Han pasado más de seis años desde que el
Príncipe Harry y
Meghan Markle sorprendieran con su decisión de dejar de ser miembros activos de la Familia Real británica. En el comunicado difundido por el
Palacio de Buckingham se dejó muy claro que los
Duques de Sussex no usarían el título de Alteza Real y que dejarían de recibir fondos públicos por sus funciones reales. Además, se destacaba su voluntad de “respetar los valores” de la entonces reina
Isabel II, un punto que incumplieron menos de un año después, cuando dieron la famosa y polémica entrevista a
Oprah Winfrey.Según apunta el historiador
Hugo Vickers, autor del libro
Queen Elizabeth II: A Personal History, que saldrá a la venta este 8 de abril, la monarca se sintió “profundamente dolida por los ataques de su nieto”. A partir de esta entrevista donde el
Príncipe Harry atacó a varios miembros de su familia, la soberana se volvió tan “desconfiada” con él que cada vez que la llamaba desde su mansión de
Montecito (
California) pedía a su dama de compañía que no se separara de ella.La entrevista que concedieron los
Duques de Sussex a
Oprah Winfrey fue una decepción para la reina Isabel IITerceros“Se negaba a atender sus llamadas telefónicas si no había un testigo presente que pudiera grabar la conversación”, afirma el historiador, que agrega que la reina se limitaba a contestar a su nieto con un “sí” y un “no”. “Intentaba protegerse de su nieto”, apunta Vickers en este libro donde desvela detalles íntimos del reinado de 70 años de
Isabel II, así como de su vida personal.“Intentaba protegerse de su nieto”Hugo VickersHistoriadorComo recoge el autor, varias personas cercanas a la soberana confirman que los Sussex causaron mucho dolor a la reina en sus últimos años de vida. En junio de 2022, durante la celebración del Jubileo de Platino,
Isabel II se negó a reunirse con la pareja en privado porque temía qué podían hacer con este primer encuentro tras la entrevista.“Exigió que la visita de los
Duques de Sussex tuviera lugar en presencia de su dama de compañía”, explica el biógrafo real. El
Príncipe Harry y Meghan aprovecharon su viaje a
Londres para presentarle a
Lilibet Diana, que acababa de celebrar su primer año de vida, pero
Isabel II no vio este gesto como una sencilla presentación familiar. Ella misma les advirtió que no se iba a permitir la entrada a ningún fotógrafo, ya que temió que la instantánea acabara publicada. “No habría sido una foto para el álbum familiar, habría ido directamente a los medios estadounidenses o a Netflix. La reina lo sabía perfectamente, pero eso quiso poner freno desde el principio”, asegura Vickers.Los
Duques de Sussex en su último acto como miembros activos de la Familia Real británicaDominic LipinskiLa obra también recoge la petición que la reina hizo a su nieto cuando este le expresó su deseo de casarse con la actriz de Suits. “Le sugirió que esperara un año”, dice el biógrafo. Pero el príncipe no le hizo caso. “A la reina no le gustaba el vestido de novia, demasiado blanco y con los hombros poco favorecedores. Una persona cercana a Su Majestad me contó que su actitud sobre la boda en general era esta: 'Adelante. A mí no me incumbe”, indica.Tras el enlace, los disgustos no tardaron en llegar. Uno de los episodios más tensos fue cuando la pareja se trasladó a vivir a Frogmore Cottage y la actriz tenía una actitud que no gustaba a la monarca. “Cuando vivían allí, Meghan fue descortés con uno de los jardineros encargados del mantenimiento. Uno de los jefes de jardinería se lo contó a la reina y ella se enfureció. Se subió a su coche, condujo hasta el lugar y reprendió a Meghan por su falta de respeto hacia el personal”, dice el biógrafo.
Meghan Markle junto a la reina
Isabel II en un acto en junio de 2018, un mes después de su boda.GTRESTambién en el libro Elizabet II, de Robert Hardman, se trata otro punto de conflicto entre la monarca y su nieto. Todo se remonta a semanas antes del enlace, cuando la novia tenía que elegir la tiara que iba a llevar en ese día señalado. Su prometido quería que luciera la Spencer que perteneció a su madre, Diana de Gales, pero los planes cambiaron cuando
Isabel II ofreció a Meghan la posibilidad de usar una de las piezas del joyero real.Lee tambiénDe este capítulo ya habló el duque de Sussex en su libro En la sombra, donde señaló directamente a la asistente de moda de su abuela, Angela Kelly, acusándola de no querer que la actriz se probara la tiara que quería cuando esta le contestó que tenían que concertar una cita con ella y no presentarse en palacio cuando ellos quisieran. Pero Hardman confirma que la reina se posicionó al lado de su asistenta y que les dejó muy claro a su nieto y su prometida que la tiara “no es un juguete” y que debían seguir las normas.