El panorama que han dibujado los expertos de la
Fundación Anar, encargada de la línea de ayuda a niños y adolescentes, es desolador. Menores que sufren lo indecible, rodeados de violencia en sus casas y en el entorno escolar, que se sienten solos y que buscan en la tecnología un apoyo que nunca es tal. Estas situaciones conducen a esos menores a un túnel, en el que no encuentran salida, salvo esa llamada a la
Fundación Anar. El año pasado, los expertos de esta entidad salvaron la vida de casi 6.500 niños y adolescentes con ideas suicidas, 17,7 menores al día, de los que 3,8 ya habían iniciado el intento de suicidio. Es el cuarto año en el que la mayoría de las llamadas se refieren al suicidio.En busca de ayudaTeléfono de Ayuda a Niños/as y Adolescentes: 900 20 20 10 / 116 111
Teléfono Anar de la Familia y los Centros Escolares: 91 726 01 01 / 600 50 51 52Teléfono Anar para casos de Niños/as Desaparecidos/as: 116 000Chat Anar: chat.anar.org/Correo Electrónico: www.anar.org/email-anar/ ¿Qué les está pasando a los niños y adolescentes? Que están muy solos, rodeados de violencia en ese lugar que debería ser un refugio, su casa, donde hay violencia física, psíquica y/o violencia machista; también sufren abusos en el colegio. Y todo ello, incrementando por la tecnología: En el 62,7% de los problemas está implícita la tecnología.Estas son algunas de las conclusiones del Informe Anual Líneas de Ayuda Anar 2025, que señala que la
Fundación Anar ayudó a un total de 19.990 niños, niñas y adolescentes en 2025, a través del Teléfono y el
Chat Anar, un 8,9% más respecto al año anterior. Para ello, atendió un total de 252.561 llamadas y chats.El principal motivo de llamada por parte de niños y adolescentes fue la salud mental (51,8%) y, dentro de este problema, destaca la conducta suicida (29,6%), seguida de las autolesiones (12,3%), los trastornos de ansiedad (3,2%) y depresión o tristeza (1,6%).Según los expertos de Anar, esos niños que llaman pidiendo ayuda a gritos sufren casi cinco situaciones problemáticas, o lo que es lo mismo, el motivo de su llamada solo esboza un problema, cuando detrás hay situaciones de depresión, ansiedad, adicción, violencia o soledad. Es en este contexto donde estos menores empiezan a sentir que la única salida es morir, así dejan de sufrir y ser una carga para los demás. Un pensamiento que es apoyado desde las pantallas, donde encuentran a falsos expertos que les animan a ello, donde hay detalles de métodos para llevar a cabo esa intención de suicido...La inteligencia artificial se está convirtiendo, aseguran, en una guía nefasta y maligna para los menores.Hoy, más que nunca, señalan desde la
Fundación Anar es preciso conciliar para que los niños no tengan como niñeros a unas pantallas que muestran un mundo desolador para ellos, con mensajes totalmente inapropiados. El director técnico de
Fundación Anar, Benjamín Ballesteros, ha advertido de que “cada año son más” los menores con conductas suicidas y lo ha relacionado con “los problemas de violencia” que está padeciendo la infancia. La directora del departamento jurídico de las Líneas de Ayuda Anar, Sonsoles Bartolomé, ha avisado de que “los datos son graves y alarmantes” aunque ha puesto en valor que “también significan que Anar está llegando a más niños, niñas y adolescentes, que en otro caso podrían quedar en silencio, soledad y sin ayuda.Anar ayudó a 6.467 niños y adolescentes que presentaban conducta suicida, de los cuales 1.405 habían iniciado ya la tentativa. Además, en un 16,3% de los casos atendidos, los menores pidieron ayuda por maltrato físico y psicológico; un 5,2%, por agresiones sexuales y un 3,8%, por acoso escolar o ciberbullying. Con respecto a las peticiones de ayuda por parte de personas adultas del entorno, en el 63,3% de las consultas apareció la violencia contra un niño o adolescente, siendo las principales causas el maltrato físico y psicológico (22,2%), las agresiones sexuales (9,7%), el abandono (9%) y el acoso escolar (8,8%).Redactora jefa de La Vanguardia en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.