El abuelo entr� en un ba�o p�blico con el beb� envuelto en una manta. Su nieta apenas ten�a apenas dos d�as de vida. La dej� all�, sobre un retrete, junto a una bolsa de leche en polvo, 120 yuanes —alrededor de 15 euros—, y una nota con su fecha de nacimiento. Luego se march�. Nadie en su familia volvi� a saber de ella durante 28 a�os.El beb� naci� en
Nanchang, en la provincia central de
Jiangxi, en el seno de una familia campesina. Su madre,
Yang Xiaoying, acababa de dar a luz cuando su suegro se ofreci� a llevarse a la ni�a a casa para cuidarla. Fue la �ltima vez que la vio. El abuelo, que nunca ocult� su disgusto porque su segunda nieta fuera tambi�n una ni�a, la abandon� en aquel retrete y se neg� durante a�os a revelar su paradero. Los padres la buscaron sin descanso.Un transe�nte encontr� a la reci�n nacida llorando y la llev� a un hogar de acogida. All� recibi� el nombre de
Hong Yangli. Poco despu�s fue entregada a una familia temporal y, al a�o, adoptada por una pareja holandesa. Desde Pa�ses Bajos, Hong nunca abandon� la idea de encontrar a su familia biol�gica. En 2024 decidi� dar un paso m�s: entreg� su ADN a una base de datos de ni�os desaparecidos en
China.No hay un sistema comparable en el mundo. Re�ne m�s de 100.000 perfiles de familias que buscan a hijos desaparecidos o robados. Se apoya, adem�s, en programas de reconocimiento facial y en algoritmos de inteligencia artificial desarrollados por el gigante tecnol�gico
Tencent, capaces de simular el aspecto actual de un ni�o desaparecido y cotejarlo con bases de datos nacionales. Las autoridades aseguran que m�s de 2.000 personas han sido localizadas gracias a este sistema, incluyendo un centenar de casos con m�s de medio siglo de antig�edad.A mediados de marzo, Hong recibi� una llamada desde
China: hab�an identificado a sus padres. Ella no habla mandar�n, pero regres� sola a
Nanchang para un reencuentro tan �ntimo como p�blico: banquete, fuegos artificiales y abrazos ante las c�maras de la televisi�n local. "�Mi hija ha vuelto!", grit� su madre. Su padre le regal� una pulsera de oro y un colgante de jade, s�mbolos de bienvenida.Su historia es el eco de una �poca marcada por el control extremo de la natalidad y la preferencia estructural por los hijos varones. En las zonas rurales, donde la presi�n econ�mica se entrelazaba con tradiciones patriarcales, el nacimiento de una hija pod�a convertirse en una tragedia silenciosa. A finales de la d�cada de 1970,
China comenzaba a salir del aislamiento mao�sta y a abrazar las reformas de mercado impulsadas por Deng Xiaoping. Fue entonces cuando se instaur� la pol�tica del hijo �nico, vigente durante casi cuatro d�cadas y aplicada con especial dureza en el campo. En ese terreno f�rtil de coerci�n estatal y desigualdad germin� una econom�a sumergida en torno a los beb�s: abandonos, ventas y secuestros.El sesgo cultural a favor de los varones se vio agravado por la limitaci�n de nacimientos. Tener "solo uno" convirti� la elecci�n en una cuesti�n existencial. En muchas aldeas, una ni�a era percibida como una p�rdida futura —"agua derramada", seg�n el dicho popular—. Miles de reci�n nacidas fueron abandonadas en mercados, ba�os p�blicos, estaciones o caminos rurales. Otras acabaron en redes informales de adopci�n o directamente en circuitos de tr�fico.Algunos funcionarios de planificaci�n familiar, sometidos a objetivos num�ricos y presi�n pol�tica, llegaron a secuestrar beb�s de familias incapaces de pagar las multas por tener un segundo hijo —sanciones que pod�an equivaler a varios a�os de ingresos— y a venderlos a orfanatos. Con la apertura de la adopci�n internacional a principios de los 90, esos centros pagaban sumas elevadas por ni�os, especialmente ni�as. Miles fueron adoptadas por familias en Estados Unidos, Europa o Australia. Durante a�os, la narrativa oficial sostuvo que se trataba de hu�rfanos abandonados sin rastro posible de sus or�genes. Las bases de datos de ADN han empezado a resquebrajar ese relato.Una mujer llamada Yu Huaying estuvo entre 1993 y 2003 secuestrando ni�os de zonas muy pobres del suroeste de
China y vendi�ndolos a familias adineradas de otras provincias. La primera v�ctima fue su propio hijo, al que vendi� por 5.000 yuanes (650 euros). Yu fue detenida en 2022 y ejecutada en 2024. Uno de los ni�os que rapt� fue a Ching, quien ahora vive en Shanghai y que cont� a este peri�dico c�mo, despu�s de que su madre adoptiva le confesara que hab�a sido un beb� robado, se apunt� al programa de ADN y en 2022 pudo rencontrarse con sus padres biol�gicos.Yu Huaying comparece ante la justicia
China.E.M.En 1989, cuando Li Jingwei ten�a cuatro a�os, un vecino lo secuestr� de su aldea en el sur de
China y lo vendi� a una red de tr�fico. Una familia lo compr� por el equivalente a 300 euros. Tres d�cadas despu�s, viendo en televisi�n historias de reencuentros, decidi� buscar a sus padres biol�gicos. Apenas conservaba recuerdos, pero dibuj� un mapa con las im�genes que le ven�an de su aldea: una escuela, un bosque de bamb�, un estanque, caminos de piedra, monta�as y dos r�os. Subi� el v�deo a Douyin, la versi�n
China de TikTok. Se hizo viral. La polic�a compar� su dibujo con una aldea de Yunnan donde, d�cadas atr�s, una mujer hab�a denunciado la desaparici�n de su hijo. El ADN confirm� la intuici�n: Li volvi� a casa.En el a�o 2000, en una aldea pobre del centro del pa�s, nacieron las gemelas Fangfang y Shuangjie. Dos a�os despu�s, cuando las autoridades lo descubrieron, se llevaron por la fuerza a una de ellas. La familia no volvi� a saber de Fangfang, adoptada en Estados Unidos y rebautizada como Esther. Su hermana creci� marcada por la ausencia y el silencio de unos padres atrapados entre el dolor y la impotencia. D�cadas despu�s, una periodista estadounidense, Barbara Demick, localiz� a Fangfang mientras investigaba el tr�fico de beb�s en
China y facilit� el reencuentro.