Los artificieros, esos profesionales encargados de desactivar artefactos explosivos, trabajan bajo un principio clave: cualquier m�nimo error puede ser catastr�fico. Por eso, cada respiraci�n y cada pesta�eo deben planificarse y ejecutarse con precisi�n de cirujano. Esa meticulosidad es la que se requiere para movilizar bienes de alto valor: un viol�n Stradivarius, una escultura de cristal, �rganos para trasplantes, piezas arqueol�gicas milenarias o... el
Guernica de
Pablo Picasso. Los operativos para evitar que la bomba
Guernica explotase en sus dos �ltimos traslados as� lo demuestran.De la misma forma en la que el paso del tiempo juega en contra para desactivar un explosivo, los a�os (y da�os) acumulados en la obra de arte hacen que su traslado sea una riesgosa operaci�n. Cualquier vibraci�n, cambio de temperatura o humedad podr�a detonar un estallido. Por eso, peritos, t�cnicos y restauradores coinciden en que el mejor hogar para el
Guernica es el Museo Reina Sof�a, simplemente porque es el lugar donde est� y donde ya recibe los cuidados que necesita. No obstante, el lehendakari
Imanol Pradales considera que el cuadro debe viajar al Pa�s Vasco, como s�mbolo de �reparaci�n pol�tica y simb�lica�, para conmemorar 90 a�os del primer Gobierno vasco y 89 a�os del bombardeo del municipio vizca�no.Casi 90 a�os despu�s de que Picasso plasmara el sufrimiento provocado por el bombardeo de la villa de
Guernica por parte la
Alemania nazi en apoyo al bando sublevado durante la Guerra Civil Espa�ola, el cuadro contin�a siendo un arma pol�tica. De hecho, as� naci�. Fue un encargo del gobierno de la Segunda Rep�blica para denunciar ante el mundo el horror. M�s adelante, se convirti� en un s�mbolo contra la guerra y el fascismo. Tambi�n fue s�mbolo del exilio: el mismo pintor orden� que la obra estuviera en Espa�a s�lo en democracia.Traslado de 1981El tesoro art�stico recorri� otros muchos destinos antes de llegar a casa. Pintado en Par�s en 1937, emprendi� una gira internacional por unas cuantas ciudades europeas. En 1939, la pintura en blanco y negro qued� instalada en el MoMA de
Nueva York por decisi�n de su autor. En 1968 Franco intent�, sin �xito, hacerse con el
Guernica. Por EEUU pase� en alguna ocasi�n m�s e incluso viaj� a Sao Paulo (Brasil) entre 1953 y 1954. En 1981, por fin con la democracia instaurada, vol� de
Nueva York a Madrid.Ante semejante itinerario de viaje, el
Guernica sufri� entre enrollamientos, rozamientos y cambios de humedad y temperatura. Pero ningunos artificieros en el traslado de esta pintura fueron tan cuidadosos como los espa�oles, aun cuando les toc� transportar la versi�n m�s deteriorada de la obra. En los dos �nicos paseos que se ha dado este cuadro de Picasso por Espa�a, tanto en 1981 como en 1992, la operaci�n estuvo en manos de la compa��a SIT Transportes Internacionales. SIT, a�n operativa, destaca ambos traslados como un �motivo de orgullo� en los m�s de 65 a�os de la empresa.El
Guernica sale, custodiado por los mismos expertos, del Cas�n del Buen Retiro el 26 de julio de 1992. El gran mural va protegido dentro de una caja met�lica especial de alta seguridad y protecci�n en ambas caras del cuadro.Pedro CarreroLa ma�ana del 10 de septiembre de 1981 aterriz� en Madrid el conocido como �el �ltimo exiliado�. Tal y como presume SIT en su p�gina web, �el equipo de arte fue el encargado de recibir el lienzo enrollado por los conservadores del MoMA, junto con sus 44 bocetos en papel y lienzo�. Asimismo, �se instal� un enorme cristal antibalas y se le adjudic� una custodia permanente de la Guardia Civil en previsi�n de posibles ataques�, como recuerda la Benem�rita en su archivo. Las autoridades escoltaron los camiones de SIT hasta el Cas�n del Buen Retiro, su primer destino madrile�o. Una vez all�, la Operaci�n Cuadro Grande estaba completada.Con el fin de alargar su vida, se quiso mudar el
Guernica al Museo Reina Sof�a, donde contar�a con mejores condiciones de conservaci�n y gozar�a de mayor visibilidad por parte del p�blico. Para ello, se realizaron distintos estudios para conocer con detalle su estado y buscar la mejor forma para trasladarlo a su nueva casa. En un informe t�cnico elaborado por los restauradores del Museo del Prado se detalla que la obra ya hab�a tenido que ser restaurada en el MoMA en m�s de una ocasi�n. Seg�n recoge el documento, en 1957, �Picasso dio instrucciones al MoMA para que no se prestara el cuadro por los obvios deterioros que hab�a sufrido, no queriendo que se restauraran los da�os de la superficie de la pintura por considerarlos como "heridas de guerra"�.Tras repasar todos los estragos del
Guernica —como un ataque vand�lico en 1974, en el que se escribi�, �con pintura acr�lica y con letras de unos 75 cent�metros, la frase inconclusa Kill lies all...�—, el informe describe el estado de conservaci�n del cuadro a principios de los 90. Su soporte de tela, de fibras vegetales, fue tratado y reforzado con cera-resina de forma �muy irregular�. A su vez, mostraba deformaciones, peque�as roturas reparadas, parches, orificios y deterioro en los bordes por culpa de los sucesivos montajes y desmontajes.La gr�a levanta la mercanc�a y carga el cami�n por el techo, con ayuda de dos operarios, mediante dos cintas sujetas a la caja que consiguen la verticalidad constante, sin giros.EFEEl bastidor, de madera ligera y poco resistente, se tens� en sus �ngulos con tornillos y tuercas. En cuanto a la capa pict�rica, se conservaba en un buen estado general, pero con un �craquelado vertical� debido, otra vez, a los sucesivos enrollados de la pintura. Sumaba fisuras, peque�as p�rdidas de pintura y manchas amarillentas provocadas por la cera-resina, adem�s de una ligera suciedad superficial. Todo ello confirmaba la absoluta delicadeza de la obra: �Estas condiciones, tanto del lienzo como del bastidor, hacen que este cuadro sea extraordinariamente sensible a las deformaciones o alabeos cuando se mueve�, conclu�a el informe.El �ltimo trasladoFrente a este retador panorama, la empresa SIT ide� un plan log�stico para el embalaje, transporte y desembalaje del
Guernica, en el que el lienzo no ser�a otra vez enrollado, sino que se mantendr�a en su posici�n vertical, con sus casi ocho metros de largo y tres y medio de alto. Dicho plan, fechado el 2 de junio de 1992, se recoge en otro informe . All� se especifican milim�tricamente todos los movimientos, medidas, tiempos y componentes de los materiales a emplear para el traslado.Desde el minuto uno exigi� una protecci�n t�cnica extremadamente sofisticada. Fue descolgado y manipulado sobre una mesa de trabajo en la que se protegi� la superficie pict�rica con cinturones forrados de papel tissue. En su reverso se colocaron planchas de material vibro-aislante de baja densidad, neutro e ign�fugo, adheridas a unos soportes r�gidos de cart�n-pluma de pH neutro. Adem�s, se dise�� un bastidor de acero que sujetaba la obra en puntos concretos con cinturones y cantoneras de plastirol, reduciendo el contacto al m�nimo y evitando tensiones o deformaciones.Seguidamente, el cuadro fue envuelto con materiales de alta resistencia que lo proteg�an de la luz, la temperatura y la humedad. Asimismo, fue reforzado por el anverso con una plancha r�gida adicional de cart�n-pluma. Todo ello se introdujo en una caja externa construida en �panel-s�ndwich met�lico de 22 mm, perfiler�a de aluminio y refuerzos estructurales en v�rtices y uniones�. En su interior se incorpor� un blindaje de Kevlar vulcanizado de 6 mm (nivel A-10), recubierto por capas de polietileno y separadores de plastirol que actuar�an como amortiguadores y permitir�an la circulaci�n del aire.Pero antes de poner en pr�ctica la teor�a deb�a entrar en el juego un artificiero arquitecto. Dado que el cuadro no pod�a enrollarse ni una vez m�s, se tuvo que embalar en la misma sala donde se expon�a. Para eso, Francisco Rodr�guez Partearroyo, el arquitecto del Museo del Prado, tuvo que dise�ar un plan para derribar la pared de la sala y, adem�s, hacerlo de manera tal que produjera las menores vibraciones posibles y controlando el polvo que desprendiera.Los especialistas de la empresa SIT y del Museo Reina Sof�a en plena faena para colgar el mural de Picasso, de 350 kilos, en la sala de la segunda planta del edificio, donde descansa desde entonces.EFECon el hueco ya hecho y el resto de aspectos t�cnicos pensados y calculados al mil�metro, el 26 de julio de 1992 se puso todo en marcha. La caja, dise�ada para mantener el cuadro en posici�n vertical, se desplaz� sobre bases rodantes de bajo perfil para reducir el centro de gravedad, y fue elevada por una gr�a con cinchas que garantizaban una verticalidad constante y sin giros.Se utiliz� un cami�n modificado, con techo abatible y sistemas de anclaje internos hechos a medida para inmovilizar la estructura durante el trayecto, que arranc� en la calle Felipe IV y sigui� hac�a Alfonso XIII - Paseo Infanta Isabel - Plaza Emperador Carlos V - Ronda de Atocha - Calle Argumosa y, por �ltimo, el Reina Sof�a. Esa ruta, de apenas un kil�metro, fue un momento cr�tico que se pens� para 15 minutos, pero termin� siendo de una hora.As� se gest� el �ltimo traslado del
Guernica, que el gobierno vasco espera que no sea el �ltimo. No es la primera vez que esta comunidad aut�noma reclama el cuadro: han sido varios intentos infructuosos por convencer al gobierno central. Sin embargo, los expertos ya han hablado y corroboran que la obra podr�a explotar en un nuevo traslado, incluso en manos de los artificieros m�s experimentados. El
Guernica naci� como instrumento pol�tico y, est� donde est�, seguir� si�ndolo. Es un artefacto que conviene no hacer estallar.