Saquen sus muertosRayco PulidoAstiberriPulido adapta la novela del autor canario
Claudio de la Torre para crear una sólida reflexión sobre el comportamiento del ser humano en la situación extrema de la epidemia de cólera sufrida en
Gran Canaria en 1851. Resulta fácil lanzar comparaciones con la covid, pero el dibujante va más allá del tiempo y del espacio para analizar esos límites que son traspasados como estrategia de supervivencia ante la ausencia de Estado. El entorno cerrado de una isla constituye el perfecto escenario de esta claustrofóbica trama, donde el poder sigue manteniendo sus privilegios y los marginados solo pueden aspirar a la muerte, abandonados y olvidados. Incluso el amor que parece puro entre la desgracia sucumbe ante los intereses creados. Una obra contundente.
Max Fridman. Los primos MeyerVittorio GiardinoTraducción de
Emma Moraleda. Norma EditorialTras su paso por España, el personaje creado por
Vittorio Giardino vuelve con su habitual elegancia al momento clave del ascenso del nazismo en Alemania. Con su exquisito detallismo documental, Giardino va creando una intriga de espionaje canónica desde la que traza una documentada cronología histórica de la persecución judía, de ese avance de la intolerancia que deja sin efecto las convenciones sociales para traducir la aparición de nuevas trabas burocráticas en un relato de terror, que se extiende sin la tradicional excepción de las clases sociales. Con esa influencia visible de Le Carré, el italiano consigue componer una sólida historia que transita entre el testimonio histórico y la aventura desde la sugerente lectura. MarcieCati BaurTraducción de
Montse Terrones.
Garbuix Ediciones Con la referencia estilística evidente de la británica Posy Simmonds, Baur construye una atractiva reinvención del género detectivesco desde una lectura a medio camino entre la parodia y los relatos de Highsmith para lanzar un mensaje rotundo sobre ese edadismo que castiga a la mujer y su reclusión forzosa en ese espacio de apariencias impuestas que marcan su visibilidad y que, cuando deja de ser deseable, la condena al olvido. Con un tono vitalista que evita caer en la crisis existencial, Baur denuncia con una acidez disfrazada de amabilidad a una sociedad que condena a las mujeres de todos los estamentos a partir de cierta edad, demostrando que es posible sentirse viva desde sus acciones hasta ese trazo contagioso. Los domingos tambiénJuan BerrioSalamandra GraphicJuan Berrio siempre ha mirado con especial atención esos pequeños detalles cotidianos que componen ese extraño concepto que denominamos “felicidad”. Casi como una continuación natural de Miércoles, llegamos a ese día prácticamente condenado a la inutilidad semanal, en el que parece que no pasa nada, pero que para el madrileño compone el perfecto espacio de esa cartografía humana que nos rodea. Con una estructura fragmentaria y coral, Berrio borda el proceso del enamoramiento, definiendo ese inasible sentimiento desde las cosas diminutas que lo componen y rodean. Su estilo minimalista actúa como un amable abrazo, lleno de luz y esperanza, profundamente vitalista, mientras juega con una composición abierta que permite sumergirse casi de forma involuntaria como un personaje más de la comunidad de Claudia y Tristán. Porque los domingos también son buenos días para amar. SedientaPaula GuerreroApa Apa CómicDesde el fanzine militante, Guerrero ya había demostrado que el espíritu combativo del undergound era compatible con los géneros tradicionales, y más con uno como el vampírico, tan amante de la mutación. En su paso a la narración larga, retoma personajes y ahonda en esa sed por beberse una vida que parece obligada a la insatisfacción existencial. Nihilismo que convive con una sexualidad abierta y espontánea y que transita con naturalidad hacia las convenciones más sangrientas del género, pero sin perder la mirada en las preocupaciones actuales de la juventud, en esa metáfora de la diferencia que habla de la dificultad de poder compatibilizar la vida real con los problemas a los que se enfrenta su generación. No es fácil que una vampira pueda pagar el alquiler, tenga amigos y un amor.