todo por vía marítimaArchivoUsted ha defendido en varios foros que la UE debería prepararse para futuros escenarios disruptivos. ¿Qué quiere decir con ello?Si Europa decide seguir gestionando sus relaciones con
China a largo plazo según los intereses estadounidenses; si aborda de forma continua las relaciones económicas y comerciales con
China desde una mentalidad proteccionista; y si parte de la premisa de que
China se aliará con otros países para oponerse a “Occidente”,
China irá perdiendo, poco a poco, sus expectativas hacia Europa y dejará de considerarla un actor indispensable en su agenda política y económica internacional.¿Esto significa encarar políticas chinas con un enfoque más duro, de realpolitik, en el ya turbulento panorama geopolítico actual marcado por guerras híbridas y una competencia que va más allá del comercio?Los cambios en las relaciones entre
China y Europa son fruto de la comprensión mutua y ajustes en ambas partes, no de cambios unilaterales. Desde la perspectiva
China, la UE ha sido la primera en modificar su política hacia
China y también la que lo ha hecho de manera más significativa. Por ejemplo, con la introducción del principio de “reciprocidad” en el 2016 y la definición de “socio, competidor, rival” en el 2019. No tiene sentido que ambas partes atribuyan los cambios dados en sus políticas exclusivamente al otro.¿Esta posición hace inevitable más crisis entre
China y la UE?El pensamiento realista tiene cada vez más influencia, pero no debería convertirse en el único principio rector de las relaciones entre
China y Europa. Muchos de los éxitos pasados se debieron a expectativas mutuas que no respondían únicamente a la lógica realista.En toda Europa los movimientos nacionalistas y de extrema derecha cobran fuerza... ¿Cómo se percibe esta tendencia en
China? ¿Hay preocupación por su impacto en las relaciones mutuas?
China considera que los cambios políticos actuales en Europa se inclinan hacia el conservadurismo, el repliegue interior y el nacionalismo, lo cual está relacionado con la experiencia histórica europea y con sus patrones ideológicos. Esta tendencia tiene un impacto complejo en las relaciones
China-Europa: por un lado,
China no desea que Europa adopte políticas exclusivas y conservadoras pero, por otro lado, algunos partidos de extrema derecha muestran una postura más pragmática y cooperativa hacia
China que los partidos tradicionales, algo que anteriormente era un principio de las relaciones
China-Europa.El éxito económico de
China es hoy ampliamente reconocido, si bien persiste la desconfianza hacia su sistema político. Usted ha dicho en varias ocasiones que parte de estas dudas provienen de “malentendidos”. ¿A cuáles se refiere?Las críticas europeas hacia
China fuera del ámbito económico son más agudas principalmente porque Europa no acepta del todo que el éxito económico chino está relacionado de forma estrecha con factores políticos e institucionales propios. Europa suele juzgar a
China basándose en sus propias experiencias y creencias y considerando que estas son universales.La percepción mutua entre
China y la UE se ha distanciado en los últimos años. España es una excepción dados los recientes viajes del presidente Sánchez, los Reyes y otros altos cargos al país. ¿Cómo ve la posición de España y qué consecuencia tiene?Aunque la UE aspira a formar una postura unificada hacia
China, su realidad es que cada país seguirá determinando sus políticas hacia
China en función de sus propios intereses. Esto no es un elemento que
China busque explotar, sino la realidad europea. España y otros países están dispuestos a promover el compromiso y cooperación con
China por su propio interés, lo cual es completamente normal tanto desde la perspectiva de la situación europea actual como de la realidad de las relaciones internacionales.
China espera que la cooperación con España pueda atraer a más países europeos hacia un enfoque pragmático en la gestión de las relaciones con
China.Cómo leer Vanguardia DossierVERSIÓN IMPRESA • Compra de ejemplar. La edición impresa de VANGUARDIA DOSSIER se puede adquirir en quioscos y librerías habituales al precio de 12 €. • Suscripción. Solicita tu suscripción llamando al 933 481 482 y recibe VANGUARDIA DOSSIER cómodamente en tu domicilio. VERSIÓN DIGITAL • Compra de ejemplar. La edición digital de VANGUARDIA DOSSIER está disponible de forma gratuita en la app “Vanguardia Dossier” para iOS (App Store) y Android (Google Play Store). Cada ejemplar tiene un coste de 8 €. • Suscripción. Suscríbete a La Vanguardia Premium y accede sin límites a todos los contenidos de La Vanguardia y VANGUARDIA DOSSIER en su versión digital.Barakaldo, 1984. Periodista de La Vanguardia desde el año 2015. Coordinador digital de la revista Vanguardia Dossier. Doctor en Derecho y Ciencia Política por la Universitat de Barcelona y especializado en asuntos internacionales.