Hubo un tiempo, no tan lejano, en que los humedales eran más un problema que un paisaje. Considerados espacios insalubres, todo aquello que ayudara a eliminarlos era bien visto, ajenos a su inmensa importancia ambiental y paisajística. De esta visión negativa no se libró el parque natural S'Albufera. Basuras y montañas de escombros ocupaban el lugar donde antes respiraba el agua. Hoy, sin embargo, ese mismo espacio empieza a latir de nuevo. Donde se acumulaban residuos, ahora se forman lagunas llenas de vida. Y donde antes se miraba con resignación su degradación acelerada, empieza a vislumbrarse un modelo de futuro que funciona y está empezándose a replicar por todo el mundo.
RestaurAlcúdia es un proyecto impulsado por el
Ayuntamiento, la
Universitat de les Illes Balears y
WWF que, tras más de tres años de trabajo, ha logrado transformar los humedales de
Maristany y el
Estany des Ponts en un corredor ecológico clave en el norte de
Mallorca.No era una tarea sencillaAmbos enclaves, restos de una antigua gran albufera desecada entre los años sesenta y ochenta para dar paso al urbanismo turístico, habían quedado fragmentados y profundamente degradados. La acumulación de residuos no solo había deteriorado el paisaje; también había reducido su capacidad para retener agua, agravando las inundaciones que cada otoño afectan al puerto y la playa de
Alcúdia durante los episodios de lluvias intensas.En estos tres años se han retirado hasta 300 toneladas de escombros, 26 toneladas de basura y más de 25 toneladas de plantas invasoras. Una limpieza a gran escala que ha permitido devolver al terreno su funcionalidad ecológica. Sobre ese lienzo recuperado, la naturaleza ha empezado a recomponerse.En el
Estany des Ponts, por ejemplo, han surgido diez nuevas lagunas; ocho temporales, alimentadas por la lluvia, y dos permanentes. A su alrededor, mil metros de nuevas orillas se han acondicionado para favorecer a las aves limícolas, esas especialistas en vadear aguas someras. El paisaje se ha redibujado con una intención clara, la de devolverle su capacidad para albergar vida.Y la vida ha respondido. Las cifras hablan por sí solas: 160 especies animales detectadas, entre ellas 86 aves. Algunas tan emblemáticas como el calamón común, la águila pescadora o la garza real. En el agua, especies como la anguila europea vuelven a encontrar refugio. Y entre la vegetación, reaparecen orquídeas, mariposas y libélulas, junto a habitantes tan valiosos como el sapo balear, un endemismo insular.Se han instalado 28 cajas nido para aves como autillos, abubillas o lechuzas, además de 16 refugios para murciélagos. También se han creado islas flotantes y zonas inaccesibles para favorecer la reproducción de aves acuáticas sin la presión de depredadores o la presencia humana.Recuperar la vinculación humanaPero más allá de la biodiversidad, el proyecto ha querido tejer vínculos con la comunidad. Más de 200 estudiantes locales han participado en plantaciones, limpiezas y seguimiento ecológico. El sector turístico, a través de la agrupación hotelera, también se ha implicado en un proceso que busca compatibilizar economía y conservación. Incluso la Federación Balear de Piragüismo entrena ya en uno de los humedales restaurados, señal de que el espacio ha recuperado también su dimensión social.“La restauración de los humedales de
Maristany y el
Estany des Ponts demuestra que es posible regenerar zonas degradadas y reintegrarlas en nuestro entorno natural. Con
RestaurAlcúdia hemos restaurado un corredor ecológico de gran valor medioambiental que hoy en día sirve de pulmón verde para el Puerto de
Alcúdia”, afirma Fina Linares, alcaldesa del municipio.El proyecto, sin embargo, no se presenta como un punto final, sino como un punto de partida. “
RestaurAlcúdia es un ejemplo de cómo la colaboración entre las administraciones, la comunidad científica y la sociedad civil puede generar proyectos transformadores para el territorio. El reto ahora es seguir cuidando y manteniendo este espacio para que la naturaleza restaurada se consolide y los residentes y visitantes puedan disfrutar de este entorno natural”, añade Linares.Desde
WWF, el énfasis se pone también en la utilidad práctica de estas actuaciones. “La iniciativa contribuye a la mejora de la biodiversidad acuática y de los humedales de las Islas
Baleares, así como a la mejora de la resiliencia de Alcudia frente a inundaciones. Esta iniciativa ha trascendido los límites municipales inspirando al municipio vecino de Muro, que ha iniciado el diseño de un proyecto similar de mejora ambiental en el degradado Estany d’en Mama, conectado con el
Estany des Ponts a través de un canal”, declara Teresa Gil, responsable del programa de agua de la organización.La dimensión científica es otro de sus pilares. “
RestaurAlcúdia se consolida como el primer gran proyecto de restauración de humedales de
Baleares convirtiéndose en un laboratorio al aire libre, cuyo legado confiamos que se extienda en el territorio”, comenta Elena Baraza, directora de Sostenibilidad de la UIB.Y hay, además, un argumento cada vez más presente en el debate ambiental, la salud y la seguridad de las personas. “La importancia de apostar por soluciones basadas en la naturaleza como herramienta para mitigar el riesgo de inundaciones, y lo que aporta en términos de salud para la ciudadanía”, destaca Félix Romero, director de la Fundación Biodiversidad. No es una idea menor en un contexto de cambio climático donde los episodios extremos son cada vez más frecuentes.Con una inversión de 2,2 millones de euros, financiada en parte por el Plan de Recuperación europeo,
RestaurAlcúdia se presenta como una experiencia pionera en
Baleares replicable en otras regiones y Estados. Un ejemplo tangible de que restaurar la naturaleza no es solo una cuestión estética o ecológica, sino también una apuesta estratégica.