Actualizado Martes, 7 abril 2026 - 22:55Entraron juntos, pero esta vez era distinta. Como siempre, Jos� Luis �balos iba primero. Muy delgado, sonri� a la funcionaria que lo recib�a en la puerta del sal�n de plenos. Unos pasos m�s atr�s, su escudero, Koldo Garc�a Izaguirre, lleg� como enfurru�ado, con pelo a rebosar. Qu� iron�a. Unidos en tantas batallas y en tantas noches de desenfreno, ahora comparten banquillo, pierna con pierna, reci�n salidos de la c�rcel de
Soto del Real, en el
Tribunal Supremo. Y all� permanecieron inm�viles durante buena parte de la primera sesi�n del caso Mascarillas, sin apenas mirarse. A veces �balos se pon�a las gafas como para apuntar algo, pero se las quitaba al instante y no apuntaba nada. Con los dedos pegados a las sienes, Koldo se cubr�a la cara.Los primeros platos fueron tensos. Ay, la familia. V�ctor Manuel �balos apareci� como un calco de su padre antes de la gloria y el martirio. Dej� para la historia su explicaci�n de que �caf� no era una palabra en clave sino aut�ntico caf� colombiano. No debi� de ser un buen trago: al marcharse busc� la aprobaci�n paterna, cosa que logr� a la segunda, cuando �balos asinti� levemente mientras bajaba los p�rpados muy lento. Pareci� El Padrino versi�n berlanguiana.Luego habl� el hermano de Koldo,
Joseba, otra r�plica pero sin barba. Afable, sencillote, dio mil veces las gracias. Ex sindicalista de
UGT en el �rea de seguridad, portador de sobres en efectivo, asiduo a la Rep�blica Dominicana,
Joseba defini� bien la est�tica y la �tica de la fauna circundante en el orgullo con el que proclam�: �Yo jam�s he abierto un sobre, �jam�s!�.
Joseba ayudaba a J�sica Rodr�guez a completar los partes del trabajo que nunca realiz� en
Ineco y le explicaba c�mo acogerse al teletrabajo o c�mo hacerse con los cheques Gourmet. Fueron momentos m�gicos.Aunque el plato fuerte era ella. Su �casita de novios� pagada por la trama �balos-Koldo-Aldama y elegida a capricho; su decepci�n con el ministro, que no se divorciaba; sus audios desesperada por quedarse sin �un pu�etero sitio donde plantar el culo�; sus viajes con �Jose�... Su calvario por descuidar los partes -a J�sica le gusta �hacer todo perfecto�- y por que este martes nadie en el Supremo le ofreciera �ni una botella de agua�.Es la misma Justicia fr�a e implacable que s�lo la mostr� de espaldas ante las c�maras de prensa. La misma que, por boca de Andr�s Mart�nez Arrieta, se ofendi� cuando el abogado de �balos le pregunt� si era prostituta. Ella lo neg�: es dentista y antes era �azafata de imagen�. Fue una pregunta interesada, s�, pero penalmente pertinente, y la incomodidad que gener�, una prueba de la infantilizaci�n que nos rodea. �No se pod�a nombrar al elefante en la sala!Con J�sica fue muy cruel Luis Alberto Escolano, el empresario que pag� el alquiler de la Plaza de Espa�a. �Me llamaba 20.000 veces�, �a la una y media de la ma�ana�, quej�ndose del congelador, el diferencial, el aire acondicionado. As� que cuando su socio Aldama le orden� dejar de pagar, �l estaba �encantado�. Se mor�a de la risa. �Esta se�orita era un problema para m��. �Pod�a costarle el divorcio!Entre reprimenda y reprimenda del presidente a Leticia de la Hoz, la letrada de Koldo, cercana al PSOE y exasperante incluso para el salom�nico Arrieta, la tarde acogi� la anatom�a de un enchufe. Fue elocuente la respuesta final de Virginia Barbancho, jefa de Tragsatec: �A lo mejor si pongo las cosas [sus sospechas] por escrito, tal vez el traslado que pido no me lo dan...�.Aldama, con el traje apretado, la camisa impoluta y la forma f�sica que s�lo proporciona la libertad, no pareci� pasarlo mal. Un polic�a lo separaba, en el banquillo, de �balos y Koldo. El fresco La Ley triunfando sobre el mal, de Marceliano Santa Mar�a, parec�a observarlos desde la b�veda. La figura que con dos caballos blancos vence al robo, la violaci�n y el vicio es la Justicia: una diosa.