Ciudadanos reaparece en
Andalucía para anunciar que no estará en las elecciones del 17M. Y ahí está, precisamente, la noticia: no tanto la decisión en sí como el hecho de justificar esta ausencia. Porque para buena parte del electorado andaluz, el partido naranja llevaba tiempo fuera del mapa desde 2022, diluido entre la mayoría absoluta del
PP y el crecimiento de
Vox, hasta el punto de que su no concurrencia ya se daba por hecha mucho antes de ser oficial. Más que un regreso, lo que se percibe es un intento de recordar que, en algún momento no tan lejano, el partido naranja fue decisivo en
Andalucía.Porque lo fue.
Ciudadanos irrumpió en 2015 como cuarta fuerza, con nueve escaños que resultaron clave para sostener la investidura socialista liderada por
Susana Díaz. Aquella entrada marcó el inicio de su etapa más influyente: una formación bisagra, útil, con capacidad de condicionar gobiernos. Tres años después, en 2018, alcanzó su plenitud. Con 21 diputados y un discurso de regeneración, no solo creció, sino que llegó a Gobierno. El pacto con el
PP-A llevó a
Juan Marín a la vicepresidencia de la Junta de
Andalucía en una legislatura inédita, sostenida también por
Vox. Unos acuerdos que no tardaron en saltar por los aires debido a los choques entre las fuerzas más votadas y a las críticas constantes de los de Abascal a las políticas llevadas a cabo por
Moreno y Marín, a los que acusaban de gestionar la comunidad con la misma fórmula que anteriormente hiciera el socialismo andaluz.Cs no descarta participar en las generalesAhí comenzó, paradójicamente, el desgaste de
Ciudadanos. Su convivencia con el
PP diluyó su perfil propio y los acuerdos indirectos con
Vox tensionaron su relato centrista. Cuando llegó 2022, sus votantes decidieron que, si el proyecto era el mismo que el que proponían los populares, mejor optar por el original. Así, el
PP absorbió gran parte del voto útil de los naranjas, capitalizando su espacio y su gestión.
Vox, por su parte, consiguió captar el apoyo de los que apostaban por una opción más contundente. El resultado para los de Marín fue demoledor: 121.567 votos, ningún escaño y la salida del Parlamento andaluz.Desde entonces,
Ciudadanos ha permanecido en una especie de hibernación política en
Andalucía. Su anuncio de concurrir en 2026 no cambia esa percepción de fondo. Tal y como ha apuntado el coordinador del partido en la comunidad,
Manuel Ruiz Morera, la decisión fue adoptada en Consejo General durante esta Semana Santa en el marco de su estrategia política y organizativa “con el objetivo de reforzar el proyecto de cara a los próximos retos electorales”, ha indicado, de modo que no descarta presentarse a las elecciones generales.Según Ruiz, el partido “continuará trabajando para ofrecer un proyecto centrado, liberal y reformista, útil para la ciudadanía”, en una comunidad en la que no ha sabido precisar el número de afiliados con el que cuenta, aunque ha indicado que tiene unos 20.000 simpatizantes.La estrategia de las izquierdas aún sin definirMientras tanto, el resto de partidos llegan a la cita electoral con sus propios frentes abiertos. En la izquierda alternativa, Antonio Maíllo (IU) trata de recomponer el espacio con una confluencia que, lejos de cerrar heridas, ha evidenciado nuevas tensiones. Las críticas de Pablo Iglesias al acuerdo, advirtiendo de que Podemos podría quedarse sin representación, han reavivado la sensación de fragmentación y de proyecto inestable. Un ruido que, lejos de movilizar, puede alimentar la desafección.Por su parte, en el PSOE, María Jesús Montero daba a conocer ayer su posición: no facilitará un gobierno del
PP ni siquiera para evitar la entrada de
Vox, una decisión que traslada toda la presión al electorado progresista que, o suma suficiente, o asume las consecuencias.Con este contexto, el regreso de
Ciudadanos no era esperado ya que el terreno parece que ya está ocupado. El
PP ha consolidado su hegemonía en el centro-derecha,
Vox mantiene su espacio propio pese a las guerras internas del partido y la izquierda que se debate entre la unidad o la lucha por mantener la identidad de cada sigla. Córdoba, 1984. Periodista. He desarrollado mi carrera en distintos medios de información editados en Sevilla, siempre buscando historias que reflejen la realidad en la que vivimos