Actualizado Domingo, 5 abril 2026 - 16:38El Rey Le�n, de Zen�n Recalde y
Hans Zimmer (
Teatro Lope de Vega)Escribir una historia mejorEl gran motivo para ir a ver un musical tan ic�nico como El Rey Le�n es porque todos necesitamos recordar qui�nes somos. Hay algo muy poderoso en esta historia, porque no habla solo de un le�n, habla de identidad, de p�rdida, de culpa... y de volver a levantarte cuando crees que ya no puedes m�s. Simba no huye solo de su pasado, huye de s� mismo, y eso, si somos honestos, nos ha pasado a todos en alg�n momento de la vida.Adem�s tiene algo que es muy dif�cil de crear: la verdad emocional envuelta en magia. S�, es espectacular, los colores, la m�sica, los bailes, la puesta en escena... todo eso es impresionante, pero lo m�s importante no es lo que ves, es lo que te despierta. Cuando suena El ciclo de la vida, no est�s viendo un musical, est�s sintiendo que formas parte de algo mucho m�s grande que t�. Y luego est� ese otro mensaje que, cuanto m�s creces, m�s pesa: "Recuerda qui�n eres". Parece una frase sencilla, pero cuando te llega en el momento adecuado... parece ordenarte por dentro.Ir a ver El Rey Le�n no es solo volver a la infancia, es reconciliarte con el adulto que eres. Y salir de la sala con la sensaci�n de que, pase lo que pase, tu historia todav�a se puede escribir mejor de lo que se ha escrito hasta entonces.
Antoine, de
Ignasi Vidal (Rooftop L�rico del Teatro Calder�n)Lo que eras y lo que quiz� has dejado de serHay que ir a ver
Antoine, basado en la vida del aviador y escritor
Antoine de Saint-Exup�ry, creador de
El Principito, porque todos necesitamos volver a mirarnos con los ojos de cuando �ramos ni�os.Es una historia que no habla solo de un autor, habla de algo mucho m�s profundo: de la forma en la que entendemos la vida. De c�mo, sin darnos cuenta, vamos perdiendo la capacidad de sorprendernos, de emocionarnos con lo sencillo, de hacernos preguntas importantes.
Antoine te enfrenta justo a eso... a lo que eras y a lo que quiz� has dejado de ser. A m� me llega porque admiro much�simo a
Ignasi Vidal y, adem�s, tiene mucho que ver con el prop�sito, con el sentido de lo que hacemos y de lo que dejamos en los dem�s. Habla del amor, de la ausencia, de los v�nculos que nos marcan... pero lo hace desde un lugar muy honesto, muy �ntimo. No necesita grandes golpes, porque va directo a lo esencial. Y la puesta en escena acompa�a perfectamente ese viaje: es sutil, elegante, casi como un susurro constante.La m�sica de Shuarma no invade, te envuelve. Todo est� al servicio de una emoci�n muy limpia, muy verdadera, porque lo verdaderamente importante no siempre se ve, pero s� se siente. Y en un mundo tan acelerado como el nuestro, detenerse a conectar con eso es casi un regalo. No es solo asistir a una funci�n... es volver a conectar contigo. Y salir con la sensaci�n de que todav�a est�s a tiempo de mirar la vida con m�s calma, m�s verdad... y un poco m�s de alma. Ir a ver
Antoine no es solo ir al teatro a ver un musical... es hacer un peque�o viaje hacia dentro. Y levantarte de la butaca con la sensaci�n de que, quiz�, a�n est�s a tiempo de mirar la vida como cuando todo empezaba.Los Miserables, de Manu Conde y Claude-Michel Sch�nberg (Teatro Apolo)La redenci�n de una segunda oportunidadTanto tiempo despu�s Los Miserables todav�a nos atrapa porque todos somos un poco Jean Valjean, y quiz�s un poco Javert. Todos hemos fallado, todos hemos tenido que empezar de nuevo y todos hemos necesitado, aunque sea una sola vez, que alguien confiara en nosotros cuando no lo merec�amos.Y eso es lo que cuenta esta inmortal obra de Victor Hugo. Pero no desde la teor�a, lo hace desde la emoci�n. Me encanta porque habla de redenci�n, y yo creo profundamente en eso, en que nadie est� acabado, en que siempre hay una segunda oportunidad. Y luego est� la m�sica que no solo acompa�a la historia, la eleva. Hay momentos en los que no puedes evitar que se te encoja algo en el pecho porque te recuerda qui�n eres... o qui�n quieres ser. Y hay otra cosa que es, para m�, muy importante: Sales distinto de como entras. No es solo que te haya gustado o no. Es que te remueve y te coloca frente a preguntas inc�modas: �Qu� har�a yo?, �a qui�n estoy juzgando?, �a qui�n podr�a ayudar y no lo estoy haciendo?Ir a ver Los Miserables es un acto emocional... pero tambi�n casi moral. Y en un momento como el que vivimos creo que nos viene bien a todos.