Actualizado Domingo, 5 abril 2026 - 20:12Cuando
Morante de la Puebla avanz� sobre el albero, a las 18.35 de la tarde, la Maestranza se agit� con un clamor religioso, un ruido devoto, un temblor de siglos. 175 d�as despu�s del inolvidable 12 de octubre en
Madrid, de aquel "no puedo m�s" exhausto, con una dur�sima temporada antol�gica a cuestas, volv�a sin haberse ido. Torear es su alternativa a vivir y su condena de vida. Aquella tarde se quit� con un gesto arrebatado y salv�fico la casta�eta que le hace dios, pero renunciar a esa poderosa sensaci�n y no ver de nuevo a
Sevilla rendida, como ahora, y la tauromaquia a sus pies, como nunca, es la m�s potente raz�n, entre otras, para regresar. Los tendidos, colapsados de gente y emoci�n, elevaron a las 18.38, de nuevo, a Jos� Antonio Morante Camacho a su condici�n de inmortal en este memorable Domingo de Resurrecci�n de 2026.El maestro recogi� las palmas m�s fino o afinado, serio o concentrado, enfundado en un vestido imponente por su oscuridad, por el negro de fondo y por el gris del bordado, por las medias blancas y el chaleco dorado. La solemnidad del saludo, sin un gesto de m�s, fue apenas destacarse de la montera antigua. La presencia del viejo Rey de Espa�a, llegado desde
Abu Dhabi, sub�a de grado el acontecimiento m�ximo del toreo. Don Juan Carlos entr� en la plaza envuelto en el cari�o y ocup� su sitio, en el palco de la Real Maestranza, no el palco regio, con la plaza levantada entre vivas. A Espa�a y al Rey. Brindis de Morante al Rey Em�rito.Lances de FuturoMorante brind� al Rey Em�rito la muerte de un toro que no val�a. Reaparec�a con Golfante, de
Garcigrande, bien hecho, pero de tr�mulos apoyos. Sin poder ni fuerza. No mala condici�n, impotente sobre todo. Ya sali� as� y el tiempo de m�s que lo gast� en el caballo no ayud� en nada. El principio de faena desprendi� una maravillosa torer�a al paso y una trinchera cincelada en el aire. Eso es lo que le faltaba al toro, que no pod�a con su alma. Abrevi� el maestro quit�ndole las moscas antes de despenarlo con un seguro espadazo.Ante el cuarto lleg� la gran faena. Cuaj� al toro de
Garcigrande desde los lances de inicio , en un posterior quit� por ver�nicas y en una faena donde prim� el gran toreo. Lo mat� de una soberbia estocada y le fueron pedidas con clamor las dos orejas. Ante los micr�fonos de
Canal Sur, el genio expres� su felicidad por tan exitoso regreso: "Ha sido una faena sino so�ada muy cerquita.
Sevilla es mi sue�o, mi casa y el que no pudiera despedirme de aqu� influy� tambi�n en mi vuelta. Estoy feliz", dijo.Para saber m�sCerca de las 19.00 horas, salt� al albero Custodiador, hondo, chato, el perfil contado, una pintura. De dulce el tranco, especial el modo de darse, el temple en los vuelos, tan pronto definido. Roca Rey lo sinti� ya en su capote de salida, volado con suavidad, entremezcladas las ver�nicas con chicuelinas al final, cuando perd�a el diapas�n. A las 19.03 David de Miranda hac�a su carta de presentaci�n por enhiestas saltilleras, una gaonera ajustada, una declaraci�n de intenciones. Roca contest� por chicuelinas, muy ce�idas esta vez, bajas las manos. La faena, ofrecida tambi�n al Monarca, arranc� con tambores de guerra, de rodillas, por cambiados y un l�o que impact�. Pero el
Garcigrande no quer�a guerras, sino tacto, pulso y mu�ecas. Sobre la derecha, pareci� que en las series previas fluir�a la entente. Quiz� tambi�n en la izquierda. Mas era mucha la calidad de la embestida y, al final, RR, tan f�sico, terminaba por coger el atajo del golpe de efecto, el circular y as�, cuando sent�a desinflarse las tandas. La obra decay� de una manera manifiesta, paulatina y constante, sin atisbo de remontada. Ni siquiera en las bernadinas �ltimas. Un metisaca enfri� los �nimos, que fueron inclin�ndose siempre hacia el buen Cuatodiador. No se tiene como empate la ovaci�n al torero y al toro.