Comienza la cuenta atrás para conocer dónde se sitúa la X de la operación Kitchen, con el arranque hoy de la vista oral en la
Audiencia Nacional. En el banquillo se sentará el ex ministro del Interior
Jorge Fernández Díaz, que se enfrenta a 15 años de prisión. Las principales pruebas que le acorralan provienen de su ex número dos,
Francisco Martínez, quien avisó, cuando estalló el caso, que este “marrón” no se lo comería solo porque él, supuestamente, “solo” era “un pringao utilizado”, que recibía órdenes de arriba. Durante el juicio se pondrán sobre la mesa una decena de pruebas para demostrar cómo se robó a Bárcenas información comprometedora para el
Partido Popular.Los mensajes ante notarioEl ex secretario de Estado de Seguridad,
Francisco Martínez, depositó ante notario varios mensajes con un contacto en la agenda atribuido a su entonces jefe, el titular de Interior, Fernández Díaz, después de que el excomisario
José Manuel Villarejo le señalase en sede judicial por su presunta implicación en la operación. En uno de ellos le informaba de que “la operación”, por el presunto robo a Bárcenas, “se hizo con éxito”. “Se ha volcado todo”, añadía. El exministro, durante la investigación, negó haber participado en esa conversación.Anotación CospedínEn las agendas de Villarejo apareció una anotación del 8 de junio del 2015 en las que se lee tras las iniciales de “ANDI COSP” [por
Andrés Gómez Gordo, alias Cospedín, por su vinculación con la ex secretaria general del PP] “lo que le quitaron a L.B. está en el despacho de Gago [uno de los colaboradores de Pino]. Este verano lo va a copiar. Chisco [por Martínez] fue quien ordenó que dejara los contactos con Sergi [por el chófer de Bárcenas]. Big [García Castaño, apodado el Gordo” es el puto amo”.El Gordo tiró de la mantaEl comisario que estaba al frente de la unidad policial que se encarga de las escuchas, García Castaño, admitió durante la instrucción que, tras volcarse la información obtenida de los dos teléfonos robados al extesorero que facilitó el topo de la trama, compartió los datos con el ex número dos de Interior, a quien presuntamente mantenía informado de los avances del operativo.La agenda ‘Michelín’La unidad de asuntos internos plasmó en un informe, tras estudiar los dispositivos intervenidos a Martínez, una cadena de mensajes con el Gordo a raíz de una información sobre Bárcenas en los medios de comunicación. “Ya te dejaré su agenda, que es mejor que la guía Michelín”, le dice el comisario ahora jubilado. En otra conversación, a propósito de su cese como mando policial, García Castaño le comenta al ex secretario de Estado: “¿Si saco el pendrive de Bárcenas, qué pasa?”.Nota en el GATI en el 2015La trama grabó en la base de datos GATI, usada por la Policía Nacional para las pesquisas sobre delincuencia organizada y común, una nota “parte informativo” que presenta “varias coincidencias con la operación Kitchen”, tal y como sostiene el instructor. Una investigación en la dirección adjunta operativa que no se registró hasta el 2025, pese a que los seguimientos, actas e investigaciones tuvieron lugar en el 2013, lo que apuntalaría la tesis de que el dispositivo se llevó de manera autónoma por la llamada policía política.Uso de fondos reservadosEl instructor entiende que Martínez habría autorizado presuntamente el pago de fondos reservados para Sergio Ríos. Por una parte, de las declaraciones de un ex mando policial enclavado en la dirección adjunta operativa en aquella época se desprenden “irregularidades” en la gestión de los fondos para propiciar “la financiación de la operación ilegal”. Se halló un “pago de operaciones” en el que consta un recibí de varias cantidades de dinero en efectivo procedente de los fondos reservados: uno de ellos, “700 euros, compra pistola para cocinero”. También aparecen recibís de compra de material informático, ordenadores y un disco duro, en noviembre del 2013, que pudo ser utilizado para la operación parapolicial.Publicaciones ‘light’En el 2015, apareció en prensa una noticia con el titular “El exchofer de Bárcenas logra entrar en la Policía Nacional”, sin que aún se intuyese que fue su premio por haber servido de topo a la trama. Martínez y Cospedín, según una conversación intervenida, mostraron “cierto alivio” por la información, dando a entender que conocían el fraude por el que Ríos obtuvo la plaza de funcionario. El ex número dos de Fernández Díaz afirma que “de todo lo que podía salir” no le parecía “lo peor”; a lo que el exasesor de Cospedal responde: “Me parece light”.Notas en el móvilEn el 2019, cuando toda la cloaca afloraba, Martínez creó una nota en su teléfono con el título “notas que trasladar” donde deja plasmado que el asunto que investiga la
Audiencia Nacional –“al margen de que sea un disparate lo que están publicando los medios”– “NO” fue iniciativa suya. “Recibí instrucciones (sic) MUY CONCRETAS, las primeras el 13/07/2013, y tuve una presión diaria para obtener y transmitir la información”, escribió. “Lo que nadie puede pretender es que sea una especie de mártir de una causa que no era la mía, que nunca lo fue y en la que me vi involucrado exclusivamente por lealtad y obediencia”, añadió.Audio sobre “el zulo”En uno de la infinidad de archivos de audio que guardaba Villarejo, tras toda vida grabando sin consentimiento, se hace referencia a que el material que se intervino a Bárcenas provendría de un lugar que el excomisario define como “zulo”, que sería un doble fondo habilitado en el estudio de pintura de la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, cuya localización fue detallada por Ríos.Una poderosa lista de testigos para intentar destapar a la cabeza pensanteTras ocho años de procedimiento judicial, no se ha logrado destapar quién dio las órdenes. La Fiscalía Anticorrupción sospechó de la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, por sus reuniones con el comisario
José Manuel Villarejo. Además, el ministerio público mantiene que se trataba de una operación para salvar al PP y a su cabeza, el presidente Mariano Rajoy. El juez no vio suficientes indicios y archivó la causa contra ella.El ministro del Interior
Jorge Fernández Díaz es quien ha asumido todo el peso penal, y en su mano estará decir si fue una orden recibida de arriba, del partido, una ocurrencia suya, una propuesta policial, y simplemente niega la operación. Durante dos meses van a desfilar una larga lista de testigos de gran peso.El propio Rajoy está citado, y junto a él, quien fuera su mano derecha, Soraya Sáenz de Santamaría, en ese momento a la cabeza del gobierno. El sucesor de Fernández Díaz, Juan Ignacio Zoido, dará cuenta de lo que se encontró en el ministerio al llegar, y lo mismo hará el actual ministro, Fernando Grande-Marlaska, en cuyo mandato se desclasificó la información sobre los fondos reservados utilizados para tal operativo.Quien gestionaba esos fondos y también está citado es el coronel Diego Pérez de los Cobos, conocido por su posterior papel contra los líderes independentistas del procés. Cospedal, su exmarido, el exdirector del CNI, el sacerdote de confianza de Fernández Díaz, Silverio Nieto, o los directores generales de la Policía que estuvieron en esa época engordan una lista de testigos en un juicio que se va a celebrar durante dos meses en la
Audiencia Nacional y que va a poner negro sobre blanco cómo funcionaron las cloacas del Estado y la policía política en el gobierno de Rajoy.Y por supuesto, el plato fuerte serán Bárcenas, su mujer, Rosalía Iglesias, y su hijo Guillermo. El matrimonio, ya en libertad tras cumplir parte de su condena por el caso Gürtel, ajustará cuentas y dirá todo lo que sabe.Joaquín VeraPeriodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo Ver más artículos Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el TerrorismoTestigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos