Una demostración de fuerza. Espiritual, pero también física. El papa León XIV llevó la cruz durante las catorce estaciones del vía crucis en el Coliseo. Un esfuerzo físico notable, un gesto que ninguno de sus predecesores recientes había asumido. Si hasta ahora el Papa no ha destacado por una voluntad de protagonismo, en esta primera Pascua su presencia ha sido constante, en primera línea: al frente de los ritos religiosos, pero también con una mirada atenta a las crisis geopolíticas, con llamadas al presidente israelí
Isaac Herzog y al ucraniano Volodímir Zelenski, que lo ha invitado a
Kyiv.El papa León XIV portando la cruz en el Coliseu durante su primer vía crucis como PontíficeVincenzo Livieri/REUTERSLa Semana Santa ha sido intensa y creciente. El jueves, el Pontífice pronunció advertencias durísimas contra la guerra en la misa del Crisma que abre el Triduo Pascual, luego realizó el lavatorio de los pies en
San Juan de Letrán a doce sacerdotes romanos y cerró la primera jornada afirmando que “es una blasfemia contra Dios cuando el hombre quiere vencer matando” en la misa in Coena Domini. Lee también“Cristo sigue sufriendo y yo llevo ese sufrimiento en mi oración”Por su parte, el viernes, en
San Pedro, se le vio postrado en el suelo y rezó unos minutos en silencio antes de la celebración de la Pasión. Después, sostuvo la cruz en la noche en el Coliseo, durante una ceremonia de más de una hora y media, ante cuarenta mil fieles repartidos entre las ruinas de la Roma imperial, donde los cristianos fueron perseguidos. En los días previos, Prevost explicó así su decisión de llevar personalmente la cruz: “Será un signo importante: Cristo sigue sufriendo y yo llevo ese sufrimiento en mi oración”.Interior del Coliseo durante el vía crucis de este Viernes SantoRiccardo Antimani/EFEAspecto del Foro Romano durante la celebración del vía crucis, el primero de León XIV como PapaRiccardo Antimani/EFEEl momento es dramático, y nada representa mejor que la cruz la tragedia de nuestros días. En cada estación, además del Evangelio, se leyeron las meditaciones escritas por el excustodio de Tierra Santa, el franciscano
Francesco Patton. Una elección significativa en esta “hora oscura de la historia”, como dijo el Papa al abrir los ritos pascuales, en la que Oriente Medio ha vuelto trágicamente a la actualidad: “También hoy hay quien cree haber recibido una autoridad sin límites y piensa poder usarla y abusar de ella a su antojo”, escribe Patton, que cita también “masacres y genocidios”. El hilo conductor es Francisco de Asís, de cuya muerte se cumple este año el octavo centenario: “Nos recuerda que toda autoridad deberá responder ante Dios del modo en que ejerce el poder recibido: el poder de iniciar una guerra o terminarla, de educar en la violencia o en la paz, de usar la economía para oprimir o liberar a los pueblos”. Palabras muy explícitas, como las del Papa al abrir los ritos de Pascua el jueves, cuando denunció como una blasfemia la violencia ejercida en nombre de la victoria e invitó a “difundir el perfume de Cristo donde reina el olor de la muerte”. Renovemos nuestro “sí” a esta misión que pide unidad y trae la paz”, así “la ocupación imperialista del mundo es interrumpida desde dentro, la violencia que hasta hoy se hace ley queda desenmascarada”.