Actualizado Martes, 7 abril 2026 - 23:29Un acto de fe no atiende a la raz�n ni a la realidad. El Madrid es uno en s� mismo, tantas veces resucitado que no creer, entre su gente, es pecado. Anatema. Ahora lo necesita m�s que nunca, despu�s de sufrir la potencia ajena y su propia impotencia. El resultado es malo, muy malo, ante un rival que forma parte de la misma aristocracia que el Madrid. La realidad, sin embargo, es que pudo ser peor, mucho peor, y que el Bayern perdi� la oportunidad de clavar la tapa del ata�d de su rival en el propio Bernab�u. El gol de Mbapp�, en cambio, lleg� como lo hace el soplo de la respiraci�n asistida. En M�nich, la pr�xima semana, necesitar� m�s que el milagro de la resurrecci�n, tambi�n todos los panes y los peces que no encontr� sobre la hierba del Bernab�u.Perder y no sentirse perdido resume las sensaciones con las que acab� el Madrid, tan vulnerable como poderoso en la reacci�n. Son los intangibles a los que debe aferrarse, porque son los que el Bayern teme. Lo tangible, el resultado, es una losa frente a un adversario que gan� y calcul�, sostenido por un arsenal que, hoy, no tiene el Madrid. Es duro decirlo pero es lo cierto. En el Allianz tiene el Bayern que tomar una decisi�n. En el c�lculo puede estar su trampa. El Madrid ya no tiene nada en qu� pensar, s�lo creer. La fe es, hoy, su argumento.Un Bayern calculadorEntre los hombres y las intenciones hab�a una diferencia. Kompany lo puso todo, pero no se pusieron como siempre. El Bayern sali� a dominar, con posesiones largu�simas, como si la pelota recorriera de un lado a otro los pasillos de un laberinto. En cambio, no sali� a fuego, con esa verticalidad que inclina los estadios de Alemania hasta que el Madrid, herido, dejara el rastro de la sangre sobre la hierba. La raz�n no era el respeto, ni el peso del escenario. Era el temor a encontrarse sueltos a Vinicius y Mbapp� en mitad de la pradera, como guepardos. Especialmente al primero, del que no tiene buen recuerdo desde que abri� en canal el Allianz. A ese recuerdo debe aferrarse el Madrid. Mbapp� es el gol, sin duda, pero el desequilibro es Vini. El problema es que es tan capaz de desequilibrar hacia afuera como desequilibrarse hacia adentro. Que estos d�as pase por el sill�n gris de Arbeloa.El Bayern tiene a su Vini en Olise. El franc�s, de 24 a�os, es un futbolista al que se espera hace tiempo. Avanza del mismo modo que se despliega un l�tigo. Lo buscaron sus compa�eros continuamente, enfrentado a un duelo clave frente a Carreras. No basta un defensa frente a un jugador semejante. Son necesarias las ayudas, como ante Vinicius.Olise, en el Bernab�u.OSCAR DEL POZOAFPEl Madrid detect� el peligro, pero el Bayern es como una baraja con cartas marcadas. Ni Kane y Luis D�az hab�an entrado apenas en juego, pero aparecieron como en un baile de m�scaras tras un error de Vinicius en un pase. Kane y Gnabry combinaron para habilitar a Luis D�az, que cruz� sobre Lunin.Ese error que tanto quer�a evitar el Bayern, las p�rdidas mortales, lo cometi� el Madrid ante un rival que se parece mucho al conjunto blanco, pero en un proyecto muy maduro, no improvisado. La era de Kompany y la miniera de Arbeloa no tienen nada que ver y la diferencia no est� s�lo en los banquillos, tambi�n en el palco.A un error le sucedi� otro, esta vez de Carreras, sorprendido por Pavlovic, y el resto result� demasiado f�cil ante una defensa desguarnecida. Olise tuvo tiempo de controlar y mirar y Kane podr�a haberse echado un pitillo. Mir� y coloc� el bal�n donde quiso. Un hecho especialmente grave, puesto que llegaba inmediatamente despu�s del descanso, en el que se supone que Arbeloa debi� comprimir m�s a los suyos. Al contrario, Vinicius no aprovech� el regalo de Upamecano.Bellingham, al finalInicialmente, el t�cnico del Madrid hab�a tomado decisiones consecuentes, como fue la de dejar en el banco a Bellingham para mantener a Thiago Pitarch y G�ler. El ingl�s no estaba en la forma necesaria, aunque hay cosas dif�ciles de argumentar con tanto viento en contra, hoy una tempestad. Cuando entr� Bellingham por el jugador de la cantera, se�alado por un error en el �rea nada m�s empezar, el Bayern estaba al acecho con un Olise ya en modo figura. El ingl�s entr� en el momento de la efervescencia y lanz� a Mbapp�, que cruz� para forzar la mejor intervenci�n de Neuer.No fue la �nica. A sus 40 a�os, y pese a la inactividad reciente, el portero alem�n se despleg� como dos de 20, un par de veces ante disparos del franc�s y en un mano a mano ganado a Vinicius. S�lo una vez pudo superarlo Mbapp�, gracias a esos pases medidos de Trent. Un soplo de vida, y mientras hay vida lo siguiente es m�s cierto si es que hablamos del Madrid.