Antaño,
Ulises, el héroe de La Odisea arribó a estas costas y pasó años en una cueva, prisionero del amor de
Calipso. Ahora son enormes barcos los que surcan estas aguas desde la isla principal de
Malta, mientras la supuesta cueva permanece cerrada al público. A los turistas les seducen los paisajes naturales y el silencio de calles desiertas que destellan al sol; a los autóctonos, por ser un respiro del ajetreo de
Malta los fines de semana y festivos.Además de su legado literario,
Gozo es conocido como Pequeño Hollywood siendo lugar de rodajes de películas y series: El conde de Montecristo, La liga de los hombres extraordinarios, Frente al mar y Juego de Tronos. En 2017, la segunda isla más poblada del país saltó a los titulares tras el derrumbe de la
Ventana Azul, una maravilla natural y escenario de rodajes. Aunque la
Ventana Azul ya no existe, los geólogos calculan que en la costa maltesa hay más de 25 formaciones similaresAun así, la zona sigue siendo atractiva por sus acantilados, sus vistas y por el Agujero Azul, una piscina natural de unos diez metros de profundidad conectada con el mar. Su belleza lo convierte en un destino muy popular entre los buceadores, que descienden hasta el mar en fila detrás de un guía.Aunque la
Ventana Azul ya no existe, los geólogos calculan que en la costa maltesa se encuentran más de veinticinco formaciones similares. La Ventana de
Wied il-Mielah, en la costa noroeste de
Gozo, que en su día fue una pequeña grieta en la roca, ahora, tras siglos de labor paciente del viento, la lluvia y las olas, se convirtió en la heredera del arco colapsado. La Ventana de
Wied il-Mielah se ha formado por la erosión causada por el viento, la lluvia y las olasVisit MaltaEl camino hasta allí discurre por una senda estrecha pegada al acantilado, desde donde se ven amantes de la escalada en plena acción. La Ventana de
Wied il-Mielah heredó la fama, pero también la condena. Una placa junto al arco dicta la sentencia: la erosión sigue su curso y la capa superior acabará cediendo por su propio peso.Lejos del bullicio de turistas, se encuentra el valle de las salinas de
Xwejni. Los topónimos, a menudo difíciles de pronunciar, conviven aquí con otros en inglés, más familiares para el viajero.
Malta es bilingüe, el inglés y el maltés son lenguas oficiales, y este último destaca como el único idioma de origen árabe escrito con letras latinas.Lee tambiénDesde que los
Fenicios llegaron a las islas, el mar ha sido domesticado en pequeñas piscinas de piedra. Las balsas, excavadas en la roca caliza, se llenan con agua del mar que tras varios días bajo el sol se evapora y deja tras de sí cristales de sal. En
Xwejni, esta labor lleva más de 350 años sin interrupción y sigue en manos de la misma familia Cini desde el siglo XIX. La sal recolectada se vende en una pequeña tienda tallada en la colina cercana y llega a comercios de todo el archipiélago. Quien recorra
Gozo en coche podrá completar la experiencia en Il-Kartell Restaurant, a cinco minutos de allí, donde sirven pasta con bogavante, estofado de pulpo y pescado fresco del día.Ell valle de las salinas de XwejniVitalina KoshevayaAgricultura primero, pesca después. Estas actividades han definido durante siglos la vida de los isleños y sus paisajes. Los pueblos se alzan sobre las cimas de los cerros, dejando las laderas y valles para los cultivos. De camino a Rabat, o Victoria, sobresale en la campiña el santuario nacional de la Virgen de Ta’ Pinu, conocido como la “iglesia de los milagros”.
Malta es un país profundamente religioso: casi el 90% de sus habitantes afirma ser creyente, según la última encuesta de State of the Nation Survey.En el siglo XVI, la iglesia estuvo a punto de ser derrumbada por una orden eclesiástica. Al dar el primer golpe de la demolición, un obrero se rompió el brazo, hecho que se interpretó como un presagio. Así fue como esa capilla sobrevivió al decreto de Duzina, mientras otras similares fueron borradas del paisaje. Siglos después, se convirtió en símbolo de protección por haber amparado a
Gozo durante la peste, y en el principal lugar de peregrinación de la isla, cuando una creyente oyó la voz de la Virgen en este mismo lugar.Las murallas de la ciudadela defendieron a la población de los ataques del imperio otomanoVitalina KoshevayaLa capital de
Gozo, nombrada Victoria desde la ocupación británica en honor a la reina, sigue siendo Rabat para sus habitantes. A diferencia de la capital maltesa La Valeta, aquí las calles empedradas están libres de colas de turistas. Desde las murallas de la ciudadela, en lo alto de la colina, se abren algunas de las mejores vistas de toda la isla.Estas murallas defendieron a la población de los continuos ataques del imperio otomano, que arrasaban la isla y reducían a esclavitud a sus pocos habitantes. La amenaza fue tan real que, hasta mediados del siglo XVII, la ley obligaba a todos a pasar la noche intramuros. Del ocaso al alba, los habitantes se refugiaban en las callejuelas de Victoria, las puertas se cerraban y nadie podía abandonar el recinto. Dos siglos tendrían que pasar para que, aún abolida la ley, la gente dejara de tener miedo a dormir en sus propias casas.Hoy en día dentro del recinto amurallado destaca la catedral de la Asunción, que custodia una estatua de Santa María donada por Roma. Según dicen los autóctonos, su llegada desde la ciudad santa hizo llorar de alegría a toda la isla. Al salir de la ciudadela, el paseo continúa hacia el centro histórico, descendiendo por Triq San Guzepp y Triq l-Arcipriet hasta la basílica de San Jorge, en una plaza salpicada de bares y restaurantes donde probar el típico estofado de conejo.La ruta por
Gozo culmina en los templos de Ggantija, un conjunto megalítico declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco y uno de los más antiguos del mundo. Su nombre, “gigante” en maltés, alude a la creencia de que solo unos gigantes pudieron haber movido las rocas que los forman, algunas de más de cinco toneladas. Levantados entre el 3600 y el 3200 a.C., antes que Stonehenge o las pirámides de Guiza, se cree que fueron dedicados a la diosa de la fertilidad, tanto por sus formas redondeadas que evocan a la Diosa Madre como por las numerosas estatuas halladas en distintos santuarios de
Malta.Los templos de Ggantija fueron levantados antes que Stonehenge o las pirámides de GuizaVitalina KoshevayaLa visita arranca en un museo interactivo que reconstruye la historia y la vida cotidiana de los que edificaron los templos de Ggantija, que, pese a los milenios que nos separan, no eran tan distintos a nosotros. Padecían artritis, dolor de dientes o sinusitis y practicaban complejos rituales funerarios.El final de la cultura megalítica maltesa sigue siendo objeto de debate: deterioro ambiental, conflictos internos o invasiones. Lo cierto es que, hacia el 2500 a.C., los templos se abandonan y los constructores desaparecen del registro arqueológico, dando paso a poblaciones completamente distintas.Cómo llegarGozo se conecta con
Malta por ferry cada 45 minutos. Aunque la isla es pequeña, el tráfico se intensifica en la hora punta cuando los residentes regresan a la isla principal. El trayecto dura unos 25 minutos y cuesta 7,5 euros.