La etapa existencialista de Sartre transcurre entre 1945 y 1953, aproximadamente. Coincide, pues, con el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945), el inicio de la larga guerra de Indochina (1946-1953) y, al final, con las primeras señales de la guerra de Argelia (1954).Sartre ha estado viviendo (habitación 10) en el hotel La Louisiane, en el número 60 de la calle Seine, en París, local en el que también residían
Simone de Beauvoir (habitación 68) y, entre otros muchos escritores y artistas,
Juliette Greco y
Miles Davis. Pero al enviudar su madre, en 1945, ambos se trasladan, muy cerca, a un cuarto piso en el número 42 de la calle Bonaparte, en la misma ciudad y vecindario: Saint-Germain-des-Prés. Fue el barrio de
Voltaire y Diderot, de Marat y Robespierre. Madre e hijo han llevado consigo un piano, que el filósofo suele tocar. Con preferencia obras de Chopin y del romanticismo.Desde su habitación Sartre ve la abadía que da nombre al barrio y a la transitada plaza en la que el viejo templo se encuentra. En la esquina de la plaza con el bulevar Saint-Germain se halla el restaurante Les Deux Magots, y al lado de éste, en el mismo paseo, el Café de Flore, en los que Sartre y Beauvoir suelen pasar largas horas escribiendo. Sólo cruzando la calle está el café Lipp, otro lugar concurrido por las gentes de la cultura. Éstos también se dan cita en el restaurante La Coupole, unas calles más abajo, en el bulevar Montparnasse. Lo norteamericano se ha puesto de moda en París –cine, novela, jazz– y Sartre y sus amigos frecuentan también las pequeñas bodegas y clubs nocturnos de baile de la misma Rive Gauche, como Tabou, Bar Vert, Mephisto o Canne à Sucre, que la prensa de la ciudad identifica como enclaves “existencialistas”. Aunque para Sartre su fuerte no es precisamente bailar.Imagen del café de Flore, en París GettyEste mismo año de 1945 el filósofo ha estado publicando crónicas de la liberación de París en Combat y ha sido invitado como periodista por el Departamento de Estado norteamericano, junto con otros colegas franceses. Realiza pues su primer viaje a Estados Unidos, tras el que hablará admirado de la ciudad de Nueva York: “Amo Nueva York […] En ningún lugar me siento más libre que en medio de las multitudes neoyorquinas”, recogerá en Situations, III. Justifica su pasión por esta gran ciudad en Las palabras: “En un sitio así estaban fuera de la ley el crimen y la virtud”. Es una respuesta en la línea de su moral, que no admite guías preconcebidas. Poco antes de dicha visita, Sartre estrena la obra de teatro Las moscas, en la que Orestes se despide de la ciudad de Argos diciendo: “Adiós, mi gente, tratad de vivir: todo es nuevo aquí, todo está por empezar”. Como en Nueva York. Permanecerá cuatro meses en Estados Unidos, recorriendo con los otros periodistas varias ciudades de costa a costa. Volverá al año siguiente para pronunciar conferencias en importantes universidades. Pero en Norteamérica ha descubierto, alarmado, la discriminación racial, un primer paso en la politización de Sartre, que seguirá con el anticolonialismo y las críticas tanto a la URSS como a Estados Unidos.Es 1945 el año de la publicación de dos obras teatrales, A puerta cerrada y Las moscas, y de la segunda obra de la trilogía narrativa Los caminos de la libertad. Asimismo, tiene lugar la multitudinaria conferencia sobre El existencialismo es un humanismo que le ha organizado el club Maintenant. Y es la fecha en que aparece, con el apoyo de su incondicional editor Gallimard, el primer número de la revista Les Temps Modernes, que Sartre ha fundado con Beauvoir, Aron, Merleau-Ponty, Leiris, Ollivier y Paulhan, siendo él mismo su director. Camus y Malraux han declinado unirse al grupo. El nombre de la revista se ha tomado del título de la célebre película de Charles Chaplin. En ese primer número se lee un curioso aviso: “El director recibe cada martes y viernes de 17.30 a 19.30 h”.La citada conferencia se publicará en forma de libro al año siguiente, 1946: El existencialismo es un humanismo. Con el tiempo se venderán centenares de miles de ejemplares. Más otros dos libros: Reflexiones sobre la cuestión judía y Baudelaire. Y un ensayo breve: Materialismo y revolución. Año fecundo también en teatro: Muertos sin sepultura y La puta respetuosa. Escribe el guion cinematográfico El engranaje. Y en el apogeo de la carrera del filósofo, Cartier-Bresson realiza su foto más icónica, esa en la que el filósofo aparece fumando en pipa y con un sencillo chaquetón, en el brumoso Pont des Arts sobre el Sena.
Jean-Paul Sartre fumando sobre el Pont des Arts© Fondation Henri Cartier-Bresson/Magnum PhotosEn 1946 ha conocido al músico y escritor Boris Vian y efectuado su segundo viaje a Estados Unidos, donde ha coincidido con la filósofa Hannah Arendt en Nueva York. El motivo de este viaje, que ha realizado en un barco carguero militar, es poder estar con Dolores Vanetti, actriz de ojos negros y tez mediterránea que Sartre conoció en París años atrás y que reencontró en su anterior viaje a Nueva York. Se aloja en casa de ella y recorren juntos la ciudad. Ella, quien dirá que Sartre se ha mostrado “muy hablador”, es una mujer casada. La relación, en todo caso, ha molestado a
Simone de Beauvoir.Es también con Dolores que Sartre viajará al año siguiente, 1947, a Cuba. Año en que publica el guion de La suerte está echada y aparece el primer volumen de Situations, donde se recogen varios de sus artículos. El filósofo empieza a redactar las notas de lo que se publicará en 1982, dos años después de su muerte, como Cuadernos para una moral. Hasta ahora no ha escrito explícitamente una obra de ética y estos apuntes intentan ir preparándola.Pero nunca completará semejante libro, a pesar del indudable contenido y sentido moral de todas sus publicaciones. En 1947 coincide con la fundación, junto con el poeta André Breton y otros izquierdistas, del grupo político Rassemblement Démocratique Révolutionnaire (RDR), de efímera duración. En 1948 le dará tiempo para hacer pública una llamada, un “Appel”, contra la guerra de Indochina.Continúa este mismo año el trayecto existencialista de Sartre y la intensidad de su propio trabajo y movimientos. Al mismo tiempo que sus libros son condenados por el Vaticano y el Índice de Libros Prohibidos, escribe las notas de Verdad y existencia, publicadas también póstumamente, e inicia un largo manuscrito sobre el poeta Mallarmé. Fotografía de SartreOtras FuentesAparecerá el siguiente volumen de Situations (II), así como el tercero y último de Los caminos de la libertad y los artículos en Les Temps Modernes que integrarán el libro ¿Qué es la literatura? También en 1948 estrena con éxito la obra de teatro Las manos sucias, por lo demás, en adelante, su libro más vendido. Al año siguiente viaja a América Central y se encuentra con Hemingway. Abandona el grupo RDR y forma parte, junto con otros autores, del libro Entrevistas sobre la política. Saldrá a la luz Situations, III, y en 1950, fecha en la que rompe con Dolores, manifestará su crítica al régimen soviético a raíz del sistema penitenciario del gulag en Siberia.Pronto, en 1951, aparecerá la obra de Albert Camus El hombre rebelde, que se avanza en la crítica a los comunistas y sorprende a los simpatizantes marxistas de Les Temps Modernes. Sartre publica una nueva obra teatral: El diablo y el buen Dios, con trasfondo político, como el resto de ellas. Mientras, mantiene su cercanía con el Partido Comunista Francés (“Los comunistas y la paz” 1952-1954), a diferencia del citado Camus y de Merleau Ponty. Esa proximidad se originará con la asistencia de Sartre, en diciembre de 1952, al congreso, celebrado en Viena, del Movimiento Mundial por la Paz, promovido por intelectuales comunistas. Habrá, pues, por parte de Sartre, un mutuo alejamiento de aquellos dos escritores. Y de otros, como René Étiemble y Claude Lefort. En ese mismo 1952 nuestro filósofo conocerá personal mente a Heidegger en Freiburg. Por otra parte, inicia su historia de amor con Michelle Vian.Prosigue la época más existencialista de Sartre, con la publicación del libro Saint Genet, comediante y mártir (1952), que ha estado redactando en los dos años anteriores. Es una densa obra que recoge los planteamientos de El ser y la nada y de la posterior conferencia de 1945 sobre el existencialismo. En 1953 sale a la luz El caso Henri Martin, obra de la que Sartre se ocupa como editor. Martin es un marino comunista injustamente condenado por distribuir propaganda contra la guerra de Indochina, que precedió a la del Vietnam. El filósofo pide su liberación y hace pensar que es semejante a un
Voltaire o un Zola defendiendo a falsos culpables como Calas y Dreyfus, respectivamente.Y como suele hacer, enlazando un trabajo con otro, si no superponiéndolos, en ese mismo año empieza a trabajar en su segundo libro propiamente de filosofía: Crítica de la razón dialéctica. Pero con éste se abre otra etapa: la marxista.Norbert Bilbeny.El fenómeno Sartre. Desnudando la moral. Galaxia Gutenberg. 269 pp. 21 €. A la venta el 8 de abril.