Llevan años quejándose del abandono municipal que les resta calidad de vida. La isla de
Nueva Tabarca pertenece al municipio de
Alicante y su escaso censo -alrededor de 70 vecinos- sufre las consecuencias del aislamiento marítimo que la separa de la península y la paradójica proximidad a un litoral que en temporada alta envía miles de turistas a invadir el escaso suelo disponible.En vista de que sus recurrentes quejas no ofrecen resultados, y de que los bien intencionados planes que la administración local tiene para ellos avanzan con burocrática lentitud, el sábado pasado decidieron en asamblea iniciar los trámites para convertirse en la octava entidad local menor de la
Comunitat Valenciana, un trámite legal que no significa la independencia respecto al municipio original, pero dotaría a los isleños de un poder del que ahora carecen, el de administrar directamente un presupuesto propio con el que atender de forma adecuada unas necesidades que ahora no lo están.Sería la octava entidad local menor de la Comunitat ValencianaLa presidenta de la
Asociación de Vecinos de Tabarca Isla Plana, Carmen Martí, explicó ayer que están “en su derecho” de llevar adelante esta iniciativa, que “ha sido una bomba entre los vecinos”. Entre los trámites que han iniciado, asesorados por los abogados de la asociación, está la presentación de las firmas de los vecinos de la isla, que debe ser de la mitad más uno, mientras que ellos han conseguido que 33 de los 59 den su visto bueno.La Ley del Régimen Local de la
Comunitat Valenciana recoge que las entidades locales menores son aquellos núcleos de población separados territorialmente del municipio al que pertenecen y que, teniendo características peculiares, se constituyan como tales. Ello les otorga una personalidad y capacidad jurídica plena para el ejercicio de sus competencias, que podrán ser propias o delegadas. de culminar ese proceso,
Nueva Tabarca sería la octava, sumándose a una lista que forman,
La Llosa de Camacho (Alcalalí);
La Xara (Dénia);
Jesús Pobre (Dénia);
Ballestar (La Pobla de Benifassà);
La Barraca d’Aigües Vives (Alzira); El Perelló (Sueca); y Mareny de Barraquetes (Sueca).Lee tambiénEl vicealcalde
Manuel Villar (PP) negó ayer en rueda de prensa que el “abandono” municipal del que hablan los vecinos de la isla sea real, y aseguró que se están poniendo las medidas para mejorar uno de los aspectos del que más se quejan los residentes, que es el deficiente servicio de limpieza.Desde el principal grupo de la oposición, el PSOE, Ana Barceló considera que el principal problema de lo que está ocurriendo es que el gobierno del alcalde Luis Barcala “no sabe qué quiere exactamente para la isla”. La portavoz socialista recuerda que continúa sin aprobarse el Plan Especial de Tabarca, cuyo borrador fue presentado hace prácticamente un año. “Barcala no sabe qué modelo de isla quiere. No podemos estar hablando de las edificaciones, del patrimonio, del turismo o del medio ambiente si seguimos postergando la aprobación de ese Plan Especial. Es lógico que los vecinos quieran tomar decisiones debido a la inacción y el abandono del gobierno del PP, que promete muchos proyectos que acaban en nada”.La portavoz socialista recuerda que continúa sin aprobarse el Plan Especial de TabarcaEl portavoz de Compromís, Rafa Mas, asegura que su formación “apoya totalmente” la medida propuesta por los vecinos, que respaldarían “incluso si estuviéramos nosotros en el gobierno local”, porque consideran que la figura legal se ajusta muy bien a las singularidad de Tabarca y permitiría mejorar su situación.En una línea similar, Manolo Copé, de EU-Podem, dice entender “perfectamente que desde Tabarca se plantee dar ese paso. Cuando un territorio siente que no se le escucha ni se le cuida, es lógico que busque más capacidad para decidir sobre su propio futuro”.El portavoz de Compromís asegura que su formación “apoya totalmente” la medida propuesta por los vecinosConsidera el edil que “Tabarca debería ser uno de los espacios más valiosos que tenemos: un entorno único, con un patrimonio natural y cultural que merecería un mimo constante. Pero la realidad es otra bien distinta: falta de mantenimiento, problemas de limpieza, abandono institucional… y una presión turística que muchas veces desborda lo que la isla puede soportar”.Por ello, “con ese panorama, el cansancio de los vecinos no solo se entiende, sino que es más que legítimo. Al final, lo que están reclamando no es nada extraordinario: es cuidado, respeto y capacidad de decidir sobre su día a día”.