Jéssica Rodríguez apareció hoy en el
Tribunal Supremo como la mujer de negro. Abrigo negro, camisa negra, pantalón negro, gafas negras, mascarilla negra y peluca larga negra. Su nombre saltó a la palestra durante la investigación al exministro de Transportes
José Luis Ábalos por ser su amante, a quien se le pagó un piso en pleno centro de
Madrid durante dos años y se le contrató en una empresa pública sin ir a trabajar. Durante estos años también se lanzó acusaciones de que el exsocialista contrató sus servicios como prostituta.Ábalos siempre negó tal extremo y apeló al respeto a quien fuera su pareja, en una vida paralela mientras este seguía casado con
Carolina Perles, de quien se divorció al ser cesado como miembro del Gobierno y del PSOE en el 2021. Pero en la primera sesión de hoy en el juicio que se va a celebrar durante un mes en el
Tribunal Supremo, su defensa ha dado un giro de guión inesperado. El mayor de sus problemas se llama
Víctor de Aldama, acusado como Ábalos y su exasesor
Koldo García, pero a diferencia de estos dos últimos, el empresario ha reconocido los sobornos a cambio de contratos de mascarillas en plena pandemia. Desmontar su versión es la única baza de los otros dos acusados y por eso atacaron a Rodríguez, que le tocaba declarar como testigo. “¿Fue usted usada por Aldama para captar a Ábalos?”, espetó el abogado del exministro.Lee tambiénLa mujer entró en la sala, se quitó las gafas y la mascarilla y se dispuso a declarar. Mantuvo una y otra vez que no conoce de nada a Aldama. “¿Cómo conoció a Ábalos?”; “¿ejerce usted la prostitución?”. La sala se quedó en silencio. Rodríguez no contestó hasta que intervino el abogado del
Partido Popular,
Alberto Durán, que ejerce la acusación popular, por considerar improcedente tal pregunta. Sin embargo, el presidente del tribunal,
Andrés Martínez Arrieta, permitió, con otros términos, proceder a la pregunta. “No”, respondió la joven. “Soy dentista y estoy colegiada”. “¿Y en el pasado?”, forzó el letrado. “Fui azafata de imagen”.Conoció a Ábalos en octubre del 2018, nada más ser nombrado ministro de Transportes. Fue en un viaje, con
Koldo García y otra chica, Melissa. A partir de ahí empezó a tener encuentros clandestinos. Se volvieron a ver en un piso de
Atocha, sobre el que ha hablado Aldama en alguna ocasión, un piso de “señoritas”, dijo el empresario, para el disfrute de algunos políticos y empresarios.A partir de ese momento, según Rodríguez, su relación se hizo pública, la conocía la gente del Ministerio, viajaba dos o tres veces al mes con Ábalos en sus viajes oficiales. Era su pareja aunque el minsitro estaba casado. Le prometió que se divorciaría pero cuando el PSOE ganó las elecciones del 2019 le comunicó que “socialmente” no podía divorciarse mientras fuera ministro.Fue entonces cuando ella rompió la relación. Hasta ese momento, Ábalos pagaba comidas, cenas, viajes y un piso en Plaza de España de más de 2.000 euros mensuales de alquiler. Le “regaló” la matrícula de la universidad, le regaló un teléfono de alta gama o pagó la operación del gato, entre otros gastos. Ella siempre dio por supuesto que todos esos gastos los pagaba Ábalos aunque los adelantase, normalmente,
Koldo García. “Al señor Ábalos no le he visto pagar nunca, ni el tabaco”.Durante el interrogatorio del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, explicó que se mudó al piso de Plaza de España porque “el señor Ábalos me sacó de la casa en la que estaba viviendo”. Ella accedió porque los planes como pareja era que Ábalos se divorciase y se fueran a vivir juntos. De hecho, compraron un gato.Por eso ella defendió que el ministro le sigió sufragando el piso hasta marzo del 2022, a pesar de acabar la relación en el 2019. “Se sintió culpable por dejarme colgada y me dijo que mientras estudiaba me podía quedar allí”, explicó. Ábalos la miraba, levantaba las cejas, cruzaba miradas con
Koldo García y no pudieron evitar risas sarcásticas.El señor Ábalos se sintió culpable por dejarme colgada”
Jéssica RodríguezÁbalos también le ayudó a tener un contrato de trabajo, para cotizar, aunque él sabía que no podría ir a trabajar por que estaba estudiando la carrera de odontología. “¿Ábalos estaba al tanto de que no iba a trabajar?”, preguntó el fiscal. “Sí claro”. El trabajo era en Ineco, empresa pública relacionada con Transportes. En esta misma empresa estaba Joseba García, hermano de Koldo. “Cuando entré a trabajar estaba a la espera de que Joseba me dijera qué tenía que hacer”, pero nunca le dijo nada. Así que nunca trabajó. Era el hermano de Koldo que le elaboraba los partes de trabajo. Ni siquiera ella se ocupaba porque muchas veces estaba de viaje con el ministro.Rodríguez le contaba todo al “señor Ábalos”, como se refirió a “José” durante su interrogatorio. Se llamaban a diario, en todo momento, se veían tres o cuatro veces a la semana, hacían viajes, Ábalos lo sabía “todo”.“¿Quién era Jéssica?”Y ese todo es que el piso lo pagaba Luis Alberto Escolano, socio de Aldama, aunque Rodríguez siempre pensó que el pagador último era Ábalos. Ésta reconoció que pensaba que igual Ábalos no hacía esos pagos desde su tarjeta para que no se enterase su mujer y de hecho relató que llegó a vender un coche y no dijo nada a su esposa para quedarse con el dinero.Todo esto explicó la joven mientras tocaba una cadena de oro que mantenía entrelazada entre los dedos. Jéssica acabó de declarar. Se puso las gafas de sol, la mascarilla y salió de la sala escoltada por dos personas, dispuesta a volver a su anonimato.En su turno, Escolano reconoció que él se encargó del piso de Plaza de España porque
Víctor de Aldama se lo pidió. El empresario relató lo tortuoso que fue tener a Rodríguez de inquilina. “No sabía para quien era hasta que después vi quien era Jéssica”, sostuvo. ¿Y quien era Jéssica?”, le preguntó el fiscal. “La novia del ministro”. Según Escolano, un día se encontró a Ábalos en el ascensor y ahí “lo entendí todo”.Escolano relató cómo Rodríguez era una “inconformista”, se empeñó en un piso qure todavía no estaba disponible y a pesar de que era más caro. “Se quejaba por todo”, lamentó. “Cuando me dijo Víctor que se acabó y que ya no pagaba más me dio una alegría, la verdad”, dijo con una risa nerviosa. Este “hasta aquí” que le dijo Aldama coincide con que Ábalos había sido cesado como ministro y secretario de Organización del PSOE.Escolano rememoró alguna anécdota.”Le gustaba fastidiar a Koldo. Me decía: 'voy a llamar a José y se va a cagar'. Le dije que dejara de molestar a la gente”, se rió.Testigo de juicios históricos: procés, 11-M, 17-A, Gürtel, Nòos o de los más sanguinarios etarras. Voy tras los casos de corrupción, de la política a lo empresarial y lo policial, para destapar todo tipo de abusos