Actualizado Lunes, 6 abril 2026 - 22:48Era una sensaci�n extra�a, que a�oraban. El volver a dormir. Descansar. Tras meses de desvelos, de incertidumbres y de ir por detr�s de la agenda judicial y las investigaciones de casos de presunta corrupci�n, el Gobierno viv�a con cierto respiro. El contexto internacional y el par�n en los tribunales sobre las causas que cercaban a
La Moncloa conced�an el alivio. Pero este martes arranca en el
Tribunal Supremo el juicio por el
Caso Mascarillas, en el que se sienta en el banquillo por varios delitos de corrupci�n el ex ministro de Transportes Jos� Luis �balos, el que fuera mano derecha de Pedro S�nchez y todopoderoso secretario de Organizaci�n del
PSOE.Otra vez la agenda judicial tomando protagonismo, en un momento en el que
La Moncloa hab�a conseguido iniciativa con su oposici�n al conflicto b�lico en Oriente Pr�ximo, el No a la guerra, el plan de medidas contra la crisis y la remodelaci�n del Gobierno aupando a
Carlos Cuerpo. Ha habido heridas, como las importantes derrotas en las elecciones celebradas, pero no esa sensaci�n de no controlar la agenda. De ir desbocados, a rebufo. Ahora vuelve al presente una herida que a�n sangra en el
PSOE. �Nunca hemos ocultado la gravedad de lo de Jos� Luis, es muy doloroso�, explican fuentes del Gobierno.La vuelta de Semana Santa conlleva que la agenda judicial vuelve a demandar protagonismo para insomnio del bipartidismo. El
PSOE con el
Caso Mascarillas y el
PP con el
Caso Kitchen. �Esto no es cuesti�n de empatar porque el
PP en corrupci�n gana por goleada�, se�alan desde
La Moncloa. �El
PP no afronta casos aislados. Afronta su propio sistema. Corrupci�n econ�mica, corrupci�n legislativa y corrupci�n policial para tapar su propia corrupci�n�, esgrimen fuentes socialistas. �G�nova 13 es el kil�metro cero de la corrupci�n en Espa�a. G�rtel, P�nica, Lezo, Kitchen, Montoro. No son esc�ndalos separados. Son un m�todo: el uso del poder para repartirse el bot�n y enriquecerse. 25 casos judiciales abiertos. M�s de 300 a�os de prisi�n solicitados para sus principales dirigentes. M�s de un siglo de inhabilitaciones�.Pero m�s all� de intentar poner el foco en los casos que afrontan los populares, el
Caso Mascarillas golpea al coraz�n del
PSOE porque destap� una presunta trama corrupta que operaba en el seno del partido y del Gobierno, que implicaba a la persona que era el lugarteniente de S�nchez. Un torpedo en la l�nea de flotaci�n del l�der socialista, que gan� la moci�n de censura en 2018 -que defendi� el propio �balos- con un discurso contra la corrupci�n. Era una de sus banderas. �No tenemos nada que esconder�, explican en el Ejecutivo, donde siguen manteniendo que no temen que �balos apunte hacia m�s arriba, que se�ale a S�nchez. �Nosotros esperamos que se haga justicia. Que se llegue hasta el final�, dicen en el complejo presidencial. �Ninguna amenaza ni ning�n chantaje�, ha repetido S�nchez, calificando de �mentiras� las acusaciones de �balos.Desde que se conoci� la presunta corrupci�n de �balos y Koldo Garc�a, los socialistas, con S�nchez a la cabeza, han tratado de encapsular el asunto a un tri�ngulo que completa Santos Cerd�n, tambi�n investigado en otra trama y que sucedi� a �balos como el hombre con m�s poder en el
PSOE. Su posici�n es presentar todo como el desempe�o en una burbuja donde los dem�s estaban ajenos. �La corrupci�n existe. Pero la respuesta no es la misma. El
PSOE ha colaborado con la justicia desde el primer momento. Los hechos investigados son ajenos al partido�, explican desde la c�pula socialista. �Esa es la diferencia entre un partido que act�a y un partido que encubre, destruye pruebas y persigue adversarios con los aparatos del Estado�. El ministro de Pol�tica Territorial y ex presidente de Canarias, �ngel V�ctor Torres, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, declarar�n en el juicio como testigos por escrito. Son dos destacados miembros socialistas.La presunta corrupci�n de �balos, y tambi�n de Cerd�n, golpe� el coraz�n del
PSOE y supuso un duro rev�s pol�tico y personal para S�nchez. Eran dos personas de su n�cleo duro, de su m�xima confianza. La pregunta que muchos de sus compa�eros se hac�an, y hacen, es c�mo pudo pasar todo sin que nadie se percatara. El presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas defiende que ha asumido �en primera persona� las �responsabilidades� y que tan pronto como tuvo conocimiento tom� decisiones, como la de apartarlo de sus responsabilidades y exigirle el acta de diputado. En su c�rculo defienden que al jefe del Ejecutivo �no se le puede pedir responsabilidad in vigilando�. En el partido muchos creen que no han habido las explicaciones suficientes.�balos fue cesado como ministro, para sorpresa de todos en el Gobierno y el
PSOE, en julio de 2021. Una salida a�n a d�a de hoy llena de interrogantes, de preguntas sin respuestas, que S�nchez ha enmarcado en una remodelaci�n profunda que tambi�n conllev� la salida de pesos pesados como Carmen Calvo o Iv�n Redondo, por la necesidad de aire nuevo tras la gesti�n de la pandemia. Es su versi�n de los hechos.Estos casos de presunta corrupci�n, adem�s de monopolizar la agenda y opacar la acci�n del Gobierno para disgusto de los ministros, motivaron una comparecencia del presidente del Gobierno en una sesi�n extraordinaria del Congreso sobre presuntos casos de corrupci�n. El haber puesto en marcha medidas es una palanca a la que se acoge el Ejecutivo para intentar voltear la imagen. Entre ellas, el primer Plan Estatal de Lucha contra la Corrupci�n de la historia de Espa�a, se�alan. �Respeto absoluto a la Justicia. Que llegue hasta el final. En todos los casos�, sintetizan desde Ferraz y
La Moncloa. El fantasma del Palacio de las Salesas vuelve a amenazar sus sue�os.