Lara Villal�n EstambulActualizado S�bado, 4 abril 2026 - 22:40Tras absorber los golpes iniciales contra la c�pula del r�gimen, Ir�n ha sorprendido a Estados Unidos e
Israel con una estrategia militar asim�trica, lanzando oleadas de represalias que arrastran a toda la regi�n al conflicto. El cierre estrat�gico del Estrecho de Ormuz, as� como las amenazas y ataques contra infraestructuras energ�ticas de pa�ses del Golfo, muestran que Teher�n no se limita a responder a los ataques
Israel�-estadounidenses, sino que tiene un plan con un amplio campo de batalla. As� lo anunci� hace dos semanas el comandante
Ali Abdollahi: "La doctrina de las fuerzas armadas de la Rep�blica Isl�mica ha cambiado de defensiva a ofensiva". "Si se ataca la infraestructura energ�tica y de combustible de Ir�n, todas las instalaciones de energ�a, tecnolog�a de la informaci�n y desalinizaci�n de la regi�n, propiedad de Estados Unidos y del r�gimen (
Israel�), ser�n atacadas", asegur� en una intervenci�n televisada.Para saber m�s"Ir�n quiere el desgaste. En lugar de buscar un final r�pido al conflicto mediante una escalada de represalias, parece que Teher�n rechaza por completo la l�gica de una guerra corta", escribe el analista especializado en Ir�n,
Hamidreza Azizi, de
SWP Berlin. "El objetivo principal es alterar el c�lculo de costo-beneficio del adversario, haciendo que la continuaci�n -y especialmente la repetici�n- de tales guerras sea cada vez m�s insostenible", a�ade. Seg�n el analista, Ir�n busca compensar la inferioridad a�rea y tecnol�gica respecto a EEUU, actuando donde tenga margen de maniobra, con la ampliaci�n de sus objetivos con ataques a otros pa�ses, la saturaci�n de defensas con misiles o drones, o el cierre estrat�gico de Ormuz, priorizando el da�o a Washington sobre otras potencias. As�, cuanto m�s se alargue el conflicto, m�s posibilidades hay de que Estados Unidos e
Israel concluyan que una nueva ofensiva contra Teher�n tiene m�s desventajas que beneficios. Cu�nto m�s interconectado est� el conflicto a nivel regional, implicar� que un acuerdo para frenar la escalada tendr� que incluir tambi�n los otros frentes, en particular al aliado de Teher�n en la regi�n, Hizbul�, que combate en el L�bano una invasi�n por tierra y aire
Israel�.Para los expertos, �sta es la diferencia principal en la estrategia
Iran� entre la guerra de junio de 2015, en la que Teher�n negoci� r�pidamente un alto el fuego, y el actual conflicto, en el que el r�gimen muestra reticencias para negociar. "No queremos un alto el fuego, esta guerra debe terminar de manera que nuestros enemigos jam�s vuelvan a pensar en repetir tales ataques", declar� el ministro de Exteriores
Iran�, Abbas Araghchi, tras advertir que su pa�s est� listo para "llevar la guerra donde sea necesario".Esta estrategia bebe del ideario de Hassan Abbasi, uno de los principales te�ricos de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de �lite del pa�s, que elabor� planes de contingencia para conflictos de larga duraci�n. En el caso de una ofensiva militar, Abbasi dec�a que los estamentos militares, instituciones estatales y la sociedad civil deb�an estar preparados para absorber los primeros ataques y seguir funcionando; y que si lograban resistir, una guerra prolongada pod�a ofrecer una ventana de oportunidad para conseguir la victoria mediante el desgaste.Sin embargo, la ofensiva lanzada por Washington y Tel Aviv tuvo lugar en un momento en el que Ir�n atravesaba una grave crisis econ�mica y una alarmante sequ�a, cuyo deterioro podr�a acelerarse pese a que el sistema sobreviva a la guerra. Teher�n, adem�s, tendr� que lidiar el d�a despu�s con un vecindario al que ha atacado continuamente y que le guarda una creciente desconfianza y rencor. La degradaci�n de estas relaciones podr�an tener un impacto econ�mico para Ir�n, ya que contaba hasta ahora con aliados en la regi�n para solventar las sanciones internacionales impuestas contra el comercio de petr�leo. En particular, Emiratos �rabes Unidos, uno de los pa�ses m�s atacados por Ir�n, facilit� en los �ltimos a�os v�as de financiaci�n, seg�n indican varios estudios.Por el momento, la Rep�blica Isl�mica parece negarse a negociar con Washington un alto el fuego, aunque ha admitido el intercambio de comunicaciones a trav�s de pa�ses mediadores como Turqu�a, Pakist�n y Egipto. Entre sus exigencias para poner fin a la guerra, Ir�n pide garant�as de que EEUU e
Israel no reanudar�n la ofensiva dentro de unos meses. Teher�n, adem�s, podr�a sentarse en la mesa de negociaciones con cartas en la mano m�s s�lidas que antes de la guerra, tras la crisis global que representa el cierre de Ormuz, por donde transitaba el 20% del comercio mundial de petr�leo y otros materiales. En las �ltimas semanas, el r�gimen ha llevado la gesti�n del Estrecho al Parlamento y debate desde imponer una cuota para su tr�nsito a implementar una pol�tica selectiva que beneficie a gobiernos amigos y a�sle a enemigos. Teher�n tambi�n est� en conversaciones con Om�n, que se encuentra al otro lado del Estrecho, para elaborar un plan conjunto de gesti�n del paso mar�timo.Otra de las bazas de la defensa
Iran� es la llamada estrategia mosaico, por la que el r�gimen puede seguir combatiendo a pesar de la p�rdida de altos cargos o instalaciones claves en ataques. "Hemos tenido dos d�cadas para estudiar las derrotas militares estadounidenses en nuestros pa�ses vecinos, tanto al este como al oeste. Hemos incorporado las lecciones aprendidas", declar� el ministro Araghchi. "Los bombardeos en nuestra capital no afectan a nuestra capacidad para librar guerras. El sistema de defensa mosaico descentralizado nos permite decidir cu�ndo y c�mo terminar� la guerra", advirti� desde sus redes sociales.Bajo esta doctrina, la Guardia Revolucionaria ha cobrado un gran protagonismo, con sus unidades distribuy�ndose el poder, con una cadena de mando sin fisuras que no se ha derrumbado pese a los continuos ataques e interrupci�n de las comunicaciones. "A corto plazo, es probable que esta guerra fortalezca la posici�n de la Guardia Revolucionaria. Con el aumento de la presi�n econ�mica, los leales al r�gimen y los guardianes buscar�n consolidar tanto el poder como las ganancias, especialmente a trav�s de las redes opacas creadas bajo sanciones", escribe Burcu �z�elik, investigadora en el Royal United Services Institute.