Así anunció la periodista
Helena Resano su 'última' noticia: "Sitúense.
Navarra fianles de los años 40. Una joven decide arriesgarlo todo para ayudar a su familia. Es el argumento de la primera novela de la periodista
Helena Resano". La noche antes de presentar su primera novela ante la prensa (y ser requerida para hacer su propia 'entradilla informativa'),
Helena Resano soñó, no sabe por qué, con
Salvador Illa, presidente de la
Generalitat catalana, que revoloteaba junto a otros personajes inconexos en torno a sus inquietos sueños. La conductora de los informativos del mediodía de
La Sexta llevaba años dando vueltas a la idea de escribir ficción, seducida por la editora de
Espasa,
Miryam Galaz. No se atrevió entonces, en 2014, debido a su propio afán crítico, cultivado por su devoción lectora, y preocupada por no estar a la altura de esa "locura". Aquel "despropósito", como lo califica ella, se tornó en azar cuando un francés,
Jean François Resano, la contactó para tratar de saber si entre ambos había algún hilo familiar. El tatarabuelo de aquel había emigrado desde un pueblo navarro (Helena nació en
Pamplona en 1974) hasta la ciudad francesa de
Biarritz.Unos descendientes de Jean François crearían luego la empresa de transportes Resano S.A. que extendió una amplísima red de camiones por diversos países de Europa, entre ellos
España, como supo posteriormente Helena. "Unos camiones que yo había visto miles de veces en las autopistas con mi apellido grabado en sus lonas encerraban lo que finalmente, sí podría ser una historia, mi primera novela". Era el año 2020.Digamos que así surge este estreno literario de quien lleva más de dos décadas informando sobre guerras, economía, terrorismo, igualdad, política, medioambiente... Y que por primera vez se ha bajado del plató, ha apagado los focos, para sentarse en la soledad de un escritorio a fabular. Resano ya había publicado La trastienda de un informativo, un manual sobre el medio que mejor conoce, la televisión, pero esto... era otra aventura. Ha sido un proceso largo, en el que pecas de novata, escribes desordenadamenteLa periodista y escritora novel lo recuerda ante un grupo de informadores en un precioso hotel con encanto, le Château Claire de Lune, en las afueras de
Biarritz, uno de los lugares de su novela, que ha ubicado en la hermosa ciudad francesa por aquella coincidencia con Jean François y por que adora ese lugar. Un entorno donde incluso puede ser anónima y pasear en paz por la orilla de su bravo mar, por sus rincones, sus confiterías, su memoria, su gastronomía, su hotel Palais, su faro, su mirador, su pequeño puerto, su Wallis Simpson y su Eugenia de Montijo... que ella ha transformado a su conveniencia con la varita de la ficción.Las cartas a su hija EmmaLlegado a este punto, Resano retrocede en el tiempo y confiesa algo muy personal pero intrínsecamente relacionado con su libro. Cuando se enteró de que iba a ser madre, a los 28 años, y con una carrera prometedora por delante como periodista y corresponsal, decidió empezar a escribirle unas cartas a su hija Emma, misivas que esta última, que ya tiene 23 años, aún no ha leído... y quizás tarde en poder hacerlo. "Yo no sabía cómo iba a ser de madre, tenía solo 28 años y para mí, el embarazo fue una sorpresa. Escribí primero para mí y luego para ella, y de ahí nace la relación epistolar entre la protagonista, Amalia, y Esther, su hija. Ha sido un proceso largo, en el que pecas de novata, escribes desordenadamente. Tienes que volver, vas liando las fechas, los nombres...".Ha llegado el momento de soltar a Amalia: si yo soy crítica leyendo ¿cómo lo recibirá la gente que lo lea?En relación con las misivas a su hija, Helena admite que se ha visto obligada a ordenar su desorden. "He tenido que recopilar 23 años. Sigo escribiendo para ella. Ya no estamos todo el día juntas pero nos seguimos echando de menos. En ese ordenamiento, te das cuenta de que escribes en momentos de furia o de emoción".Del bloqueo al proceso de escrituraSuperado ese 'caos', en el que pensó que todo ritual de un escritor pasa únicamente por poner música y encender una vela,
Helena Resano respira mejor. "Ahora ha llegado el momento de soltar a Amalia, que me ha acompañado durante año y medio. Se te ponen un poco los pelos de punta. Y dices ¿Y ahora qué? Si yo soy crítica leyendo ¿cómo lo recibirá la gente que lo lea?". También pesó el bloqueo ante el vacío de lo nuevo, de lo desconocido: "Me bloqueaba más mi cabeza que nada. Porque luego me ha salido más fácil de lo que yo pensaba. Eso sí, le he dado mucho al 'delete' (borrar), e iba llorando conforme pensaba lo mucho que me costó escribir eso que ya no iba a ir. He sufrido mucho durante este proceso".Para amenizar su 'duelo' con este camino hacia la escritura, Helena, que escribía en el salón de su casa con una silla que le ha dejado la espalda averiada, tocaba el piano. Una afición inesperada que los periodistas que han viajado a
Biarritz con ella conocerán de primera mano, cuando se siente en el piano de cola del hotel Palais a interpretar Claro de luna de Debussy y Soulmate, de Andrea Vanzo. Este libro me ha vuelto a traer a mi padre en sueños. Desconocía esa parte de la escritura, que estás viviendo tu historia familiarLa periodista describe su obra como una novela de amor en distintas versiones: el carnal, el fraternal, el de la tierra, el del paisaje marino y poderoso de
Biarritz, el de la historia... Y un viaje a través de los muertos "que siempre cuidan de nosotros", como se podrá leer en este libro recién bautizado que sale a las librerías el 8 de abril.Homenaje a su padre y al reencuentro con el pasadoEl título contiene, además, un tributo personal al padre de la autora. "Mi padre era de Falces (pueblo donde empieza la novela) y mi madre de Tudela. Crecieron los dos con muchas carencias, pero supieron adaptarse. Me dio mucha pena porque esta historia me llegó un año después de morir él, que siempre había estando investigando el origen de nuestro apellido. Este libro me lo ha vuelto a traer en los sueños y eso es un regalo. Yo desconocía esta parte de la escritura, que al final estás viviendo de tu historia familiar y que te trae recuerdos que ya no están".La periodista se interrumpe y llora cuando recuerda la despedida real y física a su padre: "Le dije gracias por quererme tanto; él me quiso mucho, me quiso bien, supo dejarme ir... Me costó la dedicatoria (a él y a los otros hombres de su vida, su marido y su hijo)", admite doliente.Las rutas del silencio es, en esencia, una historia de mujeres. "En una novela, tú aspiras a contar historias que no has vivido. En esta hay mujeres fuertes que tienen que crecer conforme llega todo lo que les pasa, como la madre de Amalia. En todas las épocas, incluso ahora también, una mujer ambiciosa está mal vista. Un hombre ambicioso es un triunfador, una mujer ambiciosa es sibilina, traicionera, con malas artes, como una trepa. Eran mujeres que no tenían nada, pero no tenían nada que perder. Si tenían ambición, era porque ayudaban a su familia", subraya Resano.Lo único que pido es que se lea mi novela, que no me juzguen a mí, sino al libroLas 'inevitables' críticasQuien tardó en ponerse a narrar porque se considera muy exigente con sus lecturas y temía lo mismo para ella, acepta que este apartado, el juicio ajeno, es ineludible. "Entiendo que esto va a estar ahí. Existe la etiqueta de 'otra cara de la tele que se va a poner a escribir una novela'. Las críticas es con lo que convivimos los que estamos dando la cara, pero me pilla en otro momento vital, mejor. Lo único que pido es que lean la novela, que no me juzguen a mí, sino al libro. A veces, -añade- sería mejor leer sin saber el autor de lo que lees. Inevitablemente habrá prejuicios, pero pido un margen de 50 páginas. Pero estoy en una edad en la que no voy a preocuparme mucho", reclama.Hay veces que las críticas son descarnadas, pero yo siento que he sido bien tratada por el gremio. Las redes es otra películaY añade: "Cuando llegas a cierta madurez, piensas, voy a hacer lo que me apetezca, independientemente de las críticas. Ya voy curtida en esto. Hay veces que son críticas descarnadas, pero yo siento que he sido bien tratada por el gremio. Las redes es otra película".Hermana de un arquitecto, un médico y una ingeniera de telecomunicaciones, Resano dio un disgusto cuando contó en su casa que sería periodista. "Pensaban que me iba a morir de hambre. Esta profesión siempre va a estar en crisis, pero si alguien viene con vocación, adelante, que se forme. Yo he seguido estudiando, sigo formándome y apuntándome a cursos. Necesito seguir aprendiendo porque el mundo cambia tanto... que te quedas fuera", confiesa. Y anuncia que tiene intención de seguir escribiendo, antes de que el motor de este impulso se enfríe. "La literatura es necesaria en cualquier momento, más ahora que nunca. Todo lo peor que podamos imaginar en la ficción, en la vida los vemos superados, uno de esos momentos es este. No podemos caer en el pesimismo. Hasta en los peores momentos, todos hemos sabido avanzar. Hay personajes de la actualidad que son auténticamente villanos".Quien lee a María Dueñas y a Sonsoles Ónega y acaba de terminar la trilogía El cártel, de Don Wislow, se atreve a comentar la posibilidad de que su estreno literario termine en una serie de televisión: "Al final escribo muy audiovisual, muy televisivo, pero no he escrito este libro para que sea adaptado, ni siquiera me lo he planteado, aunque sería precioso. Ahora empieza a nacer la historia a ver qué pasa".He protegido a mis personajes y ahora los suelto, van a formar parte del ideario de otrosHelena Resano, un personaje dentro del mundo de la comunicación, habla de los suyos: "Yo no he hecho el proceso porque he pecado de novata y no he personalizado a mis personajes. Escribo más en imágenes que en narrativa. Todo eso de describirlos lo iba haciendo a posteriori. Pero sí tenía claro lo que les movía a ellos, su personalidad. Por ejemplo, la madre de Amalia, Marisa, fue evolucionando conforme yo escribía, se va liberando. Han sido míos, los he protegido y ahora los suelto, van a formar parte del ideario de otros".Cierre y adiósDespedimos la noticia con la que empezaba el 'informativo': "Esta novela es un viaje a dos tiempos de dos mujeres, madre e hija, que se van a encontrar a través de la historia y de los silencios. Seguramente haya mucho de mí en él. He bebido mucho de mis padres. Mi forma de querer también está allí, cómo entiendes el amor de verdad". Firmado:
Helena Resano, periodista y ahora novelista.