Cual farallones de una isla tan enigm�tica como su mirada, hay dos hitos que sobresalen en la carrera de
Lauren Hutton. El primero remite a un empoderado sindicalismo en su gremio; fue pionera en exigir un monto estratosf�rico a una firma. Chicas, se acab� cobrar por horas y currar a destajo. Y
Revlon se pleg� con 250.000 d�lares del a�o 1973 para esta joven de
Carolina del Sur de sonrisa anch�sima bajo p�mulos rotundos, breve estatura y aire estr�bico, presencia desarmante y algo tosca, hermosa en conjunto, con una melena ondulada por la cual se deslizaba el american way of life. Con esos incisivos tan mal avenidos (diastema), Hutton propinaba en su contrato una dentellada a la industria y se entronizaba como la primera supermodelo en el altar de la cosm�tica. La segunda muesca nos conduce a una pel�cula donde un apote�sico esteticismo leg� la imagen de una �poca. En American Gigol� (
Paul Schrader, 1980) era seducida por un adonis sinverg�enza llamado
Richard Gere: la mejor campa�a de
Armani jam�s ejecutada, con una direcci�n de fotograf�a que recordaba a un videoclip de Duran Duran.Una nueva forma de vestirLa modelo, que ya hab�a mostrado sus dotes en la gran pantalla junto a
James Caan o
Alan Alda, daba r�plica a Gere revolucionando el guardarropa de todo un pa�s con unos cambios gloriosos en cada secuencia. Icono de esa elegancia desenfadada y natural tan yanqui, Hutton se encajaba en el timeline de la moda del siglo XX a trav�s de un dress code ecl�ctico y fabuloso, estilo desvalido con p�tina preppy, donde asomaba su magnetismo tras jersey de cachemir trenzado, sombrero de pescador, gabardina, vaqueros y camisa de hombre.Aquella pantonera que subrayaba su sensual inocencia, pero con un trasfondo inquietante y turbador, amplificaba su halo. Sin aparente esfuerzo. Entre el celuloide y las portadas de
Vogue USA -fueron 26-, a sus 37 a�os Hutton hollaba con bailarinas la cumbre mundial de la popularidad. La senda, minada de escollos.Infancia y juventudHija de la ausencia de un piloto que combati� en la II Guerra Mundial en
Inglaterra, creci� hojeando las cartas y dibujos que su padre le mandaba desde el frente. El drama no ces� con el armisticio. Sus padres se divorciaron en 1945, su progenitor falleci� antes de tiempo de un ataque al coraz�n y ella nunca lleg� a conocerlo. �Eso me destroz�, la cosa m�s dolorosa de mi vida�, declar�.La peque�a Lauren dio con su ani�ada anatom�a en
Tampa, Florida, donde su madre anhelaba una vida menos opresiva, m�s natural y sin prejuicios... y acab� desposada con un paleto maltratador que trabajaba como zahor� del petr�leo y se entreten�a estrangulando serpientes. Un mal salvaje que serv�a palizas a diario. Para ahuyentar las ganas de asesinar a su padrastro, Lauren se larg� a Nueva York del brazo de un bohemio dj.Sus comienzos como modeloCon 20 a�os y con la era de Acuario asomando, se enfund� las orejas de conejita en el Playboy Club como peaje previo a su libertad financiera. Y la consigui� con premura, incluso con licenciatura en Humanidades mediante. Se instal� en Europa, en Bahamas, en Nueva Orleans, viaj� a su amada �frica donde se sent�a lib�rrima... A su regreso a la Gran Manzana, su fotogenia salt� a la vista de los cazatalentos, Eileen Ford entre ellos.Insegura, ella se compr� una especie de funda blanca de 300 d�lares para disimular el gap entre sus dientes de conejo y as� afrontar con garant�as la primera entrevista de trabajo. El admin�culo de cera sali� escupido en cuanto abri� la boca. Poco import�. En este rasgo de patito feo se condensa toda su autenticidad. El triunfo, inevitable.Toda una diosaEn 1968 engarz� su nombre a una santa trinidad: Chanel n�5,Richard Avedon y ella en los negativos con vestido rosa. Hubo m�s colaboraciones con el legendario fot�grafo, que se convirti� en el escultor de su imagen. Como complemento, la m�tica editora Diana Vreeland la transform� en la mujer m�s venerada del planeta. Covers y m�s covers.En plena psicosis at�mica de Reagan, y con Pepsi y Coca-Cola en Guerra Fr�a, el fulgor y la repercusi�n medi�tica de
Lauren Hutton ultimaron el front row a otras diosas que hac�an cola en el backstage: Schiffer, Evangelista, Crawford, Campbell.Un �nico compa�eroEn clave personal, Hutton convivi� con Bob Williamson, su m�nager desde 1970 hasta el momento de su deceso en 1997. Nunca qued� esclarecido si Williamson -al que ella se refer�a como Bob God- dilapid� la generosa fortuna de Hutton, quien ve�a en su figura partenalista y manipuladora el padre que nunca tuvo.Sea como fuere, la modelo rehizo su carrera y su cuenta bancaria con series de televisi�n y campa�as esplendorosas ya en plena madurez, incluso pasados los 70 a�os. Calvin Klein, Bottega Veneta, Mango...La mejor vidaAl doblar el milenio, sobrevivi� a un tremebundo accidente de moto camino de Las Vegas. Como remedo de aquel Easy Rider contestatario y m�tico, le acompa�aban a lomos de sus choppers Dennis Hopper y Jeremy Irons en una singladura neohippy plagada de famosos. Salv� la vida de milagro. A�n le duelen las secuelas.Hoy d�a, sin hijos e imbuida de serenidad, asomada a las ventanas de sus casas en Manhattan, Nuevo M�xico y Venice, Hutton mira sin ira por el retrovisor. �Estuve all� no para verme en la palestra, sino para ganar dinero e irme a ver mundo. He tenido una gran vida. He sido muy afortunada�.