En
Aýna se agrupan tal cantidad de curiosidades que parece algo irreal. Localidad
Albaceteña bendecida por el trabajo paciente del
Río Mundo, que ha ido serpenteando hasta crear un desfiladero y unos meandros sensacionales, el pueblito se acurruca bajo la Peña de la Albarda, una formación rocosa que fue bautizada por recordar la forma de ese aparejo utilizado para cargar las mulas.Los cazadores de topónimos inusuales en el territorio peninsular tienen aquí una de las mayores rarezas: un pueblo cuyo nombre acentúa la Y. Aunque tras una somera investigación se tropieza con que podría provenir de la palabra árabe para designar un manantial o una fuente, y todo queda explicado. Pero, aun así, hallar una tilde sobre esa letra genera curiosidad.La localidad tiene un buen ramillete de lugares interesantes, más allá de su mágico emplazamiento. Uno recorre sus empinadas calles y da con la
Ermita de los Remedios, que no llamaría la atención como templo porque tiene un aspecto de casa de vecinos. Sin embargo, su historia es larga, y los investigadores creen que podría haber sido una sinagoga hasta el siglo XIII. Desde entonces, y en adelante, sería templo cristiano. Ahora, su elemento más original es la techumbre de madera de tradición mudéjar que se habría incorporado en el siglo XVI. El oratorio había sido iglesia parroquial, pero perdió esa condición en 1953. El honor le corresponde ahora a
Santa María de lo Alto -otro nombre que no engaña-, que se halla construida sobre los restos del castillo de la Yedra. A pocos pasos hay unas pinturas rupestres.Vista aérea de la localidad de AýnaGetty ImagesPero antes de seguir hacia la zona elevada del pueblo hay que quedarse en la
Ermita de los Remedios. No solo porque las figuras geométricas del techo nos mantendrán entretenidos un buen rato, sino porque actualmente ejerce la función de centro de interpretación de una película. No de cualquier filme, sino de
Amanece, que no es poco, dirigida por
José Luis Cuerda en 1988. Casi desde su inicio, esta cinta se convirtió en obra de culto para los amantes del humor absurdo, que no pueden olvidar las desternillantes actuaciones de
Luis Ciges,
José Sazatornil o
Antonio Resines, entre otros. El alocado guion no impidió que algunos de los vecinos de
Aýna (así como de los cercanos
Liétor o
Molinicos, otros de los escenarios escogidos) participaran del rodaje. Desde 2009 existe una “Ruta Amanecista” que llega hasta diferentes rincones de
Aýna. En cada parada hay placas que rememoran pasajes de la película y algunos de los artefactos utilizados en ella. Lee tambiénLa icónica motocicleta con sidecar es uno de las más codiciados por los fans del filme, aunque también hay encuentros con muñecos que rememoran a algunos de los desopilantes personajes que también son muy apreciados. Desde hace catorce años se celebran las Quedadas Amanecistas, que congregan en
Aýna a los más empedernidos seguidores del filme una vez al año.Hay que recorrer otros lugares de la villa, especialmente sus miradores con nombres sugerentes como Diablo, de la Sierra de Segura o de los Mayos, para apreciar el trabajo paciente del
Río Mundo, el verdor que aporta al paisaje y el porqué de que esta zona se haya calificado un tanto ostentosamente como la Suiza manchega.Cómo llegarAýna está 60 kilómetros al sur de
Albacete. Se tarda poco más de una hora en vehículo privado en cubrir la distancia, por la carretera CM-3203.