Aproximadamente una hora despu�s de salir de
Madrid por la A-3, justo antes de llegar a Taranc�n, los dos sentidos de la autov�a se ven moment�neamente rodeados de paneles fotovoltaicos. A 120 kil�metros por hora es un suspiro paisaj�stico y algo despu�s ya comenzar�n a aparecer en el horizonte los descomunales aerogeneradores del parque e�lico
Gecama, uno de los m�s grandes de Espa�a. Pero quien levante la vista podr� ver de lejos Belinch�n, un municipio que ha incrementado su poblaci�n pr�cticamente un 50% en apenas cinco a�os.Para un pueblo del interior un incremento de esta magnitud es casi de un milagro, aunque en realidad se explica gracias a dos conceptos paganos que a d�a de hoy tal vez sean lo �nico que todav�a vertebra Espa�a: el sol y la
Orquesta Panorama. Pueden tener pocas cosas en com�n -ambos brillan, cada uno a su manera-, pero en Belinch�n van de la mano gracias a la pieza que los vincula, esos paneles fotovoltaicos y los ingresos que deja en un municipio que destina este dinero a fijar y hacer crecer, poco a poco, la poblaci�n.En Belinch�n hay instalados 600 MW -pertenecen a un nudo de 1.045 MW, casi tanta potencia como una central nuclear- en 12 plantas de 50 MW cada una, que ocupan 1.200 hect�reas y han permitido que el ayuntamiento multiplique por 30 su presupuesto, hasta los tres millones de euros al a�o. Los datos los da, de memoria, el alcalde, Jes�s L�pez Castej�n (PP). Tambi�n los de poblaci�n, que ha pasado de un suelo de 314 habitantes en 2017 a 453 en 2025, seg�n el
INE, y m�s de 470 ya en 2026, seg�n adelanta L�pez.El alcalde, que recibi� el a�o pasado el galard�n Creadores de futuro que otorga la Uni�n Espa�ola Fotovoltaica (Unef) por convertir Belinch�n en "un ejemplo de desarrollo local vinculado a las energ�as limpias", lleva desde 2011 al frente del Ayuntamiento. Seg�n explica en el consistorio, su trabajo como bombero le permite tener varios d�as libres tras una guardia de 24 horas y le dedica ese tiempo a la gesti�n del municipio. Despu�s, en el pueblo, varios vecinos repetir�n un chascarrillo: en realidad, L�pez s�lo consigue descansar cuando va al parque de bomberos. Lo cierto es que m�s bien parece que no desconecta nunca y sus dos vidas se entremezclan. "Es importante que las puertas est�n siempre cerradas, porque a�slan el fuego", explica mientras abre la que da entrada a su despacho.Jes�s L�pez Castej�n, alcalde de Belinch�n, frente al ayuntamiento.Alberto Di LolliMUNDOAunque ya hab�a textos que mencionaban a Belinch�n y sus salinas en el siglo XII, su historia m�s reciente es parecida a la muchos otros pueblos de toda Espa�a: "Es un municipio peque�o donde la despoblaci�n hizo mella, sobre todo en los a�os 60", resume el alcalde. "Hemos ido intentando mantenernos con los recursos de un municipio peque�o, que son cero, porque no hay industria, no hay ingresos de ning�n tipo", contextualiza. Llegan ayudas que solo sirven "para arreglar una calle y poco m�s, no para invertir en servicios o infraestructura". Por este motivo, m�s que vivir, L�pez habla de "sobrevivir". "La Espa�a vaciada est� muy bonita, pero yo le llamo la Espa�a abandonada", insiste. Pero en 2018 vieron la luz. De forma casi literal. Lleg� el proyecto para instalar la fotovoltaica.A pesar de ello, el alcalde insiste en que fue una decisi�n "meditada", no se dejaron cegar por los n�meros de la inversi�n. Cedieron 1.200 hect�reas de las 8.000 que tiene Belinch�n. El alcalde lo explica de forma gr�fica: "Ten�amos 10 dedos en la mano y uno ten�a gangrena, que era la despoblaci�n y la falta de recursos". Esa gangrena se podr�a haber extendido al resto de la mano hasta herir de muerte a Belinch�n, pero optaron por una decisi�n dr�stica: cortar el dedo, que de vuelta al Belinch�n literal supon�a desprenderse de ese terreno. "Pasados cinco a�os tenemos nueve dedos, pero tenemos las manos y el cuerpo sanos, porque tenemos recursos, tenemos infraestructuras", detalla L�pez. E incluso presumen de otro elemento, mucho m�s po�tico que la gangrena: "Tenemos capacidad de so�ar".Sue�an, por volver al terreno de lo emp�rico, con un centro cultural con una sala inmersiva, con un gimnasio moderno (que utiliza gente de toda la zona), con otra instalaci�n fotovoltaica para reducir la factura de los vecinos o con la hist�rica visita de la
Orquesta Panorama en mayo del a�o pasado. "Pens�: 'joder, es que tenemos derecho a que venga Panorama a Belinch�n'", ilustra L�pez. "Much�simos vecinos, gente sensata, dec�an que era una orquesta muy grande para el pueblo", concede, pero aunque "llev� mucho trabajo", tras el concierto "hasta los m�s esc�pticos eran los m�s felices del mundo porque en Belinch�n hab�a pasado algo que no pasa habitualmente". "Cuesta trabajo hacerles entender que ese es el camino para crecer", cuenta L�pez.De todos modos, el mejor ejemplo de esa idea de inversi�n a medio plazo es el mencionado Centro de la Luz y el Conocimiento, un edificio modern�simo situado al lado del ayuntamiento. Tiene mesas que son a la vez pantallas, una zona con hologramas y la mencionada sala inmersiva. Pero, sobre todo, tiene un plan detr�s. El alcalde se va de nuevo a una met�fora para explicar su visi�n: "Yo le digo a los vecinos que el puzle es como un dado de seis caras". Ellos ven una, el centro, pero �l tiene claras todas las dem�s: "S� d�nde queremos llegar y para llegar ah� tienes que empezar", contin�a. "Como decimos los bomberos, todo gran incendio tiene un peque�o comienzo", insiste, y la estructura ha permitido crear en Belinch�n un proyecto de educaci�n medioambiental al que acudir�n miles de ni�os. O un espect�culo navide�o para toda la comarca, visitas de empresas que podr�n alquilar una sala muy barata a 45 kil�metros en autob�s de
Madrid.Sala inmersiva del Centro de la Luz y el Conocimiento.Alberto Di LolliMUNDOM�s all� de las infraestructuras, llamativas y con objetivos a futuro, hay medidas que impactan ya en la vida de los vecinos y ayudan a atraer a otros nuevos. "Aqu� los impuestos han bajado todos al m�nimo", presume L�pez. Despu�s, enumera varias de las ayudas sociales a las que destinan una partida de 200.000 euros al a�o. 1.500 euros para estudiantes de cualquier tipo, 200 euros para los escolares de Belinch�n, un cheque beb� de 1.500 euros, ayudas para mejorar la accesibilidad de las viviendas, 500 euros para gafas, 2.000 para dentistas, subvenciones al comercio local... "Ahora mismo la calidad de vida que puedes tener viviendo en Belinch�n es la que puedes tener en un municipio de 5.000 habitantes y encima bien ubicado tan cerca de
Madrid", saca pecho el alcalde. Y resume todo su plan con sencillez: "No le queremos decir a la gente que se venga a vivir a Belinch�n; estamos intentando hacer un Belinch�n para que la gente se quiera venir".En una de las plantas fotovoltaicas, dos pastores de la zona llevan a las ovejas a pastar, una soluci�n mucho m�s barata y eficiente -tambi�n ecol�gica- de tener la infraestructura limpia. Van acompa�ados de un empleado de la empresa explotadora, tambi�n del pueblo. Reconocen que casi todos los vecinos est�n contentos con las placas. "A quien no le gustan es porque no est�n en su terreno", sentencia uno de ellos. El suelo no es especialmente f�rtil y el cultivo del sol sale muy rentable. Pero la idea es que haya alternativas, porque aunque la fotovoltaica da trabajos, no hay mucho margen para ampliarlos."Cerrar el c�rculo es generar electricidad, almacenarla y consumirla con industria electrointensiva, que eso ser�a lo verdaderamente ideal", explica L�pez. Pero pide que se instalen tambi�n en Belinch�n: "No me parecer�a justo que ocupen 1.200 hect�reas y la industria se vaya a un municipio que no ha querido placas". Cree que aquellos municipios que han apostado por las renovables deber�an beneficiarse de las industrias adyacentes al sector "porque eso s� que va a generar muchos puestos de trabajo". "No tengo nada en contra de los dem�s, pero creo que hemos hecho un trabajo y nos merecemos ese retorno", apunta. "En un pueblo peque�o, todo tiene que ir creciendo poco a poco: nadie pone un restaurante si no hay clientes".El alcalde debe ir terminando la visita, porque tiene una reuni�n en el consistorio. Poco antes hab�a explicado que si se presenta es "porque tengo mucho tiempo libre y lo quiero emplear en mi pueblo". Parece que le d� pena dejar de tener gente con la que compartir Belinch�n y sus instalaciones, que a esa hora del mediod�a solo disfrutan un par de vecinos y varios gatos. L�pez se saca del bolsillo un peque�o obsequio, unas velas arom�ticas, antes de despedirse. Y entonces aparece de nuevo el bombero: "Pero ya sab�is, lejos de las cortinas".Varias ovejas pastan cerca de los paneles.Alberto Di LolliMUNDO