La misión
Artemis 2 de la
NASA ha vivido este 6 de abril un momento histórico: el sobrevuelo lunar que marca la primera gran campaña de observación científica humana de la
Luna desde la era
Apolo. Los cuatro astronautas a bordo de la nave
Orión han llevado a cabo una serie de observaciones que combinan rigor geológico con la emoción del descubrimiento en tiempo real.A las 20:04 (hora peninsular española), la tripulación apagó casi toda la iluminación de la cabina para optimizar la visibilidad. Minutos después,
Orión se posicionó para iniciar el sobrevuelo, con el inicio oficial de las observaciones a las 20:45. La nave alcanzó su punto de máxima aproximación a unos 6.550 kilómetros de la superficie lunar a la 01:00 de la madrugada.Vista de la
Luna mientras la nave espacial
Orión se acerca para alcanzar su punto más alejado de la Tierravia REUTERSNuevo récord de distanciaEl astronauta canadiense
Jeremy Hansen destacó la trascendencia de la misión: “Queremos rendir homenaje a nuestros predecesores en la exploración humana del espacio”, explicó desde la nave. El récord de distancia alcanzado por
Artemis 2 se produjo a las 19:56, cuando
Orión superó los 400.171 kilómetros de la
Tierra, batiendo así la marca histórica de la misión
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Apolo 13.Para maximizar la observación científica, los astronautas rotaron continuamente sus posiciones en las ventanillas, intercambiando funciones de observación, fotografía y anotación. La coordinación reflejó un plan minucioso y un entrenamiento intenso que posibilitó un completo análisis de la superficie del satélite.La tripulación de la cápsula
Orión después de que la nave espacial alcanzara su punto más alejado de la
Tierra durante su sobrevuelo alrededor de la
Luna NASA / ReutersVíctor Glover relató la percepción de los colores: “Cuanto más miro la
Luna, más marrón me parece”. Por su parte,
Christina Koch destacó la complejidad del albedo lunar: “Hay muchas variaciones de albedo, zonas muy oscuras junto a otras extremadamente brillantes”. La tripulación también observó diferencias entre el lado cercano y el lado lejano de la
Luna: “La vista ha cambiado completamente”, señaló
Reid Wiseman, evidenciando cómo la trayectoria de
Orión transforma la perspectiva minuto a minuto.
Kelsey Young, responsable de integrar la ciencia en las operaciones de vuelo, explicó desde la sala de evaluación científica: “Es fascinante escuchar cómo describen colores y texturas que a 250.000 millas no se perciben; nos están mostrando una
Luna muy distinta a la que vemos desde la
Tierra”. Además, destacó la importancia de la planificación de los objetivos: “Los astronautas pueden capturar detalles de la superficie desde distintas iluminaciones, lo que nos permitirá conectar color, albedo y topografía de manera inédita”.Nuevos cráteres y coloresUno de los momentos más simbólicos de la jornada fue la propuesta de nombres para cráteres aún no bautizados. “La tripulación también ha observado cráteres aún sin nombre que les gustaría nombrar: uno ‘Integrity’, en honor a su nave espacial, y otro cerca de Glushko, llamado ‘Carroll’ en memoria de la esposa de
Reid Wiseman”, informó
Jeremy Hansen visiblemente emocionado.Durante el flyby, la tripulación ha capturado texturas y morfologías de la superficie lunar que solo pueden apreciarse desde la órbita humana. “Es muy complicado de describir, es asombrosa”, confesó
Víctor Glover. Los tonos verdosos y marrones observados podrían aportar pistas sobre la evolución volcánica de muchas regiones. Asimismo, se han registrado observaciones del Terminador lunar, flashes de impacto y polvo lunar en suspensión, elementos clave para comprender la dinámica moderna de la
Luna.Además, los astronautas tomaron anotaciones durante la observación de la corona solar en el eclipse lunar. Momento en el cual también identificaron varios meteoritos. “El Sol está inmóvil, brillando detrás de la
Luna. Resalta contra el cielo negro iluminando todo el borde”, informó
Jeremy Hansen. Más tarde
Víctor Glover hizo una declaración más emotiva: “Por mucho que lo miremos, nuestro cerebro no logra procesar esta imagen. Es absolutamente espectacular”.Más allá del análisis científico, la experiencia tuvo también una dimensión profundamente emocional. “La
Luna no es un póster en el cielo: es un lugar real”, reflexionó
Christina Koch tras varios minutos de observación continua, en los que describió incluso momentos de asombro difícil de reproducir. “En un momento hacia el final, tuve una sensación abrumadora de conmoción al mirar la
Luna. Duró solo uno o dos segundos y en realidad no pude hacer que volviera a suceder, pero algo me arrojó repentinamente al paisaje y se volvió real”.La perspectiva humana, insustituibleAunque los orbitadores robóticos como el Lunar Reconnaissance Orbiter han proporcionado mapas detallados, la
NASA subraya que la experiencia humana aporta un valor único. Angela García, científica de la misión, comentó: “Los astronautas pueden sintetizar observaciones que llevaría años coordinar con plataformas orbitando. Esta perspectiva contextual nos permite comprender mejor la
Luna”.Durante el amanecer de la
Tierra, uno de los momentos más emotivos, Koch reflexionó: “Es increíble poder comunicarnos de nuevo con la
Tierra, mirar hacia Asia, África y Oceanía, y saber que nos están viendo. No dejamos la
Tierra; exploramos, construimos, conducimos rovers, hacemos radioastronomía… pero siempre elegimos la
Tierra y siempre nos elegimos unos a otros”.La nave pone rumbo de vuelta a casa. Con cinco bloques de observación durante la madrugada,
Artemis 2 ha generado un volumen sin precedentes de datos visuales, anotaciones geológicas y experiencia operativa que verá la luz en el retorno de la nave a la
Tierra. “Aprovechamos esta oportunidad para retar a la generación actual y a las futuras”. La misión no solo bate récords, sino que redefine lo que significa observar la
Luna desde la perspectiva humana, resumió Hansen.