La empresaria
China Sara Zhang, quien emigr� hace 22 a�os con su familia a Espa�a, cuenta que su madre ha contratado a una pla�idera para que este lunes vaya a llorar a la tumba de sus abuelos, enterrados en un cementerio a las afueras de la ciudad de
Wenzhou, al sur de
China. Ha pagado 800 yuanes, que al cambio son alrededor de 100 euros, por un servicio de 40 minutos en el que la doliente profesional se postra frente a la tumba, la limpia, llora, recita condolencias y deja flores. Todo ello retransmitido en directo para la familia que est� a miles de kil�metros de distancia."Es el Festival Qingming, el D�a de la Limpieza de Tumbas, algo as� como el D�a de los Muertos en
China. Muchas familias visitan las tumbas, las limpian y hacen ofrendas. Mi madre, que es hija �nica, siente mucho respeto por estas tradiciones, que sigue desde que era peque�a. Como nosotros estamos en Espa�a, desde hace tres a�os contrata por internet a mujeres que vayan a rendir homenaje a mis abuelos", explica Sara.El origen del Qingming se remonta a la dinast�a Zhou (1046-256 a.C.), cuando se instaur� como un d�a para honrar a los ancestros y mantener viva la memoria familiar. Durante siglos, se han mezclado pr�cticas confucianas y tao�stas: se ofrecen alimentos y se quema incienso y papel moneda simb�lico para "renovar" el v�nculo entre vivos y muertos. En la
China moderna, el festival sigue siendo uno de los momentos m�s importantes del calendario para millones de familias, sobre todo en las zonas m�s rurales.En
Taobao, la plataforma de comercio electr�nico del gigante
Alibaba, es posible contratar desde un servicio b�sico de limpieza de tumbas por 80 yuanes (10 euros) hasta paquetes completos del conocido como kusang, que literalmente significa "llorar y gritar", por 1.500 yuanes, alrededor de 200 euros. Estas amplificadas emociones se consideran esenciales en muchas aldeas sobre todo del interior del pa�s: no basta con mostrar pena, sino que el duelo debe ser un espect�culo sonoro y visual."Me llaman familias en duelo que no pueden visitar los cementerios. Suelo encender velas, dejar flores y quemar billetes falsos como parte del ritual", contaba Lin, un "barrendero de tumbas" de la provincia de Henan, al diario local
Dahe Daily.En la ciudad
Chongqing, la actriz
Hu Xinglian, de 53 a�os, se gana un sobresueldo como doliente profesional. "Nuestra entrada al mundo es extraordinariamente dram�tica y ruidosa, por lo que nuestra salida tambi�n debe ser igual", explicaba en una entrevista. Por media hora de llanto en un funeral, Hu cobra cerca de 250 euros al cambio. Otro actor, Li Silin, que tambi�n es cantante de �pera tradicional de Shanxi, es contratado para interpretar cantos f�nebres mientras llora en las ceremonias.El mercado de los pla�iderosLa profesionalizaci�n del duelo tiene ra�ces profundas en la cultura local. En muchos rincones de este enorme pa�s, la muerte sigue siendo un evento comunitario de gran impacto, y la ausencia de familiares que migraron a otras provincias o fuera de
China ha creado un mercado para quienes pueden representar el dolor de manera convincente.Aunque quienes ejercen este oficio reconocen su lado oscuro. En una sociedad profundamente supersticiosa, estar cerca de los muertos genera recelo. Algunos dolientes cuentan que rara vez son invitados a bodas o reuniones de amigos, y que incluso en cenas familiares se les evita por miedo a que transmitan mala suerte al tener un trabajo conectado con la muerte.El trabajo tambi�n exige habilidad interpretativa. Seg�n recoge un art�culo del diario local Southern Metropolis Daily, muchos pla�ideros son actores desempleados que han transformado el lamento en arte. Deben llorar de manera convincente, pronunciar palabras que consuelen a los vivos y, en algunos casos, dirigir la ceremonia de manera que la comunidad perciba respeto y solemnidad. "Un funeral sin llanto parece incompleto", comenta un doliente de la provincia de Guizhou. "Nuestra pena debe sentirse en cada rinc�n del cementerio".Muchas familias visitan los cementerios en el Festival Qingming.EFELa demanda de estos servicios tambi�n es s�ntoma de cambios sociales. La migraci�n hacia las ciudades y al extranjero ha separado durante d�cadas f�sicamente a muchas familias de sus ra�ces, mientras que la presi�n laboral y el ritmo urbano reducen el tiempo para los ritos tradicionales. Plataformas en l�nea permiten ahora que una hija en Espa�a pueda encargar un llanto ritual en
Wenzhou, conservando as� un lazo simb�lico con sus ancestros.Aunque el fen�meno suele despertar en redes debates sobre la autenticidad y el sentido del ritual. Para algunos, el llanto contratado puede parecer un gesto muy artificial; para otros, es una soluci�n pragm�tica que permite mantener vivas tradiciones milenarias.En
Wenzhou, mientras la pla�idera se inclina frente a la tumba de los abuelos de Sara, sus l�grimas se ven desde Madrid porque la mujer contratada lo graba todo con su m�vil, que apoya en un peque�o tr�pode. El duelo se convierte as� en una performance, pero el fondo sigue siendo el mismo: la necesidad humana de honrar a los muertos, aunque sea desde la distancia.