Ciudad del Vaticano 05/04/2026 14:01 Actualizado a 05/04/2026 17:32 El Urbi et Orbi es una bendición que absuelve a todos, y sin embargo hay cuentas pendientes. En su primera Pascua como Pontífice, ante 50.000 fieles,
León XIV pone en el punto de mira a los poderosos de la tierra. El Papa no da nombres, pero no hace falta demasiada imaginación para identificar a los destinatarios de su llamamiento pascual: “¡Quien tiene armas en la mano, que las deponga! ¡Quien tiene el poder de desencadenar guerras, que elija la paz! No una paz perseguida con la fuerza, sino con el diálogo. No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarse con él!”
León XIV saluda a la feligresía desde el balcón de
San Pedro.ALBERTO PIZZOLI / AFPEl Papa recordó a su predecesor,
Francisco, y su frase: “Cuánta voluntad de muerte vemos cada día”Desde la logia de las bendiciones, el balcón central de la basílica de
San Pedro, el mensaje resulta aún más contundente, también porque es imposible olvidar la escena de la Pascua del año pasado, cuando el papa
Francisco quiso hacer un último esfuerzo: una bendición fatigosa y dolorosa, seguida de un largo recorrido en papamóvil por la plaza, su última aparición antes de la muerte ocurrida la noche siguiente. Las palabras de su sucesor llegan en un contexto aún más dramático y en un mundo donde, como advertía Jorge Mario Bergoglio, se impone la «globalización de la indiferencia»: “Nos estamos acostumbrando a la violencia”, es el temor de Prevost, que citó a
Francisco: “Cuánta voluntad de muerte vemos cada día en los tantos conflictos que afectan a diversas partes del mundo”.
León XIV, ante una bandera de Ucramia mientras cruza la plaza de
San Pedro.Remo Casilli / ReutersEl Papa, que no había buscado protagonismo en sus primeros once meses, ha elevado el tono en esta Semana Santa.La palabras “blasfemas”El Pontífice replica indirectamente a EE.UU. y denuncia la guerra en nombre de DiosEl viernes, en el vía crucis del
Coliseo, en el que cargó con la cruz durante las catorce estaciones,
León XIV fue aún más explícito al leer las meditaciones de un franciscano: “Quien inicia las guerras deberá responder ante Dios”. El contraste ha sido inmediato, también en
Estados Unidos, donde hasta ahora su mensaje había resonado con menor intensidad. El secretario de Defensa,
Pete Hegseth, ha promovido sesiones de oración en el
Pentágono en las que se pide a Dios la victoria militar sobre el enemigo. Ha llegado a invitar a los ciudadanos a rezar “cada día, de rodillas” por una victoria en Oriente Medio “en el nombre de Jesucristo”. Una suerte de llamada a la cruzada a la que el Papa ha respondido indirectamente, calificando de “blasfemia” matar para vencer.El Papa bendice a un bebé durante el Domingo de Resurrección.ANDREAS SOLARO / AFPDurante la misa del Jueves Santo en la basílica de San Juan de Letrán, catedral del obispo de Roma, el Papa afirmó que la misión cristiana ha sido a menudo “distorsionada por un deseo de dominación, totalmente ajeno al camino de Jesucristo”. Sin mencionar a Hegseth,
León XIV añadió: “Tendemos a considerarnos poderosos cuando dominamos, vencedores cuando destruimos a nuestros semejantes, grandes cuando somos temidos. Dios nos ha dado un ejemplo, no de cómo dominar, sino de cómo liberar; no de cómo destruir la vida, sino de cómo donarla”. Y en la misa del Domingo de Ramos había sido aún más directo: “Dios no escucha las plegarias de quienes quieren justificar la guerra”.
León XIV deja atrás la cautela y marca perfil propio en Semana SantaEn la misa de Pascua, el Papa subrayó que “la paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón”. Citando a san Agustín, apeló a “amar la resurrección”, convencido de que “el mal no tiene la última palabra porque ha sido vencido por el Resucitado”. Y anunció una vigilia de oración por la paz en la basílica de
San Pedro el próximo sábado 11 de abril.Concluyó deseando personalmente feliz Pascua en italiano, francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco, árabe, chino y latín, e intonó el Regina Caeli.