Alberto Martínez
Madrid 07/04/2026 23:10 Actualizado a 08/04/2026 07:51 Y sonó el himno en el cubierto Bernabéu después del pitido final de
Michael Oliver. Los aficionados desfilaron en silencio, los futbolistas del
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Madrid se quedaron de brazos cruzados mientras que unos pocos se dirigieron a los vestuarios. Esa pudo ser la estampa del último gran partido del curso en el
Santiago Bernabéu después de 1-2 del Bayern München, vitoreado por los 4.200 espectadores que animaron en cada minuto desde el último anfiteatro. Esta vez no hubo remontadas, ni épicas; y eso que los de
Arbeloa estuvieron tan cerca de irse con 2-2 a la vuelta como de despedirse con un 1-3 ante un Bayern que fue mejor a los puntos.Si a media tarde cayó un aguacero en la capital, que hizo a más de uno volver a casa a cambiarse de ropa y llegar justo, a las 21:00 el torrente era el rojo del Bayern. Empezaron fuerte los de
Kompany, que juegan de memoria y tienen en la banda derecha a uno de aquellos futbolistas imparables que salen como los tréboles de cuatro hojas.
Michael Olise fue un peligro constante, por fuera y por dentro, lanzando y asistiendo. Otra producción más del fútbol francés. En cambio, fue su compatriota
Upamecano quien pudo adelantar a los bávaros. Una jugada ensayada lo dejó solo sin portero, pero no coordinó el remate con la derecha y el balón se perdió en el aire. Se mascaba el 0-1.Ordenados por
Kimmich, el disco duro del Bayern, metieron al
Madrid atrás a base de acumular pases y jugar por dentro, con Gnabry y Kane como terceros hombres. Pero cuanto más metros tienen los de
Arbeloa para correr más peligrosos son. De una tacada tuvieron el 1-0 en tres acciones claras. Neuer le sacó un tiro a bocajarro a Mbappé en el minuto 16. Repitió el meta con Vinícius dos minutos después y en el 26’, cuando su lanzamiento mordido se envenenaba.
Arbeloa decidió dejar en el banquillo a Militao y Bellingham para repetir con Huijsen y Güler, participativo e imprescindible en este equipo para que alguien le ponga pausa.Cuando reinaba la igualdad, Gnabry conectó con Kane y este filtró un pase gourmet a Luis Díaz, que pasó de puntillas hasta ese minuto 41 en el que batió a un Lunin que no fue Courtois.Una puñalada es un rasguño para el
Madrid, pero todo se le desmoronó a los 22 segundos. Eso es lo que le duró el empuje por remontarle al Bayern y lo que tardó en colocarse contra las cuerdas en una Champions en la que ha hipotecado toda la temporada. Con 0-1, la comunión del Bernabéu con su equipo era total. Pero el olor a épica y pólvora se evaporó rápidamente. Lo que tardaron los de Vincent Company en recuperar el balón, entregárselo a Olise y asistir a un Kane que batió a Lunin con un potente disparo desde fuera del área. Llegaba renqueante el inglés, pero fue un Cid ante el equipo de Kylian Mbappé y Vinícius (0-2), que de nuevo escuchó el runrún de la grada, desacertado todo el partido y víctima de un gigantesco Neuer a sus 40 años.Con el 0-2, todo parecía decidido. El
Madrid no daba pie con bola y el Bayern llegaba al área de Lunin con facilidad. El tercero de los alemanes pudo llegar en un remate de Kane y en los centros de Olise mientras los de
Arbeloa, que dio entrada a Bellingham, decidieron abonarse al caos, donde saben ordenarse.El partido se convirtió en un toma y daca, oleadas de ataques. El Bayern pecó de no saber dormir el partido y le dio vida al
Madrid. Neuer le sacó otra a Mbappé pero no pudo hacer nada para evitar el 1-2 después de un excelso centro al segundo palo de Trent, asistente por naturaleza. El toque de corneta regresó al Bernabéu. La grada entendió que el 2-2 era posible, que la moneda volvería a caer de cara, y a punto estuvo de conseguirlo. Vinícius perdonó ante Nueuer y el segundo tiro lo desbarató el meta, un gigante. El Bayern, en cambio, se mantuvo de pie y lo celebró por todo lo alto. Lo tiene medio hecho. Pero las estadísticas no dieron tan inferior a un
Madrid que remató lo mismo (20) y que la próxima semana sabe que sobre el Allianz Arena se juega toda la temporada.