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TUE · 2026-04-07 · 20:43 GMTBRIEF NSR-2026-0407-57385
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NSR-2026-0407-57385News Report·ES·Human Interest

La pesadilla de Reme, cuya inquiokupa convirtió su vivienda en un narcopiso: "Tenía un plato lleno de cocaína al alcance de su hijo de cinco años"

Reme, una mujer de San Sebastián de los Reyes, alquiló su vivienda a María en enero de 2023, pero la inquilina convirtió el piso en un narcopiso. Constantemente entraban hombres a comprar y consumir drogas, incluso con un niño de cinco años presente.

Daniel SomolinosEl MundoFiled 2026-04-07 · 20:43 GMTLean · Center-RightRead · 4 min
La pesadilla de Reme, cuya inquiokupa convirtió su vivienda en un narcopiso: "Tenía un plato lleno de cocaína al alcance de su hijo de cinco años"
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Reme, una mujer de San Sebastián de los Reyes, alquiló su vivienda a María en enero de 2023, pero la inquilina convirtió el piso en un narcopiso. Constantemente entraban hombres a comprar y consumir drogas, incluso con un niño de cinco años presente. Reme, alertada por los vecinos y el impago del alquiler, intentó rescindir el contrato, pero María se negó a irse. Tras más de un año de lucha, Reme recuperó su vivienda, encontrándola destrozada y con restos de drogas, incluyendo un plato de cocaína al alcance del niño. La arrendataria había dejado de pagar el alquiler poco después de que Reme le pidiera que se fuera.

Confidence 0.90Sources 1Claims 5Entities 4
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Model · rule-based
Framing
Human Interest
Legal & Judicial
Tone
Mixed Tone
AI-assessed
CalmNeutralAlarmist
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Factual
LowHigh
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1
Limited
FewMany
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Key claims

5 extracted
01

Reme managed to recover her property after more than a year of struggle.

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02

Reme rented her house to Maria, a 26-year-old Paraguayan, for 850 euros per month.

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03

Reme found a plate full of cocaine in a kitchen cabinet, accessible to a five-year-old child.

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The tenant turned the property into a drug den, with people buying and consuming drugs there.

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Neighbors complained about parties with loud music, fights, and arguments.

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Full report

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La puerta de la vivienda de Reme no paraba de abrirse. Al poco de alquil�rsela a Mar�a, paraguaya de 26 a�os, una romer�a de hombres comenz� a atravesarla con asiduidad "a cualquier hora del d�a". Algunos de ellos, con el tiempo, llegaron a tener copias de sus llaves. Dentro encontraban un oasis donde poder "comprar y consumir" todo tipo de sustancias. Y en ocasiones, incluso, acababan tirando las papelinas por la ventana. Aquella vivienda, a escasos 100 metros de la plaza de toros de San Sebasti�n de los Reyes, no tard� en convertirse en "un narcopiso", tal y como denuncia. Y todo ello, con un ni�o de cinco a�os viviendo en el interior.Reme, que camina apoyada en un bast�n por una displasia de cadera, a�n resopla al recordarlo. Hace unos d�as ha logrado recuperar su inmueble tras m�s de un a�o de lucha y desgaste emocional. "Psicol�gicamente sigo regular...", arranca, a�n nerviosa. Cuando pudo volver a entrar, se ech� a llorar al ver el estado de su casa. Paredes y techos descorchados; muebles y electrodom�sticos destrozados; basura amontonada en cada rinc�n... Aunque lo peor no se ve�a a simple vista. "Encontramos un plato lleno de coca�na guardado en un mueble bajo de la cocina... Si el ni�o, de unos cinco a�os, lo toca y luego se lo lleva a la boca... Te lo has cargado". Sobre el polvo blanco hab�a una tarjeta de transporte madrile�a y dos turulos, uno hecho con un billete y otro con un ticket, con los que poder esnifar. Por el suelo de las distintas estancias tambi�n encontraron "restos de hach�s".Plato con coca�na y un par de 'turulos' guardado en un armario de la cocina.E. M.La historia entre arrendadora y arrendataria comenz� en enero de 2025, cuando firmaron el contrato a raz�n de 850 euros al mes. Mar�a trabajaba en una residencia de ancianos y era compa�era de trabajo de una amiga de Reme, lo que le dio a �sta algo de seguridad. Pero los problemas no tardaron en aflorar. Las mensualidades llegaban incompletas y, cada noche, los vecinos cercanos ten�an que llamarle la atenci�n debido a "las fiestas que montaba con la m�sica a todo volumen". Am�n de los "golpes, gritos y broncas".Nerviosa por el malestar del resto de residentes, que le llegaron a enviar una carta por escrito transmiti�ndole sus quejas, en abril pidi� a su inquilina que se fuera. Solo llevaba tres meses, por lo que �sta no se lo tom� bien. "Me dijo que no la pod�a echar, que hab�a un contrato... y que no se pensaba ir". Acto seguido, recuerda Reme, dej� de pagar.Durante aquella conversaci�n en el rellano, la casera observ� a varias personas movi�ndose por su casa. "Unos primos venezolanos que estaban de visita", le dijo Mar�a. Pronto descubri� que eran otros inquilinos a los que la paraguaya hab�a subarrendado una habitaci�n peque�a, con condiciones: �nicamente pod�an usar el ba�o y la cocina, pero en ning�n momento el sal�n. Ese dinero tampoco lleg� al bolsillo de la propietaria leg�tima.Aquel matrimonio venezolano acabar�a durmiendo con un aparato de aire acondicionado bloqueando la puerta de su cuarto por dentro. "Estaban aterrados por la gente que iba... Les hab�an llegado a robar", apunta Reme. Antes de salir despavoridos de aquella casa, le contaron a la leg�tima propietaria una noche en la que tuvieron que intervenir. "Mi inquiokupa se hab�a metido con tres hombres en su habitaci�n... Su hijo empez� a golpear la puerta intentando entrar mientras ella le llamaba 'cabr�n' y le gritaba que se quedara fuera. Esta pareja me dijo que cogieron al ni�o y lo metieron en su dormitorio; lo intentaban proteger".El techo del ba�o.Los habitantes de este edificio no sab�an qu� m�s hacer. La Polic�a ya hab�a acudido en m�s de una ocasi�n, pero ten�a las manos atadas. Y, mientras, ve�an a Mar�a "bajar al portal en pijama y descalza a atender a algunos compradores". De ah� que Reme recurriera a Rogelio G�mez, presidente de la empresa de desalojos OPS2, quien consigui� que entrase en raz�n y decidiera irse, no sin antes amenazarla con avisar a Servicios Sociales por la falta de atenci�n hacia su hijo.G�mez cuenta que, adem�s de esta historia de drogas y okupaci�n, exist�a una orden de alejamiento de ella hacia su ex pareja y padre del ni�o. �ste hab�a denunciado a Mar�a por malos tratos. En un v�deo al que ha tenido acceso este diario se puede ver a la paraguaya maltrat�ndose f�sicamente. Asimismo, se escucha la voz de su ex diciendo: "Ella se est� haciendo da�o y luego dice que soy yo el que la toco... Se arranca el pelo y todo".El mediador tambi�n recuerda que, cuando consigui� que la inquiokupa saliera de la casa, algunos residentes que hab�an estado un a�o aguantando sus ruidos "quisieron ir a por ella". "La tuve que proteger porque si no la linchaban", cuenta G�mez, quien para facilitarle la salida, y pensando sobre todo en el ni�o, le dio 500 euros.El piso de Reme, tras el cambio de cerradura, est� siendo actualmente rehabilitado y conf�a en pronto ponerlo, de nuevo, en alquiler: "Yo estoy de baja, cobrando poco... Ese dinero es el que me ayuda a subsistir".
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Entities

4 identified
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Keywords & salience

9 terms
narcopiso
1.00
cocaína
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inquiokupa
0.80
drogas
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vivienda
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consumo de drogas
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menor de edad
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problemas vecinales
0.50
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