Cuando
Carlos Alberto ayudó a su mujer,
Yorladis, a subir los últimos peldaños de la escalera que conducía al ático, el agua sucia les llevaba la delantera. Con ellos estaba
Carmen, una anciana a la que
Yorladis cuidaba desde hacía meses. En las plantas inferiores de aquella vivienda el nivel del agua superaba los dos metros y medio. En cuestión de minutos, la riada de la
DANA traspasó con violencia la intimidad de miles de hogares como este. El programa Sumando Energías por
Valencia de
Fundación Naturgy actúa directamente sobre esta herida, en el corazón de casas como la de Carlos y
Yorladis, que quedaron completamente destrozadas por el barro.El presentimiento que salvó una vidaCarlos está plantado en el patio interior de su domicilio, una casa a pie de calle en
Paiporta, a escasos metros del barranco del Poyo. Observa el trabajo de dos albañiles que esta mañana cambian las puertas y ventanas que la
DANA destrozó. Su mirada parece viajar un año atrás, hasta el momento exacto en que precedió a la catástrofe. “Tuve un presentimiento. Mi mujer me llamó y me dijo que el barranco se había desbordado”, relata Carlos. El agua entraba ya con fuerza por las calles. “No dudé”, continúa. “Dejé a mis hijos y a mi suegro con la vecina de arriba y salí en busca de mi mujer y de
Carmen”.Carlos y
Yorladis, el matrimonio que salvó a
Carmen, quienes vuelven a recuperar su hogar más de un año después de la DANANolichCarlos tomó esta decisión en los instantes previos al desastre total. Fueron minutos. El tiempo que tardó en recorrer los escasos 300 metros que separan su hogar de la vivienda de
Carmen; una casa robusta, con tres alturas y portones de madera tallada, que el agua traspasó como si fueran el umbral de una casa de muñecas.Cuando Carlos cruzó aquellas puertas,
Yorladis intentaba subir a la anciana al ático. “Mi mujer tiene un corazón que nunca le hubiera permitido dejar a la abuelita para ponerse a salvo”, explica Carlos. Pero “la abuelita decía que no podía subir. Yo le dije que sí que podíamos. Y con esa berraquera (valentía, entusiasmo) que tenemos los colombianos, subimos a la abuela hasta el ático, donde pasamos la noche”. Un refugio nacido de la gratitudCarlos Alberto y
Yorladis salvaron la vida de
Carmen, pero a la mañana siguiente, cuando regresaron a su casa vieron su hogar completamente arrasado. “Solo había barro”, recuerda Carlos. Pero la valentía de esta pareja no cayó en saco roto. La familia de
Carmen, conmovida por su actuación, les cedió una vivienda mientras arreglaban la suya. “Nuestros padres nos enseñaron que si tú ayudas, esa ayuda te va a regresar”, añade Carlos.Carlos, en su casa de
Paiporta, observa cómo los albañiles cambian las puertas y ventanas que la
DANA destrozóNolichUna generosidad circularEsta es la historia de una generosidad circular en la que
Fundación Naturgy también ha jugado un papel fundamental. “Cuando bajó el agua, lo que encontramos era realmente como un escenario de guerra”, relata Ana Sena, presidenta de la asociación Anem Endavant, que colabora con
Fundación Naturgy en la rehabilitación de los hogares de familias como la de Carlos y
Yorladis. Ana convirtió su asociación en un radar para detectar sobre el terreno las necesidades de muchísimas personas que, de otra forma, habrían pasado desapercibidas: “Son familias que tienen un techo, pero que viven entre muros empapados, sin cristales y sin servicios básicos”, explica.La asociación de Ana actúa como vínculo entre el territorio y la ayuda real. “Para nosotros, la ayuda de
Fundación Naturgy ha sido un maná”, afirma Ana con contundencia. “En un momento donde no hay mano de obra disponible, ellos han traído agilidad. Vienen, valoran y directamente ponen los medios sin pedir nada más, permitiendo que las obras avancen de verdad”.
Carlos Alberto, Ana Sena (presidenta de la asociación 'Anem Endavant') y Macarena Sánchez (Proyectos Sociales e Internacional de
Fundación Naturgy)NolichEl martilleo de la esperanzaCarlos continúa parado delante de los albañiles. Observa cómo rematan una puerta y, cuando se gira, ve a
Yorladis y a su hijo pequeño repasar con la mirada el marco de la ventana recién puesta. No es una simple obra de carpintería; de alguna forma esa puerta y las ventanas funcionan también como una barrera definitiva contra el recuerdo de la riada. Son un cierre energético; el punto y final a la
DANA en este hogar. “El trabajo que están haciendo ahora mismo es para que podamos volver a tener una vida normal”.Sumando Energías por ValenciaEl calor de la reconstrucción socialEl eje de Personas del programa Sumando Energías por
Valencia de
Fundación Naturgy se centra en combatir la vulnerabilidad energética agravada por la catástrofe. La intervención busca devolver la habitabilidad y el confort térmico a las familias que han perdido sus suministros básicos o cuyos hogares han quedado desprotegidos frente a las inclemencias del tiempo.El programa contempla la rehabilitación, realización de auditorías y reemplazo de equipos en unas 600 viviendas afectadas, asegurando que los electrodomésticos y sistemas de calefacción sean eficientes y seguros. Además, se realizan instalaciones solares en alrededor de 15 centros de atención ciudadana y social, permitiendo que estas entidades reduzcan sus costes operativos y puedan reinvertir ese ahorro en la atención directa a los damnificados por la
DANA. Se trata, en definitiva, de utilizar la energía como un motor de dignidad y resiliencia para toda la comunidad.