Entrevista no vistaSu p�dcast, Delirios de Espa�a, ha iniciado gira por teatros y estar� en el Apolo de
Barcelona con el ch�ndal de
Chenoa de protagonistaJuan Sanguino, director del podcast 'Delirios de Espa�a'Actualizado Mi�rcoles, 8 abril 2026 - 00:03Cronista del delirio espa�ol y enciclopedia de la cultura pop, nadie ha profundizado como
Juan Sanguino (Madrid, 1984) en la Espa�a del desparrame. Del fen�meno que rode� a Jesul�n de Ubrique al accidentado rodaje de Los otros, pasando por la fama de
Mar Flores, la visita de Marta S�nchez a las tropas en el Golfo y los Goya del No a la guerra. Ahora su p�dcast, Delirios de Espa�a ha iniciado gira por teatros y estar� el 11 y 12 de abril en el Apolo de
Barcelona con el ch�ndal de
Chenoa como protagonista. Espa�a y sus eternos delirios.�Podr�amos explicar la historia de Espa�a saltando solamente de delirio en delirio?Exclusivamente a base de ellos, hay algo muy campechano, cutre y casposo en el poder espa�ol. Siempre lo ha habido. Espa�a es un pa�s muy delirante. Y hay una grandeza en que se sepamos ver el esperpento, en que Valle-Incl�n construyera ese espejo grotesco. Este es el �nico pa�s en la historia reciente que ha sido potencia mundial y a la vez ha estado a la cola de Europa. Mirar Espa�a de manera literal es muy desagradable y doloroso, nuestra historia es una tragedia, pero nosotros lo hemos convertido en una tragicomedia y eso tiene cierta �pica.Para saber m�sSiempre se ha dicho que Espa�a es un pa�s que se ha re�do de sus desgracias y hasta casi ha convertido en h�roes a sus villanos. �balos es el pen�ltimo ejemplo.En Espa�a nos fiamos m�s del cutre que del refinado. Los dos te la van a liar, pero al cutre lo ves venir. Creo que es porque tenemos cierto miedo a que nos traicionen.
Juan Carlos I es el ejemplo, esa campechan�a ca�a simp�tica y no nos fi�bamos de Adolfo Su�rez porque quiz� performaba una sofisticaci�n. Es la misma dicotom�a entre
Antonio Banderas y Pen�lope Cruz. Banderas era una superestrella que miraba a la cara a Brad Pitt y Tom Cruise, pero segu�a pareciendo el se�or del barrio. A Espa�a le gusta el �xito accidental y lleva muy mal la ambici�n.Pero la ambici�n est� por igual en todos esos casos.Aqu� cuando alguien se cree mejor que los dem�s no lo soportamos. Pen�lope en sus primeros a�os en Hollywood se reinvent�, empez� a vestir de Dior y de Chanel y de repente era Audrey Hepburn. Eso despert� mucha antipat�a porque qui�n se cre�a ella siendo de Alcobendas. . Ese era un insulto muy usado, le pas� tambi�n a
Mar Flores por ser de Usera y querer refinarse. En el caso de �balos vuelvo a lo mismo, lo delirante no es todo lo que ha hecho, sino la reacci�n. Que hasta hay un compadreo de mucha gente de derechas con �l. Si hasta Santiago Segura decidi� resucitar a Torrente despu�s del caso �balos.�C�mo lleg� un chico de Alcorc�n a ser nuestro cronista de delirios? No quiero caer en t�picos, pero cuando no tienes demasiados amigos, en mi caso por ser el ni�o mariquita, est�s muchas horas solo y buscas hobbies. El m�o fue ver pel�culas, ver la tele y leer revistas. Ah� empez� a fascinarme el por qu� de todo, las curiosidades, las an�cdotas de los rodajes... Me abr� un blog siendo profesor de ingl�s, empec� a escribir en Vanity Fair y luego en El Pa�s y ahora ejerzo de periodista desde hace diez a�os. A m� cuando me hice mayor me cost� asumir que la realidad y la sociedad no eran definitivas, eran cambiantes.�A qu� se refiere?Cuando yo le�a temas sociales en los 90 y los 2000, me parec�a que esa era la cima de la civilizaci�n, que ya no pod�amos mejorar. Que todo lo anterior era b�rbarico porque siempre se habla de esos t�rminos del pasado. Cuando empec� a cumplir 25, 30, 35 a�os, me di cuenta de que esto cambia constantemente. Eso me provoc� m�s curiosidad por entender el mundo en el que crec� porque Alcorc�n era una ciudad en la que pasaban muy poquitas cosas. La tele y las revistas eran mi ventana al exterior.�Hay algo de revancha en su popularidad contra esa infancia? Si rascas en cualquier persona con una profesi�n de exposici�n p�blica, hay soledad infantil, padre ausente, que no es mi caso, o el bullying, que s� lo es. Supongo que de ah� viene una necesidad de validaci�n y de aprobaci�n externa que internet y las redes sociales nos han aumentado. La venganza puede ser un motor para la ambici�n. No tengo la idea de que quienes me hicieron bullying ahora me vean en la tele, pero s� creo que hay una necesidad de compensar la decepci�n que supone para tus padres no entrar en los c�nones de lo que esperan de ti. No creo que sea el �nico con esa sensaci�n. Es una cosa muy millennial porque se nos prometi� un �xito autom�tico que no tuvimos. En el fondo, gestionamos muy mal la frustraci�n y eso, en mi caso como aut�nomo me lleva a autoexplotarme. Me pasaba d�as sin dormir, trabajando horas y horas para alg�n art�culo porque ten�a que revalidar la oportunidad que me hab�an dado, demostrar que no se hab�an equivocado d�ndomela."En Estados Unidos tienen a Britney Spears y a Janet Jackson para explicar la cuarta ola feminista, nosotros tenemos el ch�ndal de
Chenoa" �Es eso que ahora se ha bautizado como el s�ndrome del impostor?Yo no tengo s�ndrome del impostor y creo que es una cosa que se est� utilizando para hablar de inseguridad. Yo soy inseguro, pero s� lo que puedo hacer bien y lo que no. Ahora la gente llama s�ndrome del impostor a estar un poquito nervioso. La gente que hace stories diciendo que tiene s�ndrome del impostor me pone muy nervioso. Porque si tan grande es, te tendr�as que estar sintiendo un impostor. Es la normalizaci�n del lenguaje de terapia continuo. Es como lo de que te ha dicho tu psic�loga que te tienes que priorizar. Te aseguro que est�s bien de priorizaci�n hacia ti mismo.Su �ltimo cap�tulo del p�dcast es el No a la guerra de los Goya en 2003 y usted ha sido el guionista de los Goya que han vuelto a resucitar ese lema.Fue casualidad que la semana de estreno de ese p�dcast Pedro S�nchez hablase del No a la guerra porque esto lo iba a hacer hace dos a�os. Me parece muy interesante porque se cierra un c�rculo. La Guerra de Irak lleg� en un momento donde el PP estaba dando buenas subvenciones al cine espa�ol, algo peores que en la primera legislatura de Aznar, pero muy buenas. El cine espa�ol siempre est� en crisis, lleva as� desde que acab� la dictadura, y la semana antes de aquellos Goya estaba negociando mejores ayudas, hab�a miedo a represalias. Eso ya no existe, los actores y directores j�venes no tienen miedo a decir lo que piensan porque estamos con un Gobierno del PSOE y las ayudas tampoco son mejores. Adem�s, ya saben que les van a odiar igual, que hay una animadversi�n contra el cine espa�ol y prefieren irse con la conciencia tranquila a casa. Otra cosa es si es l�cito preguntarles tanto por pol�tica.�Es l�cito para usted?Una persona es libre de hablar de lo que quiera y tener una plataforma medi�tica no te convierte en responsable de todas las causas pol�ticas. Entiendo quien le afe� a Rosal�a que no dijese nada de Palestina, pero no lo comparto. La libertad de expresi�n es total o no es, es decir y callar lo que quieras. Exigir a una persona solo porque es famosa un posicionamiento pol�tico es injusto. Porque, en el caso de Rosal�a, ella es cantante, no soci�loga ni pol�tica.�Qu� explica de nosotros el ch�ndal de
Chenoa, protagonista de su gira de teatros con el p�dcast?La reacci�n al ch�ndal es lo que nos sirve para entender aquella sociedad de los primeros 2000 donde hab�a muy poco respeto por la dignidad del individuo. Ve�amos las primeras historias de gente normal, los famosos ya no eran personas m�s grandes que la vida sino tu prima. Eso hizo que no se respetase a
Chenoa porque aquella Espa�a era muy mis�gina y sent�a mucha antipat�a por las mujeres seguras.
Chenoa lo era, sab�a que era la mejor de OT y no iba a hacerse la tonta. Pero con el ch�ndal luego lleg� la compasi�n porque la vimos fr�gil y derrotada, que es como quer�an que fueran las mujeres de aquella �poca."Si rascas en quienes tenemos una profesi�n con exposici�n p�blica, hay soledad, padre ausente o bullying"Hay algo de la ruptura que siempre resulta atractivaLa ruptura es algo con lo que cualquiera se puede identificar, a todos nos han chuleado y nos han hecho un ghosting. La mujer fuerte y segura pasa a ser una rom�ntica, vulnerable y humana. El yerno perfecto ya no es perfecto. Ese quitar la m�scara es apasionante. Y luego lleg� la cobra que era el final perfecto del culebr�n. Pero esta vez la gente se pone de parte de ella, el meme ya no es de ridiculizaci�n o de compasi�n, sino de celebraci�n. Ella ahora mismo es la que mejor cae de los triunfitos y la m�s famosa. Ese viaje de 25 a�os es suyo y de toda la sociedad espa�ola.Lo m�s impresionante es que ese ch�ndal se ha convertido en un s�mbolo feminista en nuestro pa�sEn Estados Unidos, hay muchos objetos de estudio para la cuarta ola feminista de 2016 a 2020 con Britney Spears, Janet Jackson y las Spice Girls con sus luces y sombras. Aqu� tenemos el ch�ndal de
Chenoa, nuestro objeto de estudio para entender el viaje de Espa�a hacia el feminismo. Ninguna historia mejor que la suya porque fue atacada por la misoginia de su tiempo y 15 a�os despu�s celebrada por el feminismo.�Cu�l es el gran delirio de la Espa�a actual?Espa�a es un pa�s muy delirante y lo divertido y escalofriante a partes iguales es que no hay historia que no est� atravesada o impregnada por el esperpento. Este es un pa�s muy poco serio, con much�sima tendencia al rid�culo y muy poco autoconsciente. Y eso es un material muy rico desde el punto de vista literario. El divorcio de Shakira y Piqu� ser�a un gran delirio, con la bruja en la terraza y la canci�n sonando para que su ex suegra se volviera loca. A m�, dentro de 20 a�os, me gustar�a contar a Aitana, que me parece un gran delirio de Espa�a. Tambi�n Amaia Montero.Con su regreso a La oreja de Van Gogh a la vuelta de la esquina adem�sEs que adem�s Amaia atraviesa varias Espa�as porque fue la banda sonora de la Espa�a optimista, del Espa�a va bien. En el pop de los 90 hab�a canciones sobre violaciones, canciones de corte social, La Oreja de Van es todo alegr�a y saber cu�ndo va a volver tu novio. Entonces. Amaia Montero es el gran ejemplo de la nostalgia mal entendida que impera entre los millennials, explica un poco de la sociolog�a de la Espa�a de los �ltimos 25 o 30 a�os.