El mundo de la cultura celebra los cien años del nacimiento de
Robert Rauschenberg, pionero del arte contemporáneo que abrió la sensibilidad del público hacia una gran variedad de nuevos ámbitos propios de la vida en la segunda parte del siglo XX.Las múltiples facetas de este prolífico creador americano se evocan en una serie de exposiciones através del mundo, en el marco del Rauschenberg Centennial, fiesta internacional que acompaña este centenario. Entre ellas, la
Menil Foundation de
Houston explora sus experimentos con los tejidos; la
Fundación Juan March de
Madrid presenta la importancia de la fotografía en su obra; el
Museo Ludwig de
Colonia explora el universo de la música y de la danza en sus colaboraciones con
Merce Cunningham,
John Cage,
Cy Twombly y
Jasper Johns; mientras que el
New York City Museum presenta la irrupción de “la vida real” en su obra. En Austria, la Kunsthalle de Krems explora la relación entre las imágenes y los gestos en una ambiciosa muestra que abrirá en el mes de abril.Durante más de seis décadas,
Robert Rauschenberg abordó : pintura, escultura, performance, fotografía, grabado, ...Durante más de seis décadas,
Robert Rauschenberg abordó con tremenda energía creativa un sorprendente número de disciplinas: pintura, escultura, performance, fotografía, grabado, escenografía… Es, sin duda, una de las personalidades artísticas más transformadoras en la cultura americana de después de la Segunda Guerra Mundial. El extenso cuerpo de trabajo que constituye su obra continúa teniendo una gran resonancia internacional a día de hoy.En los primeros años de su juventud, Rauschenberg siguió varias escuelas de arte después de haber dejado Port Arthur, en el sur de Texas, donde había nacido en 1925. Su camino propio empezó a dibujarse en 1948, al llegar a Black Mountain College, en North Carolina, y al continuar sus estudios allí entre 1952-53. El Black Mountain de aquel tiempo reunía a unas personalidades que marcarían los aspectos importantes de la cultura del siglo XX, y Rauschenberg fue uno de ellos. La institución contaba con profesores radicales, como el pintor Josef Albers, que traía una cierta disciplina del Bauhaus; los pintores expresionistas Franz Kline y Robert Motherwell; o el coreógrafo
Merce Cunningham y el compositor
John Cage, que redefinieron la percepción contemporánea de la música y de la danza.‘Axle’ (1964), ejemplo de su uso monumental del collageMUSEO LUDWIGLa tradición “colaborativa” de la escuela implicaba que los profesores y los alumnos trabajaban juntos. Rauschenberg vino aquí siguiendo a Susan Weil, quien quería estudiar pintura; se casaron y realizaron juntos muchas obras significativas durante años. Cuando regresó a este edén en 1952, vino de Nueva York acompañado del pintor
Cy Twombly, con el que haría luego un largo viaje a Europa y al norte de África. La complicidad y sintonía entre estos grandes artistas —Cunningham, Rauschenberg, Twombly y Cage (a los que se añadió
Jasper Johns, que no vino a Black Mountain)— tuvo una gran influencia en la creatividad de cada uno de ellos. Rauschenberg se involucró a fondo en la escenografía de las creaciones de Cunningham; Cage compuso obras musicales inspirándose en las pinturas y esculturas de Rauschenberg…Varios planteamientos y características del arte de Rauschenberg se forjaron en sus estancias, en Black Mountain y, luego, en su estudio de Nueva York, que compartió con
Jasper Johns durante unos años. La fotografía fue desde el inicio una herramienta esencial; Aaron Siskind, profesor en Black Mountain, le alentó a “esbozar” con la cámara todos los fragmentos del mundo que le rodeaban y en los que veía interés. Es una práctica que siguió toda la vida: sus extensos archivos fotográficos fueron una fuente esencial de materia prima para su obra.‘Retrato de Ethel’, (1962). Gouache, lápiz y transferenciaTHADDEUS ROPACDe entrada, el mundo de las asociaciones —a veces sorprendentes— es la clave para entender su trabajo. Al inicio se trataba de poner juntos elementos de ámbitos distintos —los combines—, a menudo residuos y desechos proporcionados por la sociedad moderna. Obras que tuvieron mucho éxito, denotando frescura, gran facilidad compositiva, sentido cromático, ingeniosidad y dotes narrativas. Es el principio del collage —inventado por Braque y Picasso, refinado luego por dadaístas como Schwitters o Hausmann— llevado a una dimensión monumental.A inicios de de 1960, Rauschenberg, agobiado por la invasión del mundo de la prensa y de la televisión, pensó que, si quería hacer una obra honesta, tenía que incorporar estos elementos. Ya había adquirido una técnica personal de transferir imágenes y fragmentos de periódicos sobre papel; hacia 1962 consiguió agrandar mucho estos fragmentos y transferirlos sobre tela como serigrafías. Al asociar grandes pantallas de serigrafía, como en una maqueta tipográfica, la tela adquiere el aspecto de una gigantesca composición de página de periódico; logró añadir también algo del efecto acumulativo de las imágenes fijas, aludiendo al tono y al parpadeo de la luz de un televisor. Estas obras apuntan hacia un infinito inventario de la vida moderna: una creación lírica sobre una sensibilidad saturada de lo que es rápido, cotidiano y real.Rauschenberg llegó a ser considerado como 'el' genio del arte americanoUna selección de lienzos con estas características le valió el Gran Premio de la Bienal de Venecia en 1964. Fue la primera vez que un estadounidense lograba el galardón; Rauschenberg llegó a ser considerado como el genio del arte americano, posición que antes ocupaba Jackson Pollock, desaparecido en la década anterior. Heredó algo de la caligrafía elegante del expresionismo abstracto; inspirador de corrientes como el pop art y el minimalismo, se reconoce siempre un toque de “hecho a mano” en su obra, que le distingue de los artistas que le siguieron (Andy Warhol, Roy Lichtenstein…). Cunningham en ‘Antic meet’ , con vestuario y escenografía de RauschenbergRICHARD RUTLEDGE / THE NEWYORK PUBLIC LIBRARYLa señalética —por su plasticidad y el mensaje subliminal que puede transmitir— es otra presencia significativa en sus composiciones. La tecnología le fascinó, así como el diálogo con científicos e ingenieros; experimentó nuevos procedimientos de impresión, algunos incluso para los vestuarios de danza.Al final de los años 1960 trasladó su estudio de Nueva York a una pequeña isla en Florida, Captiva Island. Después de haber trabajado intensamente durante sus últimas cuatro décadas, es allí donde murió a los 82 años, en 2008. “Confío en la intuición, y es sorprendente ver cuánto buen sentido puede tener la intuición”, decía. Esta intuición le ayudó a lograr un gran ideal estético: crear obras novedosas que permanecen novedosas.