No deja de crecer el interés por el brillo capilar, así como la oferta de champús, mascarillas, sérums o aceites que lo prometen. Según la empresa de consultoría global
Future Market Insights, el mercado de productos y tratamientos para potenciarlo experimentará un fuerte crecimiento en la próxima década, impulsado por la creciente concienciación sobre la salud capilar y la popularidad de los resultados profesionales en casa. Se estima que a nivel global este segmento alcanzará los 3.280 millones de euros en 2035, con una tasa de crecimiento anual del 6,8%.Aunque más allá de tendencias y cifras se impone una pregunta: por qué brilla o deja de brillar el pelo. La respuesta es ciencia y efectos ópticos. “Depende de cómo se refleja la luz sobre su superficie”, explica la doctora
Alba Gómez, directora del área científica y de la unidad de Medicina Capilar de
IMR. Cuando las escamas cuticulares están planas, bien adheridas y alineadas de forma uniforme, la luz se refleja como en un espejo, generando un brillo visible. En cambio, como señala la doctora
Antonella Tosti, profesora de Dermatología y Cirugía Cutánea en la Universidad de Miami, experta en tricología y miembro del Consejo Asesor de Dermatología de
DS Labs: “Cuando la cutícula está levantada, astillada o erosionada, aumenta la dispersión de la luz y el cabello pierde luminosidad”. Además, el brillo del pelo está directamente relacionado con el estado de la fibra capilar. Según Tosti, su apariencia depende principalmente de cinco factores: la integridad y suavidad de la cutícula, la película lipídica superficial (distribución del sebo), la porosidad de la fibra capilar, la ausencia de residuos acumulados de forma irregular y la alineación de la fibra o geometría del tallo. Cuando estos elementos están equilibrados, la superficie del cabello es más uniforme y refleja mejor la luz.Tiempo y formaLa falta de brillo puede ser también uno de los signos del envejecimiento capilar. “Con los años se producen cambios en el diámetro del cabello, disminuye la producción de sebo y la fibra acumula daño estructural. El resultado es un aspecto más seco y con menos reflejo”, explica la doctora
Anaya Fernández, tricóloga de
Demya Madrid y directora médico de Bojanini Experts. Sin embargo,
Eduardo Laborda, formador de
Keune, asegura: “Con una buena terapia aconsejada por el estilista, podemos devolver y mantener fácilmente el brillo de la juventud”. Eso sí, como el brillo varía según las características del cabello, variará cuando aparezcan las canas: “El pelo canoso refleja la luz de forma diferente, una parte se absorbe y no se refleja”, explica Victoria Jareño, responsable de formación de Yves Rocher España. Esto se debe a que la cana suele presentar una cutícula más gruesa y rígida, mayor porosidad y textura más áspera. Además, al carecer de melanina —responsable del color— cambia la percepción óptica del brillo. Porque el color también influye. Los cabellos oscuros suelen percibirse más brillantes al reflejar la luz con mayor intensidad, mientras que en los tonos rubios el reflejo resulta más suave y difuso.Algo similar sucede con el cabello rizado. Sus curvas y espirales dificultan que la luz se refleje de manera uniforme, lo que hace que el brillo se perciba de forma más difusa. Porque el fulgor de la melena es también cuestión de geometría, como sintetiza Laura Zamfir, bioquímica y asesora médica de Olistic: “El cabello liso suele parecer más brillante porque su superficie uniforme refleja mejor la luz y facilita la distribución de los aceites naturales; el cabello ondulado dispersa parcialmente la luz debido a su forma helicoidal, generando un brillo intermedio; mientras que el cabello rizado o afro muestra un brillo más difuso porque sus espirales dispersan la luz y dificultan la distribución del sebo, lo que favorece la sequedad”.Hábitos que apagan y enciendenAl igual que ocurre con la piel, el mantenimiento adecuado del cabello favorece su aspecto luminoso. Para ello, los expertos como Jareño recomiendan una rutina centrada en la protección de la cutícula: “Cortar las puntas dañadas, porque cuando la fibra está deteriorada el brillo no se recupera; aplicar mascarillas nutritivas o reparadoras una o dos veces por semana para tratar la fibra en profundidad; usar siempre acondicionador, incluso el mismo día que se aplica mascarilla, para sellar la cutícula y proteger la fibra; utilizar vinagres de aclarado, que aportan luminosidad inmediata al mejorar el reflejo de la luz, y finalizar el lavado con agua templada o fría, lo que potencia el efecto glossy”. El objetivo de todos estos gestos es suavizar la superficie del cabello para mejorar su capacidad de reflexión.Por otro lado, existen hábitos que deterioran progresivamente la estructura del cabello y que reducen la luminosidad: los tintes, decoloraciones o cambios de textura frecuentes, porque el daño oxidativo altera la arquitectura de la cutícula y el córtex; la radiación solar que degrada proteínas y lípidos del cabello; lavarlo con agua muy caliente, porque se elimina la película lipídica protectora; utilizar champús con tensioactivos agresivos que resecan la fibra; el uso excesivo de herramientas térmicas por encima de los 180 grados, que levantan la cutícula y deshidratan el córtex; o el cepillado agresivo y la fricción continuada, que provocan microdaños en la superficie.Cuando no es posible evitar factores externos, los especialistas aconsejan reducir su impacto para minimizar el daño huyendo de las temperaturas altas al secar o hacerlo siempre utilizando primero un protector término. No cepillar el cabello cuando esté húmedo o protegerlo del sol con sombreros y productos específicos son otras recomendaciones en las que coinciden los expertos. En definitiva, como resume la doctora
Alba Gómez, se trata de minimizar las agresiones a la cutícula. Cuando el cabello ya está deteriorado, pueden emplearse dispositivos restauradores que utilizan vapor de agua para sellar y alinear la fibra capilar. También ayudan los cosméticos hidratantes con lípidos, como acondicionadores y mascarillas que refuerzan la superficie del cabello.La nutrición desempeña un papel en la calidad del cabello, aunque de forma indirecta. En personas sanas con una dieta equilibrada, los suplementos específicos para aportar brillo no suelen marcar una diferencia significativa. “Una alimentación rica en proteínas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B favorece una fibra capilar más fuerte y de mejor calidad”, explica la doctora
Anaya Fernández. Por el contrario, las deficiencias nutricionales pueden afectar la proliferación de queratinocitos en la matriz del cabello, generando fibras menos resistentes. Sin embargo, aclara
Antonella Tosti, la nutrición no aporta brillo de forma directa: lo que hace es mejorar la calidad estructural del cabello, lo que indirectamente favorecerá su aspecto.Más allá del peloLa obsesión por el brillo es transversal para todas las secciones de la cosmética y palabras como glow o luminoso se expanden por todo tipo de productos. Del maquillaje que aporta luz a los productos de tratamiento que potencian la luminosidad o la hidratación naturales de la piel: