Juan Carlos I ha viajado este fin de semana a
Sevilla para acudir a la corrida de toros prevista a las 18.30 en la
Real Maestranza. Una cita donde reaparecerá el diestro
Morante de la Puebla seis meses después de su retirada ficticia en Madrid y en la que completan cartel el peruano Roca Rey y David de Miranda, que lidiarán toros de la ganadería salmantina de Garcigrande. La hija mayor del rey emérito, la
Infanta Elena, ha sido además una de las espectadoras del pregón taurino pronunciado en el teatro del mismo nombre por el periodista Rubén Amón. A unos metros de dicho escenario, en la misma acera, la temporada taurina dará comienzo en el albero de la plaza de sevillana.
Juan Carlos I ha sido visto ya a primeras horas de la tarde de este Domingo de Resurrección en la capital hispalense, adonde ha llegado en un avión privado procedente de
Abu Dabi.El rey emérito no había vuelto a
España desde noviembre del año pasado, cuando asistió el día 22 de dicho mes al almuerzo familiar que se celebró en el Palacio Real de El Pardo, organizado para conmemorar el 50 aniversario de la restauración de la monarquía. Quería haber regresado desde
Abu Dabi, donde reside desde 2019, con la intención de participar en marzo en la regata que organizaba el Real Club Náutico de Sanxenxo (Pontevedra), pero el conflicto en Oriente Medio impidió el viaje por las restricciones en el tráfico aéreo.La visita de este fin de semana a
Sevilla poco más de un mes después de que el líder del PP,
Alberto Núñez Feijóo, reclamase su vuelta para vivir en
España. Algo que desea el rey emérito. Pero
Juan Carlos I pone una condición irrenunciable: regresar a su casa. Es decir, al
Palacio de La Zarzuela, que fue su domicilio durante 57 años, después de que se casara con la reina Sofía en 1962 en Atenas. Ese el principal obstáculo, aunque no el único, para que se pueda materializar su regreso. El problema es que el
Palacio de La Zarzuela no es solo el hogar de la Familia Real, sino también la sede de la Jefatura del Estado. Por eso, para evitar que los escándalos que lo rodeaban dañasen a la institución, el Gobierno y la Casa Real pactaron que el rey emérito no pernoctase en La Zarzuela, ni en otras instalaciones del Estado, cuando viniese de visita a
España. Esta condición fue trasladada por
Felipe VI a su padre y aceptada por este.El 7 de marzo de 2022, después de que se archivasen las investigaciones abiertas en
España sobre la supuesta fortuna de
Juan Carlos I en el extranjero –una decisión que previamente había tomado también la Fiscalía suiza— se despejó el horizonte penal de
Juan Carlos I. El emérito remitió entonces una carta a su hijo en la que le comunicaba que tenía intención de “continuar residiendo de forma permanente y estable” en
Abu Dabi, aunque viajaría con frecuencia a
España. “En este sentido, tanto en mis visitas como si en el futuro volviera a residir en
España, es mi propósito organizar mi vida personal y mi lugar de residencia en ámbitos de carácter privado”, añadía.