Fin al Lux Tour en
Madrid.
Rosalía se despide de la capital tras cuatro noches bendiciendo a sus fans en el
Movistar Arena en un marco muy religioso, tanto por la estética de su nuevo disco y gira como por la coincidencia de las fechas de estos conciertos con la Semana Santa. La artista volvió a congregar a miles de fans en el recinto madrileño, que horas previas aguardaban en las inmediaciones con nervios y emoción por ver a su ídola interpretar La Perla, Magnolias y La Yugular. Ya estuvieran cumpliendo años, perdiéndose las procesiones de sus ciudades o de viaje exprés, nadie quería perderse uno de los eventos más importantes del año en
España que, más que un show al uso, es una experiencia sensorial. Pasadas las 20.30 horas, se abrió el telón y apareció
Rosalía con sus ya características puntas y tutú . Acompañada en todo momento por la Heritage Orchestra, interpretó de carrerilla Sexo, violencia y llantas, Reliquia, Porcelana, Divinize y Mio Cristo Piange Diamanti. "Buenas noches,
Madrid. Hoy me siento muy bien acompañada. Siempre hay algo o alguien que te sostiene hasta que no te das ni cuenta. Hoy toda mi familia está aquí, y compañeros, amigos y todos vosotros. Me siento tan colmada de amor que os quiero dar las gracias de todo corazón por no dejarme caer y por venir hasta aquí ", se dirigió la de
Sant Esteve Sesrovires hacia todos los presentes. Con estas palabras finalizó el primer acto de la velada. Tras unos minutos, apareció de nuevo en el escenario vestida totalmente de negro. La versión techno de Berghaim convirtió al
Movistar Arena en una 'rave' que trajo consigo una primera pincelada de Motomami. Saoko, La Fama y La Combi Versace pusieron el pie a todos los espectadores; para muchos de ellos, un recordatorio de lo que ya vieron en la gira anterior.
Rosalía regresó a Lux con De Madrugá, sin olvidarse de sus inicios con El Redentor y repitiendo su versión de Can't Take My Eyes Off You con un grupo exclusivo de fans admirándola como si estuvieran en un museo. Uno por uno fue saludando a estos 'elegidos de Dios' y terminó su recorrido dando paso a
Shannis, su invitada de la noche en el confesiario previo a La Perla. Tampoco podía faltar la interacción directa con alguien del público, algo que viene pasando desde la primera cita en
Madrid.
Nuria, la protagonista de la historia, invitó a
Rosalía a su futura boda con
Pere. La canción Sauvignon Blanc juega un papel destacado en el enlace matrimonial, tal y como le indicó la joven en la pancarta que llevaba consigo. La artista les dedicó a ambos la canción y les deseó lo mejor. A esto le siguió la magistral interpretación de La Yugular tirada en unas escaleras blancas , con la que concluye el tercer acto. Nuevo cambio de ropa y de escenario: con una estética que recuerda a una menina de Velázquez y rodeada por la orquesta,
Rosalía pasó del electro con a CUUUUuuuuuute al flamenco La rumba del perdón. La versatilidad y ella son mejores amigas, claro está, ya que a estas les siguieron los ritmos de Bizochito y Despechá que hicieron mover las caderas tanto a la gente de grada como a la de pista. Novia Robot y Foccu 'ranni fueron las últimas canciones en 'vida' de
Rosalía, ya que después de dejarse caer al vacío con esta última, la artista resucitó con sus Magnolias. " Prometo volver, no sé cuándo, pero espero que pronto, porque siempre a
Madrid siempre se vuelve ", expresó antes de poner su broche final. Y, como viene siendo habitual, desapareció de las tablas sin decir adiós. Su próximo destino es Lisboa, donde se subirá al escenario del MEO Arena las noches del 8 y el 9 de abril. Después regresará a
España, concretamente a su ciudad natal, Barcelona, para ofrecer su Lux Tour en el Palau Sant Jordi durante otros cuatro días: 13, 15, 17 y 18 de abril.