Sin apenas margen para el aterrizaje,
Carlos Cuerpo ha debutado como vicepresidente primero del Gobierno en el
Senado ante un
Partido Popular que ha intentado aprovechar su primer cara a cara para situarle en el centro de la ofensiva política contra el Ejecutivo de
Pedro Sánchez, vinculándole con el caso de
José Luis Ábalos -cuyo juicio ha comenzado justo hoy- y cuestionando el impacto real de la bonanza macroeconómica. Cuerpo, por su parte, ha respondido con una estrategia nítida centrada en detallar una amplia batería de datos económicos para esquivar el choque directo y desarbolar la estrategia de los de
Génova.El estreno de Cuerpo ha tenido en la portavoz del PP en la Cámara Alta,
Alicia García, su primer examen político. La dirigente popular ha tratado de fijar desde el inicio un marco de continuidad entre etapas al advertirle de que “hereda el cargo” y también “la carga”, en alusión a las responsabilidades del Gobierno en plena tormenta política. En un discurso duro, ha llegado a preguntarle si “va a dedicarse como ella a proteger la corrupción” y le ha situado como “el escudo del sanchismo”. Es decir, como nuevo objetivo prioritario para los de
Alberto Núñez Feijóo.Lee tambiénEl momento más incisivo ha llegado al vincular su debut con la apertura del juicio al exministro
José Luis Ábalos: “Hoy debuta usted aquí como número 2 del Gobierno, el mismo día que se inicia el juicio del otro dos de Sánchez”. A partir de ahí, García ha insistido en que el nuevo vicepresidente no representa una renovación, sino una continuidad: “No ha venido a regenerar nada, ha venido a blindar a Sánchez”.Cuerpo ha evitado en todo momento ese terreno. En su primera respuesta ha agradecido el tono inicial de bienvenida para, acto seguido, lamentar la oportunidad perdida de abrir una nueva etapa de diálogo: “Espero que podamos tener también en esta cámara un tono constructivo, que es lo que esperan los ciudadanos”, ha señalado para apelar a la necesidad de colaboración parlamentaria.Sin aludir a Ábalos ni a las acusaciones, el ministro ha desplazado una y otra vez el foco hacia la economía, reivindicando como principal responsabilidad “garantizar la continuidad de un modelo de crecimiento económico” y su traducción en “beneficio para nuestros ciudadanos”.La senadora popular
Alicia García Borja Sánchez-Trillo / EFEEl nuevo vicepresidente primero ha redoblado la apuesta en su réplica final, donde ha insistido en el “liderazgo” de la economía española, con un crecimiento “al doble de la zona euro” y una creación de empleo que, ha subrayado, concentra “el 40% de los nuevos puestos en Europa”. Ha defendido además la compatibilidad de estos datos con la reducción de la desigualdad y la consolidación fiscal, dibujando un “círculo virtuoso” que, a su juicio, sostiene la evolución económica.Ese mismo tono se ha impuesto también en el segundo turno de la jornada. A preguntas del senador popular Alfonso Polanco, que ha denunciado una “subida fiscal encubierta” y ha cuestionado la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos pese al crecimiento del PIB, Cuerpo ha vuelto a replegarse en los datos para desmontar ese diagnóstico. El palentino ha tratado de resumir su intervención en la idea de que los españoles “trabajan más pero son más pobres”, en un contexto de inflación acumulada y aumento de la recaudación.“La remuneración real neta, teniendo en cuenta precios e impuestos, ha subido en este último periodo un 3,5% frente a un 1% en el periodo inmediatamente anterior”, ha sostenido.El PP certifica que, con su nombramiento como vicepresidente primero, Cuerpo se ha convertido en enemigo prioritario Frente a la acusación de aplicar “parches”, el ministro ha rechazado esa caracterización apelando a la serie histórica: “¿Estamos hablando de parches cuando estoy dando datos que hacen referencia a un periodo de siete años?”. En esa misma línea, ha subrayado que la mejora de los salarios reales ha ido acompañada de una reducción de la desigualdad y de un crecimiento de la renta de los hogares por encima de otras grandes economías occidentales.De este modo, Cuerpo ha saldado su debut como vicepresidente primero del Gobierno de
Pedro Sánchez sin entrar en el cuerpo a cuerpo que le proponía la oposición, parapetado en los datos y en un tono técnico. Una estrategia eficaz para el corto plazo, pero que le sitúa ya en el centro de una presión política que difícilmente dará tregua.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro