Todas las historias parecen cíclicas con
Donald Trump y su animadversión a la OTAN aparece de nuevo cada ciertos discursos, pero la última muestra apareció en un momento clave, con la visita a
Estados Unidos de esta semana del secretario general de la Alianza,
Mark Rutte, que precisamente este miércoles se verá en la
Casa Blanca con el presidente, pero también con su secretario de Estado,
Marco Rubio, y con el secretario de Defensa,
Pete Heghseth, en el que es para muchos el momento más crítico de la organización porque la amenaza ya no es externa -como puede serlo Rusia- sino interna y del 'guardián' de la misma,
Estados Unidos.Rutte, caracterizado por su tibieza con Trump que muchos han calificado de servilismo, llega a
Washington teniendo en realidad el favor del presidente. "Es un buen tipo", dijo este martes, pero también con el complicado papel de calmar los ánimos y las censuras del otrora magnate con quienes hasta ahora han sido sus aliados. "La OTAN es un tigre de papel, ni siquiera Putin la teme. Putin nos teme a nosotros", llegó a decir en sus últimas intervenciones.Todo llega por el 'no' de los socios a apoyar a EEUU en la guerra de Irán, pero no solo: también por
Groenlandia. "Cuando los necesitábamos... No los necesitábamos de todas formas. No han ayudado nada, sino al contrario. Se han quitado de en medio para no ayudar. Ni siquiera quieren darnos las pistas de aterrizaje", sostuvo Trump, antes de reabrir un tema que parecía cerrado. "Queremos
Groenlandia y no quieren dárnosla. Pues adiós", espetó, días después de asegurar que se plantea "muy seriamente" sacar a su país de la OTAN.¿Puede hacerlo? La realidad es que es un camino complicado: necesitaría el permiso del Congreso y el voto favorable de dos tercios del Senado, una mayoría que ahora no tiene. El artículo 13 del Tratado de
Washington permite la salida de un país de la Alianza, pero la paradoja reside en que ese miembro que se quiere retirar tendría que hacerlo avisando a EEUU, que es el depositario del texto fundacional. Es decir, se daría la situación de
Estados Unidos avisando a
Estados Unidos de que se va de una organización que de facto ellos mismos lideran.Desde la Alianza Atlántica desligan el viaje de Rutte de la coyuntura actual, alegando que ya lleva meses preparado y que se enmarca en el recién cumplido 77 aniversario de la organización. Además de la visita a la
Casa Blanca, el jueves el secretario general pronunciará un discurso y participará en un debate organizado por el Instituto de la Fundación Presidencial Ronald Reagan. Del 10 al 12 de abril, asistirá a la reunión del Club Bilderberg, que junta a centenares de las personalidades políticas, financieras o diplomáticas más importantes del mundo. El neerlandés, en realidad, es un hombre de la confianza de Trump y ha tenido buenas palabras para valorar sus ataques sobre Irán. Cree el ex primer ministro que Occidente "está más seguro" con Trump en el poder y le da el mérito de que los socios hayan aceptado aumentar al 5% el gasto en defensa. Al mismo tiempo, acepta su estado de ánimo respecto a lo que pasa en Oriente Próximo y el papel de los europeos. "Lo que he observado es cierta frustración por su parte con los europeos por tardar en reaccionar a sus peticiones cuando se trata de garantizar que las rutas marítimas permanezcan abiertas", dijo hace un par de semanas en Bruselas.Asimismo, defendió el silencio de
Washington sobre los ataques. "
Estados Unidos no pudo consultar con sus aliados para mantener en secreto la operación y, de nuevo por buenas razones, era necesario asegurarse de que nadie supiera lo que iba a ocurrir aquella mañana de sábado. Siempre existe el riesgo de que, si informas a demasiada gente, algo pueda filtrarse", añadió. Días antes Trump le había augurado "un muy mal futuro" a la OTAN si los aliados no ayudaban a la
Casa Blanca en la guerra. Después el presidente de EEUU dijo no necesitar ese apoyo: "Los países de la OTAN no han hecho absolutamente nada para ayudar en Irán, una nación desquiciada que ahora se encuentra militarmente destruida. ¡
Estados Unidos no necesita nada de la OTAN, pero nunca olvidaremos este momento tan importante!", escribió el mandatario en letras mayúsculas en su red social Truth Social.Si mañana decidiéramos retirar nuestras tropas de Europa, sería el fin de la OTANEn realidad, EEUU tiene un problema de concepto con la OTAN, más allá de las tensas relaciones con países como España, Francia o el Reino Unido. Y es que el foco está en la organización como tal: Rubio, de hecho, ha asegurado que no necesita la ayuda de sus aliados frente a Irán y avisa de que va a reenfocar la relación con la organización después de la guerra. "No les necesitamos", ha insistido la Administración Trump durante las últimas semanas. Rubio recordó de hecho el despliegue de EEUU en Europa "para proteger" al continente sin nada a cambio. "Si mañana decidiéramos retirar nuestras tropas de Europa, sería el fin de la OTAN", espetó el jefe de la diplomacia estadounidense. "Ellos lo saben y ese compromiso... No hemos sacado a nuestras tropas de Europa".Fuentes diplomáticas de algunos países explican a 20minutos que la posición europea está clara y que no habrá implicación directa en la guerra. Además, repiten que la 'doctrina
Groenlandia' es la que funciona: Europa tiene que ser firme frente a los órdagos de Trump, que respecto a la OTAN ya se acumulan. Los europeos siguen considerando a EEUU un "aliado" pero al mismo tiempo marcan distancias con las decisiones de
Washington.
Groenlandia vuelve precisamente a estar sobre la mesa: Trump ha esperado que la OTAN mediase para que él pudiera lograr el control de la isla más grande del mundo, pero la realidad es que Rutte ha logrado un 'arbitraje' para que, si acaso, EEUU aumente su presencia militar en la zona. Muchos expertos de la órbita del presidente estadounidense aseguran que un mal final a la guerra en Irán puede devolver la mirada de
Washington al territorio nórdico... y el inquilino de la
Casa Blanca ya va dando pistas sobre ello.El objetivo de Rutte en
Washington es que las aguas, de una forma u otra, vuelvan a su cauce. La gente que está en su contra cree que solo ejerce de portavoz de Trump, pero quienes ven con buenos ojos su manera de hacer consideran que es la acertada para que el presidente estadounidense siga a gusto dentro de una OTAN sobre la que ha ido endureciendo sus críticas. La OTAN ha entrado en su momento más delicado, y el problema ya no es Putin, sino un Trump al que no le gusta cómo funciona la organización para sus intereses.