El Barça de
Xavi Pascual dejó de ser el Barça de
Xavi Pascual en un momento muy delicado, toda vez que perdió su hambre competitiva ante un
Panathinaikos que era rival directo y que le desgajó sin remisión. Paliza de sonrojo que deja a los azulgranas en tierra de nadie, entre playoff y play-in, o algo peor, ya con solo dos encuentros por disputar de la Euroliga.
Satoransky se atusaba el bigote,
Laprovittola perdía la mirada y
Juan Núñez arqueaba las cejas, los tres sentados al lado del banquillo, vestidos de calle, lesionados. Se le acumulan los bases en la rebotica al Barça, que frente al todopoderoso
Panathinaikos debió tirar del único que resiste en pie, un
Juani Marcos que cursa su primer año en la élite, suplente de suplente. Y aunque defensivamente imprimió su habitual intensidad, se encasquilló en el tiro.
Brizuela, un dos de manual, asumió por momentos la función de ordenar al equipo y repartir caramelos, pero no se salió con la suya. Un guirigay.De una pérdida de
Brizuela, precisamente, llegó el robo y mate de
Juancho Hernangómez, que ponía brillantina al baloncesto de
Osman, que juega tan bien con su cuerpo como con la pelota. Eso y las deficiencias del Barça bajo el poste, incapaz de frenar a los pívots corpulentos y de echar el lazo a esos bajitos locos que entran a canasta como Pedro por su casa, dieron con un desaguisado que Cale y Norris maquillaron con tres triples, un sprint para resurgir (23-27). Duró poco.A la falta de piezas del banquillo del Barça le respondió la profundidad de la plantilla griega, ya con el
Sloukas en el parquet, que tan fácil se marca una bandeja como un triple o da una asistencia estratosférica. Sí que pretendió el equipo azulgrana sobrevivir desde el extrarradio, con 24 de los primeros 36 puntos con triples. Poca cosa para un rival que activaba a
Juancho Hernangómez, Haye-Davis,
Nunn, Lessort... Aclarador 38-55 al entreacto.No mejoró el panorama para el Barça, alicaído por las bajas y desconectado del juego, por más que Punter y Parra derrocharan orgullo. El
Panathinaikos se relamía ante un rival descosido, con
Sloukas,
Osman y
Nunn como sospechosos habituales. Así, los azulgranas se quedaron en 11 raquíticos puntos en el tercer cuarto y bajaron los hombros y la cabeza para que pasara rápido el horror. Pero se le hizo más digerible porque el
Panathinaikos dejó de competir, ya ganador, ya que pasó del 61-93 al 79-93. Una derrota, en cualquier caso, fatal.El Olympiacos, también griego, resquebrajó al Real Madrid (102-88) y defendió su condición de líder ante el acoso del aspirante, siempre con Dorsey (37 puntos) y Vezenkov (26) como martillos. Pero el que sí que levantó el vuelo ante el Olimpia de Milán (102-96) fue el Valencia, que se codea con la crema de la crema, a solo un peldaño del Olympiacos, más cerca ya de quedar en el top 4.