Lunes.
Felipe Hilario viaja desde Z�rich, donde reside, a
Baar, la ciudad del cant�n de
Zug donde trabaja como comerciante para una destacada empresa de materias primas. Habla por tel�fono en espa�ol cuando, en el interior de un tren S24 de los Ferrocarriles Federales Suizos (SBB), se le acerca un desconocido por el pasillo. Le deja sigilosamente una tarjeta en la mesa de su asiento y desaparece.El folleto imita el logotipo y la graf�a de la compa��a. Al ver los dos primeros recuadros pictogr�ficos, el de un hombre mandando a callar y una se�al de prohibido hablar por tel�fono, Hilario piensa que se ha metido por error en un vag�n silencioso. Pero la sensaci�n cambia cuando ve el tercer gr�fico, donde una pierna con la bandera de Suiza da una patada en el culo a un monigote. Es entonces cuando se percata del texto que acompa�a las im�genes, escrito en los nueve idiomas asociados a las comunidades de migrantes con mayor presencia en el pa�s: alem�n, ingl�s, portugu�s, espa�ol, italiano, alban�s, ruso, �rabe y ucraniano. Todas las oraciones dicen -errata arriba, errata abajo- lo mismo: ��Extranjero, c�llate!�.�Al principio me qued� perplejo porque la tarjeta parec�a un folleto genuino de la compa��a SBB, con su dise�o azul, los iconos y el logotipo en la esquina inferior derecha. Pero al ver que la tarjeta, b�sicamente, me dec�a que me callara por ser extranjero, me di cuenta que la empresa no usar�a un lenguaje tan grosero contra nosotros y que era, por tanto, falsa�, se�ala Hilario a Cr�nica.El comerciante espa�ol, de 46 a�os, confiesa que el incidente le ha afectado. �Ya no me siento tan bienvenido si algunas personas se sienten ofendidas por mi idioma y por mi presencia�, destaca. La cuidadosa elaboraci�n de la tarjeta le ha hecho pensar que no se trata de un acto espont�neo, sino de algo premeditado que responde al caldeado clima pol�tico, centrado en la inmigraci�n, que recorre el pa�s.Detener la "inmigraci�n masiva"�Los suizos est�n a punto de votar sobre si debe haber un freno migratorio en junio de este a�o. La mayor parte del pa�s ya vot� a favor de detener la "inmigraci�n masiva" en 2014, pero el parlamento se niega a implementar el resultado. Por eso la tensi�n contra los extranjeros ha ido creciendo aqu� desde hace a�os�, reflexiona el espa�ol.Suiza es el segundo pa�s en Europa con mayor proporci�n de poblaci�n extranjera. Hasta mayo de 2025, el 27,11 %, de los nueve millones de habitantes en Suiza era for�neo, seg�n cifras oficiales de la Secretar�a de Migraci�n de la Confederaci�n Helv�tica. Alrededor de tres de cada 10 de sus residentes naci� en otro pa�s. La consulta celebrada hace 12 a�os determinaba que los espa�oles y los dem�s ciudadanos de la UE que encontraran un empleo legal en la Confederaci�n no tendr�an la garant�a jur�dica de poderlo ejercer y establecerse en el pr�spero pa�s. Fue aprobada por una mayor�a muy ajustada: el 50,3%, de la poblaci�n vot� a favor y el 49,7% en contra. Apenas 20.000 votos de diferencia.El nuevo refer�ndum, promovido, como el anterior, por el Partido Popular Suizo (SVP), pretende incorporar a la legislaci�n la norma de que la poblaci�n con �residencia permanente� no supere los 10 millones de habitantes en 2050. Si antes de esa fecha se alcanzaran los 9,5 millones, el Gobierno estar�a facultado para adoptar medidas destinadas a frenar el crecimiento demogr�fico for�neo. El pa�s cuenta en la actualidad con 9,1 millones de residentes permanentes y los expertos temen que la medida ponga en peligro acuerdos cruciales con la UE y dificulte que las empresas puedan contratar a profesionales extranjeros.�Desde que han llegado m�s inmigrantes de Espa�a al pa�s, ha habido cada vez m�s incidentes xen�fobos. El ambiente es tenso. El del tren no ha sido el primer incidente xen�fobo que he experimentado. Es una pena c�mo tratan a los inmigrantes aqu��, critica Hilario.Destino laboral espa�ol desde 1961La primera migraci�n patria a Suiza data de 1961, cuando centenares de ciudadanos provenientes de Espa�a llegaron al pa�s gracias a un acuerdo bilateral migratorio. En la actualidad, se calcula que residen m�s de 130.000 espa�oles, consolid�ndose como uno de los principales destinos para la emigraci�n cualificada de nuestro pa�s, especialmente en el sector de las finanzas, las ingenier�a, la sanidad, la tecnolog�a y el sector servicios.Por su parte, Moritz Weisskopf, portavoz de la SBB, ha recalcado que la compa��a �condena en�rgicamente todas las formas de racismo y discriminaci�n y defiende una Suiza abierta e inclusiva donde todos los pasajeros, independientemente de su origen, se sientan seguros y bienvenidos�. Tambi�n aclar� que en los ferrocarriles �est� prohibida la distribuci�n de material impreso en trenes y estaciones sin autorizaci�n escrita� y la distribuci�n de contenido racista �se denunciar� a las autoridades�.Los folletos han llegado a los trenes en un momento en el que se producen una media de seis delitos violentos por d�a en las estaciones suizas. Por eso desde SBB solicitan la colaboraci�n de los pasajeros para �poder garantizar que el transporte p�blico siga siendo un espacio de respeto mutuo�. �Aunque se optimiza continuamente la presencia de personal de seguridad y de atenci�n al cliente, la vigilancia completa de cada vag�n en todo momento no es factible ni t�cnica ni log�sticamente�, reconoce Weisskopf.Hilario, por su parte, tiene planeado seguir utilizando el tren S24 para ir a su trabajo, pero modificar� la forma de atender sus llamadas en p�blico. �Probablemente hablar� m�s bajo los pr�ximos meses, hasta que la cosa se calme�, declara.