Primero fue el nido. Después, la casa de pájaros. Gracias a sus afilados picos y gran movilidad de cabeza, los pájaros son capaces de ejecutar movimientos muy precisos: algunas especies tejen, trenzan y anudan con gran habilidad sus nidos. Otras los forran con material vegetal previamente masticado. O crean aislamiento térmico mediante plumas o musgo, e impermeabilizan con telarañas y líquenes. Son, desde luego, grandes constructores de hogares.No obstante, a fin de que las pequeñas aves pudiesen anidar en entornos que les son menos propicios, el ser humano inventó la caja de pájaros. Pues sus servicios ecosistémicos son notables: polinización de plantas, dispersión de semillas, regulación y fomento de la diversidad. Además de permitirnos gozar de su contemplación, belleza, gorjeos, inspiración estética, o esa identidad arraigada a un territorio.
Bethan Laura Wood es una diseñadora apasionada por el color y por las conexiones que cada uno establece con los objetos cotidianosMarkCocksedgeParadise perch, de
Bethan Laura Wood: contrachapado de okume coloreadoHeinz UngerAhora 75 diseñadores reimaginan este refugio artificial para aves. Sus inéditas creaciones se reúnen en la muestra Home sweet home, en el centro de diseño
MAD en Bruselas (hasta el 25 de abril), con piezas de autores bien conocidos como
Sabine Marcelis,
Muller Van Severen o
Bethan Laura Wood, pero también jóvenes talentos emergentes de todo el mundo. Comisariada por
Connie Hüsser, diseñadora suiza y creadora de proyectos expositivos, quiere explorar este pequeño refugio convertido hoy en símbolo de cuidado, convivencia y empatía, entre humanos y pájaros. E invitar a reflexionar sobre ecología, migraciones y hábitats compartidos.Los pájaros apilan, tejen, trenzan y anudanEl universo creativo de cada uno de los 75 diseñadores queda plasmado en este minúsculo hogar con sus materiales predilectos, procesos de manufactura y referentes, que confluyen en una estética distintiva en cada caso. La madera y el cubo son en el imaginario colectivo, materia y forma de la casa pajaril. No obstante, la diseñadora neerlandesa
Audrey Large, gracias a las nuevas tecnologías de control numérico, le imprime al material extrema maleabilidad y fluidez. Nest Node, de
Audrey Large. Madera elaborada con tecnología de control numéricoHeinz UngerHairy for sparrows de
Kwangho Lee. Cable eléctricoHeinz UngerEl francés
Férreol Babin se aplica el mismo en la talla tradicional de un pedazo de fresno y le incrusta pequeños bloques de otras especies creando un paisaje abstracto. Mientras la suiza Noelani Rutz modela la arcilla estriada que remite a la corteza del árbol. Por su parte
Bethan Laura Wood, afecta a un mundo a todo color, crea una suerte de vivaz camuflaje con tintes que se expanden siguiendo las propias aguas de la madera. A Philippe Malouin le preocupa sobre todo no dañar el árbol y para evitar clavos, la ata al tronco con un elástico tipo pulpo. Con espíritu de orfebre, Juri Roemmel transmuta el leñoso nido en troncos de cobre y latón.El abanico de materias empleadas por este notable elenco de creadores es muy amplio. Desde el aluminio de fundición que el belga Bram Vanderbeke convierte en nido-roca, a la interpretación de la francesa Jenna Kaës a modo de torreón de un castillo textil. Su pieza de terciopelo confeccionada como un quilt la orna con perlas de agua dulce y cuentas de vidrio. La ha concebido “para un pájaro imaginario. Tal vez para un murciélago”, señala, y con ella retoma su serie de piezas acolchadas “Pensamientos Nocturnos”, que invitan a la ensoñación.Coucou, de Ferréol Babin. Madera tallada con incrustacionesHeinz UngerPlastic by nature, de James Shaw. Residuos plásticos procesadosHeinz UngerJoseph Dupré eleva el refugio pajaril a pequeño templo cerámico, pintado a mano. Su uso habitual de azul Delf, aquí oscurecido, remite a la cerámica holandesa del siglo XVI, aunque declara que la imbuye de dulzura para evocar una creatividad juvenil.
Kwangho Lee ha imaginado una casa para gorriones tejida con cable eléctrico, el material que emplea asiduamente para urdir sus piezas de mobiliario e instalaciones. Un elemento estrictamente industrial para un refugio artificial contemporáneo de insólita presencia.La diseñadora belga Linde Freya Tangelder es una de las que abre más su diseño al exterior, mediante talla lacada con la que moldea arquetipos esculturales primitivos. De su casa de pájaros comenta: “Quería crear un refugio donde el ave se sintiera segura, sin aislarse de su entorno. El diseño se sitúa a medio camino entre un pabellón, un armario de pared y una silla: una especie de casa de exterior con vistas abiertas. La madera fue la elección obvia”.La diseñadora belga Linde Freya Tangelder ha trabajado una talla lacada con la que moldea arquetipos esculturales primitivosHeinz UngerCastle of nigth tears, de Jenna Kaës. Terciopelo acolchado, perlas de agua dulce y cuentas de vidrioHeinz UngerLa comisaria
Connie Hüsser explica que desea abordar la noción de hogar con un toque lúdico e imaginativo a través del hábitat de los pájaros: “En tiempos de incertidumbre, cuando el mundo parece tambalearse en muchos sentidos, la idea de hogar adquiere un significado más profundo y conmovedor. Un hogar es más que un lugar físico; es un refugio, un espacio de seguridad, identidad y cuidado. Pero ¿qué significa “hogar” hoy en día? ¿Y para quién existe realmente?”Los pájaros parecen indicarnos que el nido -como expresión mínima de refugio y máxima de repliegue y confort- se erige en un auténtico hogar. Y en la enramada, se mimetiza con el entorno. Un lugar donde retirarse, de reposo, cuando no se vuela. Mientras que la casa de pájaros ideada por los humanos, se asemejaría más a una vivienda protegida. Aunque en el caso de los ejemplares de esta exposición, quizás se trate sobre todo de residencias exclusivas de recreo. Para los pájaros y para nuestro propio solaz. Que nos recuerda de la mano del diseño más creativo, la convivencia con otros habitantes del planeta insustituibles para el equilibrio del ecosistema.