Cada noche el mismo ritual. Te plantas delante de
Netflix, y la popular plataforma de streaming parece empeñada en recomendarte las mismas quince o veinte películas de siempre. Te pones a hacer scroll, y casi se diría que
Netflix te toma el pelo barajando las recomendaciones en distinto orden bajo epígrafes rarísimos del tipo Series Imaginativas. Si alguna vez has tenido esta sensación, no estás solo. La buena noticia es que tiene solución. Por paradójico que resulte, la tozudez de
Netflix a la hora de recomendarnos siempre las mismas cosas es el algoritmo intentando evitar que nos aburramos a toda costa. Los servicios de streaming saben que la gente se cansa rápido de buscar algo para ver, y que no hay nada peor que un espectador frustrado cerrando la app tras media hora de búsqueda porque no encuentra nada de su gusto. El problema se llama precisamente fatiga de búsqueda. Para evitarlo, los algoritmos seleccionan las películas y series que están convencidos de que son de nuestro gusto… y nos las pasan por la cara repetidamente. No lo hacen por recochineo, sino sencillamente porque están seguros de que nos va a gustar. Si las 20, 30 o 40 cosas que
Netflix se empecina en recomendarnos en lo alto de su página de inicio no nos convencen, probablemente el problema sea nuestro, no de la plataforma. Los algoritmos no son adivinos. Para funcionar correctamente necesitan información, y cuanta más información tienen de nosotros, mejor funcionan. En el caso concreto de
Netflix, la plataforma aprende de nosotros registrando nuestro comportamiento de formas, a veces, muy imaginativas. No solo aprende de las series y películas que vemos. Además, registra cómo las vemos. No es lo mismo dejar un capítulo a la mitad que ver varios seguidos, o dejarlo a la mitad para nunca más regresar a él.
Netflix también analiza los géneros que más vemos y nuestros actores favoritos. Los algoritmos de la plataforma toman nota de a qué hora nos conectamos y durante cuánto tiempo. Igualmente, registran nuestras temáticas y subgéneros favoritos, los tráilers que vemos, los términos de búsqueda que usamos y hasta prueban con diferentes miniaturas de un mismo contenido para tratar de determinar si hay imágenes en las que hacemos clic con más frecuencia que en otras.
Netflix compara esa marea de datos con lo que ven otros usuarios con gustos y patrones similares. Finalmente, trata de encajar esos patrones con las etiquetas que empleados de la compañía muy humanos asignan a cada show. Estas etiquetas no se refieren al género, sino a detalles como la fecha de producción, los actores famosos implicados o si es una película de temática navideña. Con toda esa información,
Netflix intenta confeccionar un menú que sea de nuestro gusto y… aún así falla en sus recomendaciones. ¿Cómo es posible? Pues porque captar las sutilezas de los gustos de una persona es una tarea complejísima, y el sistema dista mucho de ser perfecto. Los botones de Me gusta, Me encanta y No es para mí son un buen ejemplo. Me encantan las películas de hombres lobo, pero Viking Wolf es una castaña, la mires por donde la mires. Sin embargo, si después de verla le doy a No es para mí, lo que voy a lograr es que
Netflix probablemente me recomiende menos cosas de licántropos. Las reacciones son un arma de doble filo. Los algoritmos mejoran con el tiempo, pero tienen una vertiente problemática, y es que también influyen en los resultados de búsqueda. Eso puede aumentar aún más la frustrante sensación de que la plataforma tiene poco contenido cuando no es para nada el caso. Buscar por código Probablemente, a estas alturas ya hayas escuchado hablar de los códigos secretos de
Netflix. Se trata de la forma más eficaz de hacer búsquedas en la plataforma y, en realidad, no tienen nada de secretos. Simplemente hay tantos que es imposible memorizarlos todos.
Netflix gestiona internamente sus películas y series mediante códigos numéricos de entre cuatro y ocho cifras que sirven para encontrar contenidos en la plataforma en atención a una determinada etiqueta. El sistema se remonta a los primeros tiempos de la plataforma de streaming, y tiene su origen en los códigos digitales internos que traían los discos DVD y Blu-Ray. Las cosas suelen entenderse mejor con ejemplos, así que ahí van algunos: 81466194: Películas de no más de 90 minutos 75405: Zombis 42023: Terror sobrenatural 75930: Hombres lobo 32392: Musicales clásicos 46588: Thrillers clásicos 6796: 0–2 años 5455: 5–7 años 561: 8–10 años 6962: 11–12 años 51056: Películas para toda la familia 11559: Especiales de stand up comedy 7687: Películas Noir 6998: Historias satánicas 9744: Películas de fantasía 31851: Películas de gánsteres 11079: Películas experimentales 52804: Películas sobre fe y espiritualidad 4922: Sátiras 7424: Anime 6839: documentales 1492: Fantasía y Ciencia Ficción 5977: LGBTQ+ 5685: películas coreanas 4370: Eventos deportivos 89844: Películas premiadas 89814: Series premiadas 93108: documentales premiados Como puedes ver, los códigos no solo refieren a géneros, sino que a veces agrupan las películas o series en atención a su canal televisivo de origen, si lo ha dirigido una mujer, si ha ganado premios Oscar, o Globos de Oro, o si pertenece a un universo literario concreto como The Witcher. Citar todos los códigos secretos de
Netflix excede por completo las dimensiones de este artículo porque hay más de 36.000, y su número sigue creciendo. Por suerte, ya hay quien ha hecho el trabajo de recopilarlos. Para navegar entre ellos solo tienes que entrar en
Netflix-Codes, donde podrás encontrar todos los códigos que hay, ordenados por categorías y subcategorías. Puedes comenzar por películas de acción y terminar en cosas tan concretas como películas de artes marciales o de superhéroes. Esto es lo que muestra la web de
Netflix cuando buscas el código secreto correspondiente a 'horror'. Los códigos no tan secretos de
Netflix no se muestran directamente a los usuarios, pero con el paso del tiempo se ha ido filtrando el conocimiento de su existencia y cualquiera puede usarlos. Para ello, solo hay que entrar en la página oficial de
Netflix con nuestro nombre de usuario y contraseña. Después, accedemos a la dirección URL que hay arriba en la barra de direcciones del navegador y completamos la dirección con la palabra genre, seguida del número de código que queramos buscar. La home oficial de
Netflix es "https://www.
Netflix.com/browse/". Si la completamos con: "https://www.
Netflix.com/browse/genre/7424" accederemos a todo el anime de la plataforma. Para cambiar de una búsqueda a otra solo tenemos que sustituir el número del final por el código correspondiente. Y esto es lo que ocurre cuando introduces ese mismo código en la dirección web. Otra manera de usar los códigos de
Netflix es introducirlos directamente en el cuadro de búsqueda desde la app. Sin embargo, los resultados no coinciden al cien por cien con lo que sale desde la página web, y mi sensación es que desde el navegador los resultados son más completos. En el peor de los casos, siempre podemos hacer nuestras búsquedas de nuevas películas y series desde el ordenador, y añadir las que queramos ver a nuestra lista para tenerlas a mano. Si no te apetece tener que copiar y pegar diferentes códigos en la barra de direcciones, puedes instalar
Netflix Hidden Categories. Se trata de una extensión para el navegador Chrome que añade las categorías de los códigos en un cómodo menú desplegable dentro de la página web de
Netflix. Las extensiones más conocidas que hacían esto se llamaban Better Browse y FindFlix, pero Google las suspendió por incumplir sus políticas de buenas prácticas. No sería raro que
Netflix Hidden Categories siga el mismo camino. Otras maneras de buscar en
Netflix Los códigos son la principal manera de saltarse el algoritmo de
Netflix y buscar con libertad, pero no es la única. Otra forma de buscar contenido interesante es hacerlo por similaridad. Cuando hacemos clic en una película o serie,
Netflix suele recomendarnos shows similares a ese en la parte inferior, pero no están todos los que son, ni son todos los que están. Para buscar similares de una forma más exhaustiva, solo tenemos que copiar el código de una película o serie desde el navegador. Se trata del número que aparece en la dirección web justo después de watch y antes del interrogante. A continuación, pegamos ese número en la dirección "https://www.
Netflix.com/browse/similars/". Las películas similares a Super Mario Bros, por ejemplo, estarían en la web "https://www.
Netflix.com/browse/similars/81640914", donde 81640914 es el código identificador de la película coproducida por Nintendo. Los códigos permiten buscar títulos por similaridad. La propia
Netflix es consciente de que muchos de sus suscriptores usan códigos y no parece importarle. De hecho, a veces publica artículos ofreciendo códigos estacionales en fechas como el mes de los Oscar, Halloween o San Valentín. A día de hoy, los códigos secretos permanecen como una especie de juego entre la plataforma de streaming y sus usuarios más veteranos. No obstante, es muy probable que los códigos acaben integrándose en algo más amistoso para el usuario general. El pasado mes de mayo,
Netflix anunció la introducción de un chatbot de IA en su sistema de búsqueda. El chatbot entiende hasta cierto punto el lenguaje natural, por lo que podemos pedirle cosas como “muéstrame alguna serie divertida” o “muéstrame películas de acción de los 80”. El chatbot entiende los códigos igual que lo hacía el sistema de búsquedas tradicional, pero no tardará en llegar el día en el que, para poder ver todas las películas que hayan ganado globos de oro en
Netflix, no haga falta conocer ningún código numérico oscuro. Bastará con que se lo pidamos educadamente al buscador. ¡Oh! y antes de que lo preguntes: ni Disney Plus, ni Amazon Prime, ni HBO Max, ni ningún otro servicio de streaming actual tienen códigos secretos. Los códigos secretos son algo muy característico de
Netflix. Es lo que tiene el haber sido, por así decirlo, el padre de este tipo de servicios. ___________________ El Confidencial elabora estas reviews, comparativas y guías siguiendo un criterio estrictamente editorial. El equipo detrás de ¿Me Lo Compro? tiene en cuenta tendencias, actualidad del sector, interés de la audiencia, así como criterios de calidad y precio para la elección de los productos y servicios que analiza. Las muestras han sido facilitadas por las compañías de manera temporal, sin ningún tipo de contrapartida, compromiso de publicación o beneficio de cualquier otra naturaleza. El texto incluye una selección de botones/enlaces para comprar el producto al menor precio posible. El Confidencial puede generar ingresos por las ventas de estos productos, pero la inclusión de estos enlaces cumple una mera función de servicio al lector dentro de un contenido periodístico. El sistema de afiliación y la publicidad programática son las únicas vías de monetización de la sección ¿Me Lo Compro?, además de las suscripciones al periódico que generan estos contenidos. En ningún caso se publican contenidos o análisis patrocinados.