Arrolladora y despampanante, la mujer que se coron� como Miss
Asturias 2017 en la categor�a +30 entr� este mi�rcoles como un hurac�n en el
Tribunal Supremo.Si el martes su hom�loga en el caso Mascarillas, la c�lebre J�sica Rodr�guez, interpret� el papel de joven enamorada, mantenida y decepcionada por el ministro �balos, avergonzada por estar en el foco y oculta tras una peluca negra, mascarilla y gafas de sol,
Claudia Montes apareci� con un traje de botones dorados, falda min�scula, zapatos de tac�n con pulsera, largas mechas rubias y el aire de quien no quiere proyectar verg�enza sino orgullo.Con su look ochentero a lo Armas de mujer, Claudia fue el reverso est�tico -y s�lo est�tico- de la ex amante oficial. Y lo que all� narr� fue conmovedor: la epopeya de una madre soltera, madura y socialista que, tras caerle en gracia a un pez gordo en un mitin de provincias, acaba fichada por m�ritos propios en una empresa p�blica y chate�ndose a diario con el ministro, su amigo �virtual�. Como dir�a J�sica, el contraste se evidenci� �de forma ipso facta�.Si la dentista -prostituta elegida por Aldama, seg�n el abogado de �balos- ha buscado desaparecer, Claudia se ha paseado por canales de la alt right cargando contra
Koldo (�Me acosaba y me ped�a videollamadas de car�cter sexual�) y anunciando que ha entregado informaci�n valiosa a la
UCO. Una patriota; otra m�s.Y si J�sica ha reconocido que cobraba sin trabajar en
Ineco y
Tragsatec, Claudia se reivindic� como la mejor empleada de
Logirail, aunque no qued� claro en qu� consist�a exactamente su ocupaci�n, m�s all� de leer �libros sobre trenes� de la biblioteca de
Oviedo en horario laboral.El desfile de las dos mujeres distingue este juicio peculiar. Lo m�s grave son las sospechosas adjudicaciones de material sanitario a la trama del
Ministerio de Transportes en plena pandemia, pero las dos primeras sesiones se han centrado en la rama m�s s�rdida y hortera de la investigaci�n: el tr�fico de influencias que encumbr� a J�sica y a Claudia. Presuntamente, claro est�.As� que este mi�rcoles en el Supremo continu� la master class de eso a lo que llamamos enchufe, una pr�ctica quiz� tan vieja como la prostituci�n. Supimos, por ejemplo, que Claudia falt� m�s de ocho d�as al trabajo sin motivo, seg�n pudo acreditar el entonces director gerente de
Logirail, Jos� �ngel M�ndez, pero que, por arte de magia, el destino le sonri�: M�ndez fue cesado sin explicaciones, el expediente disciplinario que �ste iba a abrirle se esfum� y el nuevo director gerente... �la ascendi�!Fue una �decisi�n de gesti�n� estrictamente personal, seg�n se excus�, poco convincente, el afortunado. Se llama �scar G�mez Barbero y es el jefe que todos querr�amos tener, pues comprende que no te presentes en el trabajo si tu mesa est� en un sitio tan feo como el que le pusieron a Claudia. La pobre deb�a lanzar comercialmente el important�simo negocio de los trenes tur�sticos de lujo desde el s�tano de la estaci�n de
Oviedo, junto a unas escaleras, sin ordenador y, seg�n ella, �mirando a la pared�.Tambi�n hemos sabido que a Claudia se le acab� pagando un finiquito por despido improcedente, incluidas 80 horas de trabajo que no se le hab�an abonado. �Que no le hab�amos abonado! La veterana miss lleg� a quejarse de que sufri� �bullying�. Es posible que ni ella ni la abogada de
Koldo, Leticia de la Hoz, se confundieran de anglicismo, teniendo en cuenta que lo que iba dibuj�ndose en la sala era el cuento de unos ni�os grandes reparti�ndose el bot�n de pap�.El engranaje que requiere todo enchufe es complejo. Unos detectan algo raro pero callan, otros dicen no enterarse de nada y otros sirven al mandam�s. Parece ya claro que a esta �ltima categor�a pertenece la pulcra Isabel Pardo de Vera, quien llam� a Ignacio Zald�var, de Adif, explic�ndole que �balos exig�a dejar en paz a J�sica. Otro nombre para la gloria es Isa�as T�boas: el presidente de Renfe fulminado por comprar 31 trenes que no cab�an por los t�neles movi� el curr�culum de Claudia que
Koldo le hab�a enviado. Y hablar�n de trato de favor.Los testimonios de J�sica y Claudia no han ayudado al hombre para todo del primer Pedro S�nchez, aunque es posible que su mayor problema, descontando a Aldama, no sean ellas sino Alejandro Luz�n. Es dif�cil imaginar otra cara para un fiscal Anticorrupci�n; m�s a�n imaginarlo pronunciando unas palabras distintas de las que escoge con precisi�n quir�rgica. Luz�n es un personaje fascinante. Como a Claudia y a J�sica, no hay que inventarlo: la realidad supera incluso a Armas de mujer.