El fútbol vampiriza expresiones que no le pertenecen para hacérselas suyas, así que estos días los medios estamos hablando de trilogía para presentar los tres partidos entre
Barcelona y
Atlético. En la primera entrega se coló
Muriqi antes de empezar viajando desde otra película (o desde otro libro) para ganar mucho protagonismo. Su gol, una delicadeza que desmiente su fama de delantero-armario (su giro y definición correspondieron a un cuerpo de medio metro menos, tal que reencarnado en Romário), le dio un giro de guion a la trama que favoreció al Barça. Todo eran ventajas. La derrota del
Real Madrid permitía a los de
Flick quedarse media Liga ganando en el
Metropolitano y pasar página rápido en caso de derrota o empate en un estadio donde eso puede pasar.El equipo de
Flick, aun permitiéndose rotaciones (otro favor que agradecer a
Muriqi), quiso aprovechar la oportunidad y se tomó el partido con maneras de campeón, todo lo contrario que el Madrid en Mallorca, que cayó en la cuenta de la importancia del partido cuando ya se había acabado. La versión que se verá de los blancos el martes en la Champions contra el
Bayern es un misterio. Ese comportamiento tan difícil de anticipar da para media docena de trilogías.Cancelo en una de sus acciones ofensivas en el
Metropolitano Dani Duch / PropiasEl gol de
Lewandowski mereció llevar la firma del portuguésTuvo de todo el partido del
Metropolitano, como es costumbre cuando la visita es del Barça. Hubo expulsiones (una clara de
Nico González y otra rectificada con controversia de
Gerard Martín), pequeñas reyertas con Simeone júnior como actor principal, jugadores acalambrados o directamente sustituidos (ojo con Marc Bernal) y, a la hora de recoger la paga y centrándonos en el Barça, dos puñales, uno ya habitual,
Lamine Yamal, y otro de comportamiento tan desconcertante como el Madrid del que hablábamos,
João Cancelo.El portugués es un futbolista raro. Su regreso desde Arabia fue una extravagancia incomprendida (servidor no le vio mucho sentido, la verdad), pero de repente se ha hecho el amo del lateral zurdo cuando venía para jugar contra el Levante y poco más. La lesión de Balde y su propio encogimiento han sido aprovechados por un lateral que defiende a su manera (pone de los nervios), pero ataca como Garrincha. La jugada que originó el gol de
Lewandowski que vale media Liga mereció llevar su firma antes que la del polaco. Doble recorte y disparo de fantasía colosales.Suspense, emociones y personajes que aparecen en escena por sorpresa para llenar la pantalla. Visto lo visto, no pasa nada si le seguimos llamando trilogía.Redactor Jefe de Deportes de La Vanguardia. Antes subdirector de Mundo Deportivo. Colaborador habitual en medios como RAC1, Esport3 (TV3) y Catalunya Ràdio. Autor del libro 'Jugada personal'.