Los equipos negociadores de PP y
Vox, con presencia de las dos cúpulas nacionales, se han reunido este miércoles en
Zaragoza para avanzar en un acuerdo que desbloquee el Gobierno de Aragón tras las elecciones del pasado 8 de febrero. La cita ha servido para acercar posturas, pero no se ha comunicado ningún avance concreto ni que el acuerdo esté muy próximo. El portavoz de
Vox,
Alejandro Nolasco, ha juzgado tras el encuentro como “buena señal” que “se sigue trabajando y habrá más reuniones” y ha confiado en que las conversaciones lleguen a buen puerto “si
Génova no torpedea”. “No hay ninguna cuestión que nos impida llegar a un acuerdo”, ha remarcado por su parte la vicepresidenta en funciones de Aragón, la popular
Mar Vaquero. Se trata de la primera reunión de trabajo que se hace pública desde las elecciones, hace ya dos meses, aunque ambos partidos ya habían mantenido contactos anteriores discretos. La cita, celebrada en el Hotel Zentral de
Zaragoza desde las 11.30 a las 15.30, se ha centrado en cuatro puntos: vivienda, inmigración, seguridad y fiscalidad. “La voluntad de acuerdo podría llegar a materializarse siempre y cuando
Génova no ponga palos en las ruedas”, ha remarcado el portavoz de
Vox, que insiste en lanzar ataques a la dirección nacional del PP de
Alberto Núñez Feijóo, a la que acusa de “entorpecer” las negociaciones. El diputado nacional de
Vox José María Figaredo, otro de los negociadores, ha insistido después en la “buena sintonía” que se ha percibido en el encuentro y que el acuerdo será posible “si
Génova deja de torpedear”. Ni
Vox ni el PP han querido dar por muy cercano el acuerdo y han insistido en que tienen margen de tiempo para cerrarlo, hasta el 3 de mayo. “Quedan muchas cuestiones por hablar”, ha admitido la vicepresidenta de Aragón. Según ha descrito, la negociación está todavía en “cuestiones conceptuales”. Vaquero ha confiado en todo caso en que “hay voluntad para poder pactar los principales puntos y las cuestiones clave”. Por parte de
Vox han estado presentes en la cita el portavoz en las Cortes de Aragón,
Alejandro Nolasco; la secretaria general adjunta, Montserrat Lluis; el portavoz nacional de Economía y Energía,
José María Figaredo; y el portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero. Por el PP, el presidente en funciones,
Jorge Azcón; su vicepresidenta,
Mar Vaquero; el consejero de Hacienda, Roberto Bermúdez; el de Fomento, Octavio López; y la jefa de gabinete de
Alberto Núñez Feijóo y diputada nacional Marta Varela. El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha estado presente por videoconferencia, así que dos miembros de
Génova han participado pese a los ataques de
Vox. Los populares interpretan esa estrategia de
Vox como una forma de preparar el terreno para pactar en las autonomías, pero mantener su distancia con el PP de cara a la campaña de las próximas elecciones andaluzas. La cúpula del Partido Popular no esperaba este miércoles un acuerdo en Aragón.
Génova insiste en que el retraso de los pactos no está motivado por diferencias de criterio entre el PP y
Vox sobre cuestiones de programa o de representación, sino que se trata de un problema de “tiempos de
Vox”. “No tenemos identificados cuáles son los escollos para que no haya un pacto”, subrayaban a principios de semana fuentes de la cúpula, que transmiten toda la responsabilidad de que no haya sido posible todavía un acuerdo a la extrema derecha. La pregunta que recorre al PP es cuándo decidirá
Vox desbloquear los Gobiernos. La dirección del PP dice afrontar en todo caso con “tranquilidad” el retraso en los acuerdos, porque cree que no le penaliza y, en cambio, provoca desgaste a
Vox. Los populares sostienen que el partido de Abascal está acusando el bloqueo y de ahí su freno demoscópico —en la encuesta de 40dB. para EL PAÍS
Vox de este lunes se estanca y frena una escalada continua que en el último medio año había propulsado sus expectativas—, así que entienden que los de Abascal, más temprano que tarde, tendrán que pactar.
Génova no ve riesgo de ruptura en ninguna de las tres plazas —Extremadura, Aragón y Castilla y León— porque cree que
Vox no obtendría ningún beneficio con una repetición electoral y Abascal se comprometió a que su partido entraría en los tres Gobiernos, es decir, a acordar en principio tres investiduras.