En el número 45 de la calle Alcalá, en pleno centro de
Madrid, hay una figura que se repite en las paredes: el Principito. El niño rubio de bufanda al viento observa a quienes entran por primera vez en la oficina. Y no es casual: "Lo esencial es invisible a los ojos", se lee en una de las láminas como si esa frase marcara el tono de todo lo que ocurre dentro. Desde este punto funciona la Oficina de Información y Acompañamiento a Familias con Menores con Discapacidad (OIFAMDIS), un recurso municipal pionero que busca orientar a quienes reciben, muchas veces de golpe, una noticia que cambia el rumbo de sus vidas. Abierta desde diciembre de 2025, ya ha atendido a cerca de 40 familias con niños de hasta 6 años. "Lo primero que hacemos es escuchar", resume
María José Plaza, trabajadora social del servicio. Sin despachos cerrados y con un ambiente que intenta rebajar la tensión de quien llega , la atención comienza con una pregunta sencilla: por qué están allí. "Cada persona es un mundo. Intento vincular con la persona, entender qué necesita y ordenar la información", explica. En muchos casos, ese primer paso es clave. "Para tomar buenas decisiones, hace falta tener buena información", repite. El recurso, impulsado por el Ayuntamiento dentro del
Plan de Fomento de la Natalidad y Conciliación 2024-2029 , no ofrece intervención directa psicológica o pedagógica, pero sí actúa como puerta de entrada a todo el sistema. Como una especie de canalizador. Desde ayudas económicas hasta asociaciones especializadas, pasando por trámites digitales o solicitudes de dependencia. "Hay una red de asociaciones muy potente que hace una labor maravillosa y muchas veces poco reconocida. Nosotros conectamos a las familias con ella", añade Plaza. Durante la inauguración oficial, el alcalde,
José Luis Martínez-Almeida, puso palabras a ese objetivo: "Las familias que reciben una noticia así, que en un primer momento es un shock, se tienen que sentir tanto informadas como acompañadas por el
Madrid" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="48844" data-entity-type="organization">Ayuntamiento de
Madrid". El regidor subrayó que la oficina nace con la vocación de cubrir ese vacío inicial. "Queremos que sepan que hay un lugar en esta ciudad donde les vamos a dar toda la información , pero también todo el acompañamiento en momentos difíciles", explicó. En ese sentido, defendió que el recurso aspira a convertirse en “un lugar de esperanza y de confianza” para quienes atraviesan esas primeras etapas tras el diagnóstico. Mujeres embarazadas o familias con niños pequeños La escena se repite con frecuencia: una mujer embarazada que acaba de recibir un diagnóstico, o una familia con un niño pequeño que empieza a mostrar dificultades en el desarrollo. A veces llegan por iniciativa propia; otras, derivadas desde hospitales o servicios sociales. En todos los casos, hay un elemento común: el desconcierto . "Puede haber un impacto emocional fuerte que bloquea. O dificultades con el idioma, o con lo digital. La casuística es enorme", señala Plaza. Por eso, el acompañamiento no sigue un guion rígido sin un perfil único. "La vulnerabilidad no es solo económica. Puede ser emocional, de desconocimiento, de falta de red" Aun así, hay un itinerario que se repite. En el corto plazo, las familias necesitan entender cómo acceder a la valoración de discapacidad, a la atención temprana o a las primeras ayudas. Después, llegan decisiones más complejas: la escolarización, la conciliación laboral, el futuro del menor. "Es una visión a medio y largo plazo. Todo lo que hacen, lo hacen pensando en su hijo", explica Plaza. Esa es, según la experiencia del centro, la gran pregunta que sobrevuela la mayoría de conversaciones. Más que la accesibilidad o la integración —preocupaciones que aparecen después—, lo urgente es saber si están haciendo lo correcto . Orientación sin imposición para tomar decisiones "El gran miedo es ese: si estoy haciendo todo lo que puedo por mi hijo o por mi hija", resume Plaza. Y ahí, el papel de la oficina es acompañar sin imponer. "Nosotros abrimos el abanico de opciones. Luego son los padres quienes deciden qué es lo mejor". Almeida incidió también en ese acompañamiento a largo plazo, especialmente en los primeros años de vida del menor. "Desde el momento en que durante la gestación reciben la noticia hasta que el niño cumple seis años, van a tener aquí orientación para tomar decisiones que no son nada sencillas", señaló. En ese proceso, el alcalde destacó también el papel del tejido asociativo: " Sin las asociaciones y entidades de la discapacidad no seríamos capaces de hacer avanzar
Madrid en la dirección correcta", afirmó, en referencia a la colaboración con la Fundación Juan XXIII y otras organizaciones. Por eso el Principito en las paredes. Como un recordatorio silencioso de que, en este lugar, lo importante no siempre se ve: la duda de una madre, el miedo de un padre, o ese momento en el que, por fin, alguien descubre por dónde empezar.