�Crecemos y vivimos nuestras vidas pensando que sabemos qui�nes somos, qui�n es nuestra familia. Confiamos en la historia que nos cuentan nuestros padres, pero... �y si lo que te contaron sobre lo que eres es s�lo eso, una historia? Cuando se entierra la verdad, se entierra viva�. La reflexi�n pertenece a
Carmen Rita Wong, una afamada periodista y escritora estadounidense. Experta en finanzas y fundadora de Malecon Productions LLC, fue cocreadora y presentadora del programa de televisi�n On the money en CNBC. Tambi�n fue colaboradora en The
New York Times y profesora en la Universidad de Nueva York. Una laureada carrera que desarroll� mientras luchaba por saber qui�n era realmente, por qu� se sent�a sola dentro de su gran familia multicultural.Lo narra en su libro �Por qu� no me lo dijiste? (HarperCollins). Las claves las ten�a
Lupe, su madre dominicana. Pero se las llev� a la tumba, dando pistas falsas por el camino. En el certificado de nacimiento de Carmen Rita figura como padre
Peter Wong, Papi, un inmigrante chino �entretenido y jodido�, que ejerc�a de peque�o mafioso en Chinatown y era adicto al juego. Junto a su hermano Alex, creci� como su hija en Manhattan. Pero cuando a
Lupe le diagnosticaron un c�ncer terminal, Marty, el banquero italioestadounidense con el que se hab�a casado su madre -el que le hab�a dado cuatro hermanas, una casa con valla blanca en New Hampshire y ejerci� de padrastro- le confes� que �l era su verdadero padre.
Carmen Rita Wong abraza a su madre,
Lupe.Cr�nicaResult� ser otra mentira, �la gran tradici�n familiar�. En 2021, cuando sus memorias se preparaban para ir a imprenta, uno de los portales donde su equipo de expertos en genealog�a rastreaba el origen de su ADN, logr� que su verdadero padre biol�gico dejara de ser un fantasma. Se trataba de Florencio Exp�sito Vel�zquez, un inmigrante de
Icod de los Vinos,
Tenerife, que tras pasar por Venezuela se hab�a asentado en Nueva York a principios de los a�os 70, donde era conocido como Frank, un amante del arte con fama de Don Juan.Florencio hab�a fallecido hace 19 a�os. Tambi�n lo han hecho nueve de sus 10 hermanos. Pero Carmen Rita estaba de suerte. Segu�a viva su dicharachera 'T�a Carmen', la misma que ha logrado reunir en Candelaria a toda la familia tinerfe�a de la periodista, que ha recibido con honores a su nueva prima. �Pisar la isla y ser recibida con los brazos abiertos ha sido un regalo. Me generaba cierta aprensi�n, pero siempre he tenido un esp�ritu aventurero. Vi este viaje como algo que el universo me ten�a reservado. Siento una inmensa gratitud por todo lo vivido�, narra Carmen Rita.Desde el primer momento, cuando Ver�nica, hija leg�tima de Florencio, le tendi� la mano en Nueva York, ha recibido �cari�o�. �Podr�a haberme rechazado o ignorado cuando la encontr�, pero me acogi� junto con sus hijas y me present� a T�a Carmen�, recuerda. T�a Carmen no necesit� mucho tiempo para reconocerla: �En ella vi a mi hermano�.Florencio Exp�sito Vel�zquez, en los a�os 70 en Nueva York.Cr�nicaCarmen Rita lleg� a la isla junto a Benita, la viuda de su hermano Alex y �su gran apoyo�. Se marearon al subir al Teide, pero las sensaciones m�s intensas llegaron despu�s. �Hubo un momento en el que una prima, Raquel, se me acerc�. Tom� mis manos con sumo cuidado y, al mirarla, vi mis propios ojos mir�ndome de vuelta, como un espejo. Lo que se reflejaba no era solo una persona con un parecido f�sico al m�o sorprendente, sino el amor. Me contuve para no llorar: me abrum� la conexi�n que sent�, el parecido y la realidad de que s�, aqu� estaba mi familia. A�n sigo impactada en el buen sentido�, reconoce.Asegura que su identidad sigue siendo la de �la di�spora de Nueva York en los 70: dominicana y china�, pero con un a�adido �afortunado�, el de �la cultura y gente de
Tenerife�.Promete volver con su hija, Bianca Luz, en cuanto acabe la promoci�n de SHADE, el documental que acaba de producir, dedicado a las modelos dominicanas que han logrado el reconocimiento de una industria que las ignoraba. �Ya no siento esa sensaci�n de que algo me faltaba. Durante d�cadas estuve llena de preguntas en mi mente y en mi coraz�n, con la sensaci�n de que algo, alguien, estaba ausente. De que yo era, sin explicaci�n, diferente. Esa sensaci�n ha desaparecido�, se�ala. Y se abraza a T�a Carmen. Juntas piden otro plato de papas arrugadas. �Estoy obsesionada con ellas. �Son rid�culamente deliciosas y adictivas!�, confiesa.